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Tendencias Tóxicas. Primera Parte

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Ernesto Salayandía García.

 

La codependencia, una adicción silenciosa.-

Esta es una enfermedad cruel, progresiva y mortal; no distingue igual que el alcoholismo edades, credo, o posición social, es propiamente una adicción a las personas, es decir dependemos de una o más personas para ser felices, necesitamos de una relación tóxica para sentirnos bien, requerimos de la adrenalina que genera la mala comunicación, propia de esta sociedad enferma y en decadencia que nadie quiere ver, ni nadie quiere atender, los niños desde temprana edad se les enseña lo que es la codependencia y ellos ejercen el control sobre sus amistades, son niñas que prohíben que te juntes con Lupita, Juanita o Lety, son niñas que les prohíben a sus amigas a ir a determinada fiesta o determinado evento y estas niñas toxicas en consecuencia son las que establecen noviazgos tóxicos, la codependencia es sinónimo de control, manipulación, extorsión emocional y se da en los ámbitos escolares y laborales donde la mayoría de la gente confunde lo que es una verdadera amistad, no se da cuenta de la magnitud de esta enfermedad hasta que empiezan a aflorar las consecuencias tales como: Depresión, Abuso en las sustancias tóxicas debido a que muchos codependientes se refugian en el alcohol o los fármacos para aligerar sus penas, equivocadamente se justifican unos a otros echándose las culpas mutuas sin que nadie comprenda lo terrible que es esta enfermedad.

Parejas Disparejas.-

Yo no entendí porque todas mis parejas fueron relaciones enfermas, tóxicas. En mi primer matrimonio el conflicto diario era el pan nuestro de cada día, peleábamos por todo y por nada, habíamos marcado abuso en el control, la manipulación y el chantaje desde que salía el sol hasta que se metía no la pasábamos peleando en donde fuera y como fuera siendo esto un desgaste emocional tremendo, donde del supuesto amor nos íbamos al odio, la violencia y la agresión y cuando me caso con mi actual esposa la triste historia se repite agregado y aumentado y llegue a considerar muy seriamente que mi matrimonio era el mismo infierno y que solo había cambiado de diablo, en la actualidad llevamos 25 años de novios y nuestra relación después de haber sido híper enferma ahora sin duda alguna es una excelente relación con muchas cosas buenas sobre todo el respeto y la comprensión, pero cuando este matrimonio en sus inicios hubo quienes apostaron a que no duraríamos, hoy hay pleitos pero nada que ver con la intensidad de antes, cometíamos errores como el de involucrar a la familia buscando alianzas y simpatizantes, nos llenamos de resentimientos y todo este conflicto estaba atascado en un callejón sin salida, la codependencia se distinguía en el control, en el constante interrogatorio de dónde estás?, con quien estas?, que estás haciendo?, porque no me avisas? Y la verdad de las cosas era un verdadero fastidio. En lo personal yo era un hostigador de primera, al grado tal de prohibir su manera de ser y de pensar, de prohibirle amistades y temas a tratar. Mi control hacia ella era total y mi mujer que no canta mal las rancheras se adueñó de mi vida y por años mantuvimos una relación muy enferma, tóxica y altamente adictiva.

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