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El rostro de la difamación (Primera Parte)

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Por Ernesto Salayandia García

 

Una enfermedad común y muy corriente

Las emociones negativas, toxicas no sin exclusividad de los alcohólicos y adictos, no lo es, es un sello de distinción de la sociedad ENFERMA, hiper enferma que habla por hablar, que en un segundo al abrir la boca destila veneno y en un instante, con su lengua de hacha, con ese filoso bisturí hace trizas el prestigio e imagen de una persona, el chismoso, intrigoso maneja perfectamente su lenguaje facial, corporal y oral para acreditar credibilidad en la injuria injusta que emite a espaldas de una persona, ahora si, que le pone sabor al caldo que sazona con especial talento.- Yo lo vi con mis propios ojos.- créelo, yo no podía dar crédito, pero es cierto!!!!!.- Somos chismosos por naturaleza.- le echamos de nuestra propia cosecha a la cobarde calumnia que impacta y causa efecto ante el vacío espiritual y madurez emocional de quien irresponsablemente confía lo que está escuchando y lo más lamentable, es que da por hecho lo que escucho y toma decisiones en ese mismo sentido capaz de perjudicar a la víctima en este caso la persona que fue difamada, cabe destacar que una gran mayoría de la gente establece criterios equivocados y se cometen sendas injusticias que deberían de ser considerados como delitos, delito por ejemplo asegurar que una secretaria es una prostituta delito debería de ser castigar a quien denigre a un ejecutivo de una empresa, citándolo como un degenerado sexual, por ejemplo.

El chisme nuestro de cada día.

Esta es una fuerza destructiva que predomina en las empresas, en las oficinas de gobierno, en cualquier ámbito laboral hay un afán de descalificar a seres humanos que no se pueden defenderse, del veneno que habrá de despertar la duda sobre su integridad moral y quien emite un chisme, y peor aún quien le da crédito, a un rumor, a una injuria, y a una difamación muestran sin duda el enorme vacío espiritual del que carecen, hay que entender que si escucho a una persona difamar a otra, yo estaré en el mismo riesgo de ser desprestigiado y cuando escucho a una persona hablar pestes de otra tengo que considerar su calidad moral, y en equidad darle la oportunidad del ofendido de que por lo menos se defienda de la cobarde injuria. Y grave error, injusto error, darle certeza al chisme que me han dado y por desgracia, normo criterios equivocados cuando alguien me dice que mi vecino es narcotraficante, cuando alguien me dice que un compañero de trabajo es un tranza, cuando alguien me dice que fulano de tal es un drogadicto y tristemente este es el chisme nuestro de cada día, es una cultura de hacer trizas a cualquiera.

La difamación es un delito

Hay 2 casos que sacudieron a los difamadores, uno es el de la actriz cinematográfica Sasha Montenegro ex esposa del ex presidente José López Portillo y quien sistemáticamente fue agredida públicamente, ridiculizada, humillada, hostigada por parte de la periodista Isabel Arvide que en un abuso como periodista difamo hasta el cansancio a la actriz Sasha Montenegro y lo que nadie daba crédito, que esta victima abría de ganar una demanda millonaria por la cantidad de 15 millones de pesos en el juicio civil, Alejandra Asimovic Popovich mejor conocida como Sasha Montenegro sentó un precedente no solo en los medios periodísticos y políticos sino ante todos los mexicanos de que no es válido hablar por hablar, escribir y denigrar de que no por que seas figura publica un periodista tiene derecho de tratarte en sus medios como si fueras una vil basura, dejando claro que la dignidad humana va por delante y que ella, Sasha Montenegro no solo defendió su trayectoria como actriz, si no su dignidad como ser humano, no obstante ante estos hechos, el periodista radiofónico Pedro Ferriz de Con en su programa radiofónico, del grupo imagen PARA EMPEZAR, menciono con su estilo sarcástico y burlón que el prestigiado periodista don Julio Scherer García había recibido la cantidad de 5 millones de dólares producto de un soborno de alguien que con esa cantidad habría comprado el criterio del fundador y director general en aquel entonces de la revista proceso ante esta calumnia y por el sentido burlón y sarcástico del locutor radiofónico, Julio Sherer García presento la respectiva demanda por difamación de honor lo que un juez determino que Ferriz de Con debería de disculparse públicamente en el mismo espacio donde había ofendido a Scherer García además pagar una cantidad considerable como reparación del daño moral hacia una persona y ante el proceso, Ferriz de Con se justificó diciendo que su fuente le había fallado y que obviamente carecía de los documentos que con tanta seguridad aludió tener en sus manos, ante ello quedo en evidencia que es un alto riesgo difamar públicamente a cualquier persona.

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