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La droga, cambió radicalmente mi vida

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Por Ernesto Salayandía García

 

Luis.- Yo era, muy tranquilo.

Ahora soy muy neurótico, violento, manipulador, desesperado atrabancado y sumamente egoísta, yo no era así, cerré mi circulo consumiendo siete , ocho, o nueve gallos al día durante 4 años desde los 17, ha generado en mi este consumo, frustración, desesperación como que mi mente siempre está en una cortina de humo como que piensas en todo y nada, haciéndome la víctima, pensando y pensando puras incongruencias, actuó como psicótico, como niño berrinchudo, exagerado, mi carácter, sin marihuana, era demasiado seguro, hacía mucho deporte, era muy carismático, siempre entraba a un lugar y me distinguía mi personalidad, sin duda era otra persona, mi papa siempre hizo muchas obras de caridad, a mí me gustaba mucho ir con él, pero después de la droga, me aparte de mi familia, comencé a vivir mi mundo, aislado, antes, me gustaba hacer cosas nuevas y tenía varias actividades, aprendí guitarra y cuando empecé a tomar cerveza y a fumar marihuana, mi vida cambio, empecé jugando y ahora estoy muy mal de mi mente y mis emociones, no s si pueda encontrare la paz interior, mis papas no se dieron cuenta, hasta que tuve 16 años y había señales de que yo andaba mal, si se perdía la marihuana en mi cuarto , me ponía muy mal, le gritaba muy feo a mi mama y con mis relaciones de pareja, fui celoso, positivo, manipulador y maltrataba a mi novia y eso como que me fortalecía.

David. La droga me arrebato mi familia y mi vida

Comencé a los 15 años, mi hice un adicto alcohólico y drogadicto y en todo el día, me prendí de la mota, no dejaba que se me bajara el efecto, únicamente iba a la casa a comer, me echaba gotas para los ojos y aprontaba qué todo estaba bien, mi niñez y adolescencia fueron de mucho consumo, era cholo, ahí en la esquina de mi barro nos juntábamos un montón, luego ibas a otros lados a pelearnos, me refugie en el paraíso de los marihuanos, en la pizca de la marihuana, en la sierra, ahí es cuando mi mama confirma sus sospechas y me salí de mi casa a los 17 años, allá en el campamento, yo era el cocinero, éramos como 60 los que estábamos ahí, y ahí fue la primera vez que vi una planta de marihuana, estaba en ese paraíso, hundiéndome en la adicción, dure hasta los 36 años drogándome y mi adición me trasformó, yo era un niño muy bueno, muy cariñoso, el alcoholismo de mi papa me afecto, pero nunca me puso una mano encima, era muy cariñoso, yo le escribía cartitas de amor a mi mama, no sabía escribir y yo le hacía corazoncitos, luego, la droga me cambio, por cualquier cosita explotaba, me torné muy violento e intocable, por demás rebelde, con puras conductas toxicas, ahora soy lo que soy, un neurótico empedernido, sumamente impulsivo y confirmo que la marihuana es el detonante de mi neurosis que fue multiplicada a un cien por ciento

Luis. Perdí la inocencia,

Yo no valore nada, mi mama me decía.- Ya no comes, ya no duermes.- La droga te encadena y yo no escuchaba a nadie que me daba buenos consejos, en ese momento, mi vida se fue para abajo, yo empecé nomas los viernes, luego fueron los sábados, después todos los días y solo una vez al día, y con el tiempo empezaron las etiquetas.- El mañanero para empezar bien el día.- No pasa nada, te lo puedes dar y puedes hacer tu día.- Después de comer, antes de comer, antes de bañarte, hacia tarea, llegando a la escuela, después y antes de comer y de dormir, era un gallo y después de tanto gallo, mi ansiedad se disparó, mi mente tiene mucho ruido, siempre estoy sudando, me rebotan las ideas, hay siempre una guerra entre los bueno y lo malo, lo hago o no lo hago, me llene d de inseguridad, me cause muchos problemas mentales, sentía la mirada profunda de las personas, me hice dependiente, me da mucho miedo que me vayan a dejar, arruine mi vida y les di a mis padres, decepción, los humille, los hice quedar mal por todos lados, más los daños económicos por choques y tantas tarugadas que hice. Estoy convencido del gran peligro que es fumar marihuana, porque es dañina, a mí me altero mis emociones, me hizo, inseguro, neurótico, muy sentimental, chiple, hiper sensible, por supuesto que desarrolle una conmiseración enorme, haciéndome la víctima, claro, también mitómano, me hice un gran actor, fui capaz de inventar hechos y daba fundamento impresionantes, hasta me lo creía, la marihuana no es medicinal, ni recreativa, a mí me apago la vida, me durmió y reconozco que me equivoque, toque fondo tras fondo y como que no podía y lo más triste es que todos se dieron cuenta de como arruine mi vida, menos yo.

Lupita

Mi primer contacto con la sustancia fue cuando estaba muy pequeña, no recuerdo la edad, mi papa solía darme tragos de cerveza, a espaldas de todos, yo sentía una grata sensación y me divertía, mi primera borrachera se debió a que mi papa me puso un caguamón y por supuesto que me lo tome todo, recuerdo que todo me daba vueltas, me reía, luego lloraba. Cuando probé la marihuana por primera vez fue a la edad de 13 años, debido a que en la escuela tenia amigas que consumían y me ofrecían; no me gusto la sensación, me sentía muy mal. Note que al consumir esa primera vez, en mi despertó una alergia (la llamaría yo), y entre más fumaba más quería, también me percate que mis amigas se enfadaban porque no podía cuidarme de mi misma, ellas lo hacían, supe que en ellas no causaba el mismo efecto o sensación, ellas podían parar, yo no. En realidad no sabía lo que el destino me tenía preparado… Lo que en un principio fue diversión se convirtió en una fuerte dependencia…Un verdadero infierno.

Durante algún tiempo intente sustituir esa droga por cual fuera que provocara en mí el mismo efecto. Sentía mucha compulsión entonces seguí drogándome con inhalantes y era la cosa más sencilla. La primera vez que lo hice me gusto bastante, el sabor en la boca me fascinaba y más aún el trip, es el viaje que agarras, era algo sin sentido, me preguntaba cómo era que las personas no podían escuchar lo que yo, no podían ver las cosas que yo y mucho menos sentirse como yo. Al principio, al principio fue chido, después no tanto, mis profesores de escuela podrían notarlo, la mayoría pudiera ser, mucho menos en casa, porque papa no estaba, mama tenía que trabajar y mi familia estaba rota, sin embargo no fue hasta que termine en una banqueta tirada cerca de mi casa y un hombre me ayudo. Más adelante nos hicimos novios, no era como yo esperaba, fue una relación larga de casi 3 años, él era muy posesivo y obsesivo conmigo, hacia lo que quería, me humillaba y me termino golpeando. Algunas de sus frases eran “Si te dejo, quien podría quererte, que no puedes ver, estas gorda y encogida, nadie si fijara en ti “. Por supuesto mi autoestima estaba por los suelos, y lo peor no podía dejarlo. Las salidas con amigas eran a escondidas, y en una de esas ocasiones termine conociendo a un muchacho, habíamos fumado marihuana juntos así que nos hicimos amigos, él sabía que tenía novio y no dejo de intentarlo conmigo, fue hasta entonces que vi un rayo de esperanza. Alguien llego a mi vida y pudo sacarme de donde me encontraba, pero por desgracia no fue así. Decidí terminar con mi ex, y empecé a salir con este tipo, para ese entonces nosotros ya nos drogábamos todos los días, y supongo que era lo que nos mantenía unidos. Casi termino con sobredosis de Tafil, fue entonces que mis padres tomaron la decisión de anexarme en un centro de Rehabilitación en Chihuahua, no fue grato estar ahí. Fue algo muy difícil y muy doloroso, las personas no eran para nada amables, comíamos comida podrida y las camas estaban llenas de chinches. Tenía mucho miedo, recuerdo mi primera junta ver a una “apoyo’’ sentada sin calzones, ni pantalones en un bote grande de chiles por consumir, le aventaban agua, la insultaban y la maltrataban. Fue ahí donde supe que no tenía ni voz ni voto. Mi ego estaba desinflado, me encontraba totalmente sola. Para mi este ha sido un camino muy difícil de recorrer, si pudiera regresar el tiempo, no lo intentaría de nuevo, He tenido recaídas: unas leves y otras bastante fuertes, termine haciendo lo que prometí que no haría, conocí más drogas, hice más daño del que ya había hecho, termine vendiéndome por ello, ofreciéndome al mejor postor, viejos, sucios, gordos, vulgares ahora si estaba cogida, sin comer, sin asearme y sin esperanza de cambio. Con el tiempo me he dado cuenta de que no soy lo que pase, no fueron las circunstancias, los momentos, no soy el pasado, ni tampoco el futuro. Soy lo que soy ahora, soy este momento. Que mis mejores vibras llegan a los corazones de Uds. Queridos lectores ATT.Lupita.- La buena noticia, es que si puede vivir libre de sustancias y conductas toxicas.- Por tu atención, muchas gracias, más información montrealquebeclatino.com Tratamiento ambulatorio para alcohólicos y drogadictos, sin internamiento, 614 25 85 20.

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