Un viaje en avión a Mérida

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Esta es una reseña de lo largo e incómodo que puede resultar un viaje en avión, pero así también como una descripción de las políticas de seguridad que se deben pasar, y al mismo tiempo, un reconocimiento a la comodidad de llegar a un lugar de la República Mexicana, que está  extremadamente lejano, hablamos de más de 3000 kilómetros de donde salgo, Lázaro Cárdenas, Michoacán, hasta Mérida, capital de Yucatán.

Lo primero, llegar al aeropuerto local, pequeño pero efectivo, la aerolínea que sale de aquí, Aeromar, aviones aún de hélices, tetra motores, afuera más ruido que adentro, llegada de las personas que abordaremos, la revisión del equipaje, exhaustiva, buscan armas o explosivos, desacomodan mi equipaje, re acomodo y se documenta, paso a ventanilla a proporcionar mi boleto, y me asignan asiento a ventanilla y la documentación con mi equipaje con vuelo en conexión en la CDMX, con rumbo a Mérida.

Llegamos a tomar el vuelo aproximadamente 25 personas, mitad de ellas extranjeras, chinas, americanas y el resto mexicanos, esperamos y llega el vuelo de la CDMX, mismo que tomaremos.

Nos subimos al avión, no hay toboganes de ascenso, así que salimos caminando a pista, mucho ruido de los motores, pero no veo girar las hélices, subimos, tomo mi asiento, cabina no tan grande y las aeromozas nos acomodan y acomodan el equipaje que algunas personas suben a la cabina, tripulación mexicana. Cierran cabina y ahora sí, desde la ventanilla veo que las cuatro hélices se movilizan en giros a una velocidad exagerada, el ruido adentro no es tan fuerte como lo imaginé al pasar a pie junto a los motores antes de abordar, hasta ahora inicia el movimiento, muy lento y pausado del avión, como si fuera para Guacamayas, lento pero firme, justo para tomar pista para despegue.

En ese trayecto, las aeromozas nos dan la información sobre seguridad, puertas de emergencia y al terminar, el piloto prende indicación de despegue, ya hasta las azafatas se sentaron. Llega el avión al final de la pista, gira completamente, queda al frente viendo hacia Lázaro, y justo en ese momento se oye el arranque de hélices y turbinas, para recorrer la pista a toda velocidad, para poder despegar, vamos fácil arriba de 100 km por hora y cuando se va a terminar la pista, inicia el vuelo. Alcanzo a ver la zona policial, y conforme va subiéndose el vuelo veo la avenida Noyola, y se aprecia ya todo Lázaro, se ve Playa Jardín, que es donde el vuelo gira a la izquierda y se va bordeando la playa, identifico el malecón, la termoeléctrica y se ven las grúas de la T2, y como si fuéramos a Zihuatanejo, pero arriba del mar, se aprecia una enorme mancha de aceite de contaminación cerca de la siderúrgica, ojalá estén haciendo algo con eso, se aprecia Troncones y la carretera abajo, justo al llegar a Zihuatanejo, gira a la izquierda y toma rumbo a CDMX, por unos 25 minutos solo se ven montañas y nubes, tiempo en que nos dan agua o refrescos, yo tomo agua, y sigo escribiendo esto, el equipo como mi lap, debemos tenerlos en modo avión, que no genere ninguna señal que interfiera con la del avión.

Súbitamente identifico la entrada al Valle de México, por Cuernavaca, lo identifico porque ahí está el Colegio Militar, sobrevolamos toda la CDMX, y la cruzamos viendo el aeropuerto abajo, luego entendí que deberíamos entrar por el norte del antes llamado DF, reconocí Texcoco, gira el avión y ahora entramos por Satélite, y vi Chapultepec, el Auditorio Nacional, el edificio México, haciendo el descenso lento, para tomar la pista entrando por el circuito interior, aterrizaje perfecto y ya con el avión parado, ya en la CDMX, descendemos del avión, y en un autobús llevarnos a la terminal número 2,  donde espero mi siguiente vuelo a Mérida.

No recojo mi equipaje porque la aerolínea Aeroméxico, lo llevará al vuelo de mi conexión.

Bajo y siento frío, ayer estaba más frío me dicen, pero yo que vengo de playa, lo resiento, tengo dos horas antes de tomar mi siguiente vuelo, aprovecho para terminar este artículo y corregirlo, ya no paso seguridad, ya que me quedo en la zona interna del aeropuerto. Tomo algo caliente y espero. Veo cómo revisan a todas las personas que entran a sala de última espera, y aquí en la sala de espera, aguardando que le asignen sala de salida a mi vuelo, veo gente americana, algunas caras famosas conocidas, de lo más común en el aeropuerto, y después del tiempo justo, me asignan sala al vuelo, me acerco y preparo el abordaje, un avión más grande, jet, sí tiene tobogán, así que me deja directo en el avión, no tomamos ahora autobús, veo aquí cómo este aeropuerto ya es insuficiente, y sobretodo requiere modernizarlo.

Despegamos a Mérida y listo para acudir al Congreso Nacional de Gastroenterología. A mayor velocidad, más cómodo y al igual, tripulación mexicana, llamándome la atención que la copiloto es una dama.

Una breve reseña de un vuelo de más de 3000 km, que habla de la maravilla de las comunicaciones.

Gracias.