Cirrosis, conceptos actuales

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

La cirrosis es el final de un proceso de largo tiempo de agresiones, mal trato, ingestas llenas de grasa, incremento exagerado de alcohol, drogas, azùcares y hasta la presencia del virus de la hepatitis C, que hacen una forma de lesiòn persistente y continua del hepatocito (célula hepática), y este hepatocito cambie su estructura de una lesiòn mínima hasta una lesiòn severa del hígado y está lesiòn severa puede desencadenar en una fibrosis de ese hígado, ya hasta con la presencia de nódulos de regeneración que son exactamente las lesiones características y el sinónimo de la lesiòn hepàtica irreparable, llamada cirrosis hepàtica.

Ese daño persistente, constante y por largo tiempo llevarà irremediablemente a la cirrosis.

En México, el causante más común es la ingesta desmedida de alcohol, pero está siendo seguida muy de cerca por la esteatosis hepática, que es grasa en el hígado y esto por la presencia de la obesidad exógena en el país, también muy de cerca por la hepatitis C, como los tres agentes causales más comunes en nuestro país, de una cirrosis.

Hay casos en que no se puede determinar cual fue la causa que llevó a un paciente a una cirrosis y a esa se le denominará cirrosis criptogámica, y ese nombre quedará después de haber descartado todas las posibilidades diagnósticas.

La cirrosis, por lo prolongado del tiempo que lleva en establecerse, al inicio es literalmente invisible, la llamamos los médicos fase asintomática, ahí se denominará cirrosis hepática compensada, y difícilmente veremos a un paciente en consulta en esta fase, sí suelen aparecer, pero ya que no hay síntomas o no tantos problemas, pasando ocasionalmente como desapercibidos, y si se encuentran será un hallazgo clínico,  por lo tanto no acuden con su médico, de esa fase pasan a la fase sintomática, que además es más rápida y su aparición es más abrupta, y es donde llegan ya con el médico, donde se presentarán las complicaciones que se presentan al tener hipertensión portal, y ¿qué es esto? son todas aquellas complicaciones que se genera al tener el hígado fibroso, digamos que sea un pedazo de tejido que ya no realiza las funciones para las que fue hecho, imagínese un tapón, porque exactamente esa función hace, de tapar el flujo adecuado de la sangre que debería pasar por ese hígado y ahí la sangre ser limpiada, depurada y fraccionados los elementos para poder ser utilizados en el metabolismo diario, todas esas funciones ya no se podrán llevar a efecto y desencadenarán esa hipertensión portal que desarrollará sangrado de várices esofágicas, bazo muy grande, (hiperesplenismo) y con una función totalmente inadecuada, también retención de líquidos generando líquido de ascitis, líquido libre en la cavidad abdominal, por la falta de proteínas disminuyendo la presión oncótica, y poder llegar hasta un coma hepático por la elevación de elementos tóxicos para el cerebro, desencadenado todo esto por el inadecuado manejo del metabolismo de las proteínas, que es donde el manejo médico se inicia, aunque sea desgraciadamente ya demasiado tarde.

¿Cómo se desarrolla esta cascada de complicaciones? Al formarse ese tapón en el hígado existe una resistencia vascular, los vasos sanguíneos impiden el flujo adecuado de la sangre por ese hígado, esto hace que aumenten presiones de sangre y flujos venosos antes del hígado, llamado circulación hiperdinámica, que hace que la sangre, se reparta y se regrese por así decirlo en todos los vasos colaterales, de ahí que veamos que este tipo de pacientes tienen las venas del abdomen muy marcadas, lo que llamamos cabeza de medusa, y esto genera desviaciones de circulación colaterales portosistémicas, se tienen muchas formas de clasificación, una de ellas las de Child, de la A a la D, se ha propuesto una nueva clasificación más sencilla y más accesible en todas las áreas médicas, ayudando en su diagnóstico, en su manejo y en su pronóstico.

Esto por estadios, dependiendo la fase de cirrosis que presente, así, el estadio 1, sin vàrices esofágicas ni ascitis, con 1 % de mortalidad en un año. Estadio 2, vàrices esofágicas sin sangrados y sin ascitis, 3.4 % de mortalidad al año. Hasta estas dos fases corresponden a pacientes con cirrosis aun compensada y no tan grave o severa.

Estadio 3, presencia de ascitis con o sin varices esofágicas, 20 % de mortalidad al año. Estadio 4, franco sangrado gastrointestinal secundario a una hipertensión portal severa, con o sin ascitis y lleva un 57 % de mortalidad a un año.

Estos dos estadios, 3 y 4, son los que corresponden ya a una cirrosis ya descompensada y que es fácilmente complicable, y que dan como resultado esas elevaciones de los porcentajes de muerte antes del año.

Ahora ve, querido amigo lector, por qué insistimos tanto en que debe de dejar ingerir bebidas alcohólicas en forma consuetudinaria y que  además disminuya la cantidad de alcohol antes de que el hígado inicie la fase de cambio de tejido de hígado sano a una fibrosis, que es la que nos integrará en el hígado el diagnóstico de cirrosis, ahora ve por qué queremos que los hígados grasos pierdan esa cantidad de grasa para evitar esa aparición de cirrosis, entenderá por qué a esos pacientes con hepatitis C nos urge inactivar a los virus, para evitar esa cirrosis.

La clasificación propuesta es relativamente sencilla, no se ocupan tantos exámenes de laboratorio y se acerca lo más posible a nuestra realidad y nos permite encarar con más facilidad y accesibilidad a esta enfermedad.

Gracias.