Cajita de sorpresas

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Por Ernesto Salayandía García

Caras vemos, emociones no sabemos.

Estamos viviendo una época emocional sumamente difícil, por de más complicada, resulta casi imposible, llevar la fiesta en paz, en la relación de pareja hay brotes de violencia. En estos noviazgos de jóvenes posesivos, controladores, manipuladores, chantajistas. celosos, tóxicos y lo más triste del caso es que nadie se quiete dar cuenta de la cruda realidad emocional que estamos viviendo, pasa el tiempo y estos noviazgos tóxicos, enfermizos se unen matrimonio y lo que instalan en su hogar no es más que una guerra de variedades y un cuartel sin paredes, propiamente un costal de perros y gatos, muchos de ellos no soportan los defectos de carácter, del otro, estás parejas neuróticas explotan ante la más mínima provocación y la salida ante esta psicosis se llama divorcio y por eso hay tantos pleitos y tantas separaciones, porque las parejas no se entienden, porque las parejas no buscan ayuda y la razón es muy simple, porque no hay amor. Desde novios establecen una pésima comunicación, por supuesto que no saben hablar mucho menos discutir, y es a través de la comunicación donde las relaciones tóxicas cometen muchos errores y se hacen daños garrafales, como las mentiras o las actitudes infantiles que al pasar del tiempo manteniendo secuelas muy drásticas. En una relación tóxica tarde que temprano el que la hace la paga, es decir, es como si estuvieras en un restaurante, nadie se va sin pagar y después de tronar como espárragos, tus actitudes, tus malos juicios, son consecuencias muy dolorosas. Que tienes que pagar. Sea como sea, por haber permitido o por haber fomentado lo tóxico de tu relación de pareja.

Tiempos difíciles

Nos encontramos en plena decadencia del matrimonio, es un concepto el que pudiéramos considerar como el cimiento de la familia y el matrimonio tiende a desintegrarse, qué podemos esperar de la familia. Yo me casé a los 19 años la primera vez, sé lo que es un divorcio y todos los daños que genera, sé de mis errores, de mis aciertos y ahora, tengo 26 años de casado, cierto, con muchos intentos de divorcio, con algunas separaciones cortas, otras prolongadas, pero al menos, solo por hoy, disfruto de una buena relación de pareja y tengo que ver las actitudes que dañaron mi matrimonio, mi vida en pareja, hablando de mí, de mi vida, no ha sido nada fácil, hoy poseo un gran tesoro, una experiencia que puedo usar para no repetir errores, aunque hay un dicho por ahí que dice y dice bien, “El Hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”, y dice también otro, “En la casa del jabonero, el que no cae resbala”. Quiero decir, que no es nada fácil llevar la fiesta en paz. Con el tiempo, fuera máscaras, la cajita de sorpresas se abrió y Oh sorpresa alcohólico, adicto, neurótico, celoso, mecha corta, inestable irritable y un pésimo comunicador la cajita de sorpresa con el tiempo da a conocer todas las máscaras de las personas tarde que temprano nadie se escapa así que caras vemos emociones no sabemos.

Los daños emocionales quedan para siempre

Estoy consciente de que fui llenando a mi actual mujer de resentimientos, de coraje, de decepción a través de los años, siempre tuvimos una relación neurótica, enferma, destructiva, cultivé con mis actitudes un matrimonio conflictivo, lo que generó un hogar disfuncional, cometí muchos errores, como el pelear con ella delante de mis hijos, el insultarla en cualquier lugar y a toda hora y delante de quien fuera, con el tiempo la relación fue mermando, causando mucho dolor, tristeza y frustración, y como consecuencia, una enorme carga emocional, tanto para mi esposa como para mis hijos, y yo seguí lleno de soberbia, sin querer cambiar, sin aceptar mi enfermedad, mis adicciones, mis celos y todo el estuche de monerías que me cargaba, hoy, gracias a Dios, he podido ir cambiando ese infierno en el que vivíamos mi familia y yo, pero no me olvido del secuestro del cual mi mujer y mis hijos fueron víctimas, del cavernícola que fui, de ese ser humano enfermo, macho, agresivo, neurótico, despreciable que les dio una vida de infierno nefasto. Gracias a Dios y solo por hoy, mi vida y la de mis seres queridos ha cambiado radicalmente. Reconozco que mi talón de Aquiles ha sido la comunicación con mi pareja y es algo en lo que he estado trabajando desde hace mucho tiempo, y lo hago con honestidad, ya que reconozco que tengo muchos defectos de carácter que no aceptaba, que me ha costado mucho trabajo reconocer y cambiar, por ejemplo, soy infantil, inmaduro, hago berrinches, no sé pedir las cosas correctamente, sino es con enojos o reclamos, no sé escuchar, no tengo humildad, soy egoísta, solo pienso en mí y en mi beneficio personal, siempre quiero que todo giré a mi alrededor, y quiero que todo mundo baile al son que yo toco, además soy autoritario, tajante, no acepto mis errores, ni reconozco que me equivoqué, soy ese típico macho mexicano, tipo raro, aislado, seco, inexpresivo, incomunicado, agresivo, violento, merecedor, que no valoro, y todo lo quiero al instante, en el momento que yo digo; hace muchos años comencé a trabajar mis defectos en la comunicación, mis defectos de carácter, mis patrones de conducta negativos y mis actitudes nefastas, me enojaba y lo que hacía, permanecía en total silencio, me aislaba de todos y de todo, me refugiaba en mí soledad y mi falso orgullo no me permitía ofrecer disculpas, mucho menos pedir perdón.

Error tras error

Yo soy tóxico soy un enfermo emocional y lo que escribo es parte de mi propia experiencia y de lo que aprendido a través de los años, donde he tenido la oportunidad de especializarme en los temas emocionales, aprendo de infinidad de personas que me regalan su dolor, sus conceptos y transmiten sus sentimientos, en materia de comunicación cometí muchos errores, hay un cúmulo de defectos de carácter que arruinaron una sana comunicación, lleno de soberbia, soy mecha corta, un tipo de explosivo, iracundo sin la más mínima tolerancia, no sé escuchar, no tengo paciencia, ni tacto no sé hablar, me cuesta mucho trabajo mantener un diálogo con tranquilidad y ser ecuánime o por lo menos equilibrado, en mis emociones me altero ante la mayor facilidad y explotó, mi lengua se convierte en un bisturí filoso capaz de destrozar la dignidad y la integridad de cualquier persona primordialmente de mi pareja, claro que todos estos defectos de carácter yo no tenía la honestidad de verlos mucho menos de aceptarlos y es ahí donde yo veo mi serio problema de mi relación tóxica y es ahí donde muchas parejas tienen la más grande dificultad de su relación tóxica, la comunicación tiene que ser un todo, por supuesto basada en valores fundamentales como la honestidad, la dignidad, la humildad, el amor , la sencillez y no toda esa tormenta defectos de carácter que me dominaron de por vida. Soy tóxico, pero ahora con la ventaja de que puedo controlar esta enfermedad qué se llama codependencia, esta enfermedad que se tiñe de soberbia y es una enfermedad que causa infinidad de divorcios a cada segundo, a cada instante y todos los días de todos los tiempos

Enfermedad progresiva y mortal.

Una relación tóxica es codependencia pura y la codependencia tiene tantas características como el chantaje. la extorsión los panchitos, las actitudes infantiles las explosiones de ira, por supuesto la agresividad, la venganza y la pésima comunicación, la codependencia es cuando una de las dos partes quiere mantener el control, dominar sobre la otra persona, desea a toda costa que las cosas se hagan cómo él o ella quiere o piensa, la codependencia establece una necesidad de que la persona no puede hacer nada o no puede vivir sin la ayuda de la otra y esta parte se convierte en rescatadora, salvadora en solucionar todos los problemas, también angustiarse, preocuparse en extremo por el bienestar de la pareja, la codependencia como el alcoholismo, es una enfermedad mental, física emocional y espiritual está ligada a la personalidad ya los miedos del dependiente, se distingue también, la autoestima baja, por un nivel de neurosis alto y simplemente por una tonelada defectos de carácter y patrones de conducta que hacen de una relación de pareja propiamente o un verdadero infierno y claro que esta enfermedad, es genética, es una herencia que está en la sangre de las personas y viene de abuelos a padres de padres a hijos la contaminación, el contagio y el pésimo ejemplo lo damos nosotros los padres, somos nosotros los que enseñamos a nuestros hijos hacer dependientes, somos los padres los que fomentamos la mediocridad, autoestima baja, la ausencia de fe, la carencia de espiritualidad y sobre todo les damos un pésimo trato en cuanto a comunicación se refiere y es el cuento de nunca acabar porque de cada 10 matrimonios 7 fracasa de cada 10 parejas todas la viven entre azul y buenas noches es decir de la patada Mil gracias por leerme y más por escribirme. ernestosalayandia@gmail.com Como siempre a tus órdenes 614-256-8520, búscame en Facebook, mis libros están a tus órdenes, pídelos por correo electrónico.