Contaminación del aire

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

En las llamadas megalópolis, ciudades gigantes como CDMX, Guadalajara y zonas cercanas a ellos, se está viviendo un estado de alerta por contingencia ambiental, por contaminación en el aire, ya la vivió Tokio, en Japón y Los Angeles, en USA, y varias megalópolis, y esto va siempre en relación con el número de habitantes que tienen esas zonas, millones, que generan gases en sus vehículos, los que cuentan con uno y hasta dos autos, con alto nivel de contaminantes, otro tipo de personas sin auto, que se deben mover en esas ciudades y al no tener su vehículo; se deben mover en servicio público, llámele taxi, combi, camión o Metrobús, de todos modos contaminan, y si a esto le agregamos las empresas fabriles e industriales internas, que han dicho miles de veces que las sacarán de ahí, y ahí siguen, y que además contaminan con su humo industrial, y  no faltará quienes queman su basura o sus pastizales o sus áreas de jardín seco, y ahora en esta ocasión, en el 2019, se agregan los odiados incendios forestales, que se han sumado a que las contingencias sean más graves.

¿Por qué los incendios? por las altas temperaturas y la inconciencia de quien fuma en el campo y no apaga o entierra su colilla, y los excursionistas que no apagan completamente sus fogatas, han hecho que hoy día, la contingencia ambiental secundaria a contaminación del aire sea grave. Y para colmo, no existen planes de contingencia en estas megalópolis ya debidamente comprobados, y sobre todo escalonados, que permitan frenar de alguna manera esa contaminación que día a día es ascendente, esperar que el Dios Tláloc envíe su lluvia para que año con año esto limpie los aires del otrora sitio más transparente de México.

No existe un plan de contingencia y los van haciendo conforme la contingencia se va presentando, con recomendaciones de no hacer ejercicio al aire libre, de no salir de su casa, no encender fuegos ni chimeneas, y las medidas que van adoptando las lanzan, pero ni el 40 % de la población se entera, y a las 4 a 6 horas modifican la contingencia y el grueso del público no lo sabe, esperan las medidas de la contaminación del aire, la cual se da en IMECAS (Índice Metropolitano de la Calidad del Aire), una herramienta más que una medida, que informará de manera fácil el nivel de contaminación en las megalópolis, y saber qué lejos o qué cerca están de una contingencia ambiental, y se realiza usando los promedios horarios de la medición de Ozono, Dióxido de azufre, Dióxido de Nitrógeno, Monóxido de Carbono y las partículas menores de 208 micrómetros, las PM10.

Esta calidad del aire ahora es monitorizada en las distintas alcaldías y ellas emiten su informe y en base a ese se entra en fases de contingencia y los automóviles dejan de circular, sobre todo los particulares, los públicos siguen circulando.

En estas complicaciones de aire tan contaminado se ha puesto especial énfasis en las partículas menores, PM10, que son aquellas que pasan fácilmente por las vías aéreas y que también pueden desencadenar complicaciones respiratorias graves, nosotros en la Costa Michoacana afortunadamente no tenemos este problema de la contaminación tan fuerte, pero debemos crear conciencia para usar menos el carro, usar más bicicleta, caminar y pensar en disminuir la densidad poblacional en las grandes urbes, pensemos un momento, imagínese 24 millones de personas, que comen, trabajan, estudian y que se deben mover al mismo tiempo, es literalmente un monstruo de contaminación, de aire, de agua, de basura, y esta problemática ya está dando al traste, así como un cuerpo humano se cansa de comer mucho chile, mucha grasa y muchos irritantes, y tarde o temprano se queja o se enferma, así las metrópolis se están agotando por tanto contaminante y esto puede llegar a un colapso, me quiero imaginar que les digan a esas personas que adoran el tipo de vida de las megalópolis que se tienen que salir, se desmayan, se convulsionan y lo impedirán a toda costa, yo viví en esa megalópolis y hace ya más de 23 años salí de ella y, créame, aunque soy chilango por cariño y por nacimiento, es una ciudad que no me gusta para vivir, y no es el ritmo de vida, ya que ese ritmo uno se lo da, es la cantidad de personas que habitan ahí, en todos lados hay mucha gente, claro que la contaminación iba a tomar cartas en el asunto, que nos resta desearles suerte y que hagan un plan de contingencia adecuado a ellos y al tamaño de la ciudad.

Y que pronto salgan de esa contingencia y nosotros cuidar nuestro entorno haciéndolo más sano y mejor para vivir.

Gracias.