Uso racional de los antibióticos. Parte 1

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Uno de los grandes problemas de salud que enfrenta la humanidad actualmente, es el uso indiscriminado de los antibióticos por parte del médico y por parte de los familiares de los enfermos que han generado un abuso de los antibióticos.

Lla OMS (Organización Mundial de la Salud), lo expresa de esta manera: “El uso costo-efectivo de los antimicrobianos, minimizando sus efectos adversos o tóxicos y el desarrollo de resistencia”.

¿Qué quiere decir esto?

Se deben usar los antibióticos precisos que aniquilen la bacteria y que no le causen daño al paciente, sin serle tóxico claro, pero mejor aún, que minimice o elimine la posibilidad de crear resistencias, y en este último renglón estriba, querido amigo lector, el punto clave en el uso de los antibióticos, no crear resistencia.

No solo es indicar un antibiótico sin ninguna justificación, representa una gran responsabilidad al indicarlos por parte del médico, debemos pensar en  que debemos evitar esa terrible resistencia bacteriana que tantos problemas ha ocasionado actualmente y obtener mejores resultados en los tratamientos, ya que al ser resistentes las bacterias a los antibióticos los resultados serán malos, el problema no solo es en la comunidad, sino también a nivel intrahospitalario, creando bacterias tan resistentes a los antibióticos que se llaman “superbacterias”, siempre se recomienda no usar antibióticos en procesos infecciosos hasta estar seguros qué tipo de bacteria o bacterias tiene ese paciente, no dar antibióticos sin una justificación perfecta. No dar antibióticos cuando sabemos que la infección está generada por virus, muy común en las vías respiratorias, en niños y en adultos, y es probablemente donde más se abusa, otro caso es la auto prescripción, ya semicontrolada actualmente al requerir recetas para expedir los antibióticos, pero desgraciadamente en el mercado negro y en forma clandestina se siguen vendiendo, sobre todo en negocios faltos de moral y escrúpulos.

Los objetivos principales para manejar un antibiótico son tener un resultado adecuado, aniquilando y destruyendo a la bacteria que estaba causando el problema, para erradicarlo de la vida del paciente, usando un antibiótico económico, seguro, con el menor de los efectos adversos, evitar las resistencias de las bacterias a esos antibióticos, para poder decidir el antibiótico.

Aquí, querido lector, le explicaré en este y los siguientes artículos, qué tomamos en base los médicos para poder indicarle un antibiótico.

1.- Identificar la bacteria que está infectando a ese paciente. Si sabemos el agente causal, sabremos cuál es el antibiótico de primera elección para destruirlo, muchas veces el paciente se presenta en el consultorio o al servicio de urgencias, con la infección perfectamente establecida, pongamos como ejemplo una faringoamigdalitis o infección en la faringe y amígdalas, aquí entra en juego la experiencia y capacidad resolutiva del médico que esté dando la consulta, ya que deberá iniciar tratamiento, lo llamamos de manera a priori, en base a los conocimientos que tenga ese médico y en base a su experiencia y conocimiento resultado del interrogatorio y de la exploración física, y si considera que es un virus, no le dará antibióticos, pero si detecta que hay bacterias, clínicamente estará obligado a iniciar con antibiótico, en el caso que le comento será penicilina, pero si es alérgico lo cambiará, nunca pensar en antibióticos de amplio espectro, ya que con un antibiótico menos fuerte puede controlar el cuadro de su paciente. Lo ideal es tomar un cultivo y esperar los 4 a 5 días para verificar el germen y con base al antibiograma darle el antibiótico más indicado, hay quien en forma rápida hace un frotis de la secreción de la garganta en base una tinción de Gram, y en base a esto no espera tanto tiempo para indicar el antibiótico.

2.- Realizar cultivos de la secreción en un laboratorio, con el objeto de obtener la mayor información de qué tipo de bacteria es la que se encuentra causando esa infección, regresando al ejemplo anterior, una faringoamigdalitis, podemos esperar el cultivo y si nos muestra que es un estreptococo beta hemolítico, pero es resistente a la penicilina, deberemos usar otro antibiótico que nos informe el cultivo realizado en un antibiograma y sobre todo nos dará antibiótico al que es sensible esa bacteria y que la puede aniquilar prontamente, y nos informará cual, por ejemplo, ceftriaxona, amikacina, en fin, la que muestre y ese será el tratamiento ideal.

3.- El lugar de la infección; sabemos clínicamente y de antemano por las estadísticas expuestas en la humanidad y con antelación, que debemos, como médicos, inferir el tipo de bacteria en relación al sitio donde se está presentando la infección, así, por ejemplo, en la orina, pensaríamos en E Coli, y se pensaría en un antibiótico de primera elección para la E Coli, antiguamente era la Ampicilina, hoy día, por las múltiples resistencias y el abuso en los antibióticos, nos ha hecho cambiar la estrategia y debemos usar un antibiótico de primera elección distinto, ya ahora en este tiempo actual un antibiótico de amplio espectro como la gentamicina, como la amikacina y considerar, la ototoxicidad y la nefrotoxicidad de este antibiótico, usar sulfas, usar tetraciclinas o algún otro antibiótico, esta, al criterio del médico, dependiendo el sitio donde está presentándose esa infección y el germen que él considera está presente y podrá dar su medicamento a priori, sin pruebas, para iniciar el tratamiento.

Termino la primera parte de este artículo sobre el uso racional de los antibióticos, paso a la segunda en el siguiente número.

Gracias.