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updated 7:58 PM PDT, Mar 22, 2017

Hablando de mí (Primera Parte)

Por Ernesto Salayandía García

Juro que no vuelvo a tomar

Muchas veces, principalmente cuando amanecía con una cruda física y moral, espantosa, con la insoportable repugnancia al cigarro después de haber fumado como chacuaco, me decía una y otra vez, más cuando estaba hincado en el escusado vomitando.- Juro que no vuelvo a tomar.- Lo juro, no me vuelvo a emborrachar, yo no sabía que el alcoholismo y la drogadicción, son progresivos, incurables, mortales, es decir, de por vida, que mi problema, no es solo las sustancias tóxicas, sino toda la complejidad de mi enfermedad, que es física, mental, emocional, espiritual y de la personalidad, por ello, tenía semanas de abstinencia, dejaba de consumir, incluso duré más de un año sin meterme nada de nada, pero mis días eran de humor negro, mal y de malas, mi ansiedad la llenaba con comida, dulces o con adrenalina en el juego, en el sexo, me ganaba la pereza, caí en depresión y tarde que temprano me daba por anestesiar mis sentimientos, por dormir mis emociones y de nueva cuenta empinaba el codo e inhalaba cocaína como si se fuera a acabar, no podía, no pude, a pesar de que un  borracho como yo, tiene que tocar fondos y fondos, con altos riesgos, sufrí mis consecuencias y mis pérdidas, el alcohol me robó mi vida, mi salud, dinero, tiempo, me robó mi familia, mi dignidad, imagen, trabajo, y perdí la autoestima, las ganas de vivir, de producir, de convivir, siempre fui el llanero solitario, aislado, tipo raro lleno de pensamientos negativos, y me doy cuenta que por ello, regresaba a consumir, después de un corto o mediano periodo, no salía de la llamada borrachera seca que perfectamente describe el doctor José Antonio Elizondo López.

No lo entendí

Comencé desde muy temprana edad, consumiendo cerveza y sintiendo, desde los 12, 13 años, el síntoma, la sensación que provoca el alcohol en la mente, en el cuerpo, igual, en esa etapa de mi vida, me prendí del cigarro y tardé más de 30 años en quitarme la adicción, tenía mucha resistencia, entre mis cuñados, mi hermano y yo, podíamos andar de parranda sin parar por tres días seguidos o más, no sabía que esta enfermedad no es un vicio, es una enfermedad emocional, neurótica, física, mental y espiritual que viene de una generación a otra, que está en los genes y que nací propenso a caer en las garras de La Saliva del Diablo y que caí sin darme cuenta, desde que ingerí alcohol, me convertí en drogadicto, la cerveza es una droga, el alcohol es la droga que más muertes causa en el mundo y hay un error garrafal de muchos alcohólicos anónimos que no aceptan que están enfermos, otra tendencia de enfermos son los marihuanos, cocainómanos, heroinómanos, fármacos, cristaleros y otros, muchos de esos alcohólicos, se les olvida que también son drogadictos debido a que científicamente, todo lo que entra a tu cuerpo y altera tu sistema central nervioso, es droga, sea café, cerveza o marihuana; yo tuve que vivir mi propia experiencia de muchos años, viviendo en el auto engaño, resistiéndome a pedir ayuda, muchos años sin tener la humildad de reconocer, de aceptar y de rendirme a la enfermedad, me mantuve negado, con un pensamiento cuadrado respecto a mi condición de enfermo.

Garrafal error

Acá en Chihuahua México, he vivido la mayoría de mis tiempos de sobriedad, voy a cumplir 18 años, con pruebas de ácido, con mucho aprendizaje y aplicaciones, con grandes cambios y hechos, hechos que me permiten vivir en armonía y en paz, feliz, con mi familia, disfrutando 24 años de novios y 23 años de matrimonio, igual, con altas, bajas, amargas y regulares, pero aquí estamos, mi mujer y yo, disfrutando el uno del otro, claro que hay días en que mutuamente queremos ahorcarnos o colgar la toalla, pero muchos de estos días, son de sobriedad y de amor, pero regresando a Chihuahua, desde que empecé a escribir mi columna De Adicto a ADICTO, muchas familias, esposas y madres de enfermos me han hecho el favor de buscarme para una orientación, información y canalización, me di a la tarea, en muchos casos, de recomendar un grupo de Alcohólicos Anónimos, incluso iba con ellos, en la junta los compañeros les daban la bienvenida tradicional y andaba de pastor un par de semanas, luego mi doceavo, así se le dice a quien le brindas ayuda, recordando el Paso Doce del Programa de AA que cita.- “Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.” Y todos los que llevé, que en casi 18 años de estar limpio, son muchísimos, todos no se quedaron en AA, se fueron a tocar más fondos, a vivir sus propias experiencias.