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updated 7:58 PM PDT, Mar 22, 2017

Mecha Corta (Primera Parte)

Por Ernesto Salayandía García

¿Qué es neurosis?

La neurosis es una condición de orden psicológico que altera la percepción de la vida de quien la enfrenta, e influye en su entorno y su relación con las demás personas.

El término data de 1769 y fue aplicado a todas las enfermedades del sistema nervioso. La enfermedad ha ido evolucionando en la forma como es interpretada, ya convertida por algunos en muestra de una personalidad excéntrica, en definición para una forma de ansiedad, se convirtió en palabra de uso común y en muchas ocasiones para nada ligada a lo que la neurosis como enfermedad es realmente. Hoy se sabe o al menos así la interpretan muchos médicos, es un estado de ansiedad, una situación derivada del estrés que mediante conductas negativas o demasiado compulsivas tratan de buscar una salida a esa situación de apremiante ansiedad y nerviosismo. La neurosis, ha sido durante mucho tiempo investigada por la comunidad médica ya algunos le atribuían desmayos y fiebres, y Freud la denominó psiconeurosis aplicando a la misma una escala de clasificación de distintas formas de neurosis, que ya no se utiliza. Para Freud la neurosis no era más que una situación nerviosa extrema en que el paciente abriga temor sobre la vida, sobre el futuro, desarrolla fobias y manías y se siente tan apremiado que vive en una espera angustiosa. En lo que sí coinciden todos los médicos y la comunidad científica y el ente sanitario mundial, Organización Mundial de la salud, es que hay diferentes trastornos que pueden ser interpretados como neurosis, aunque la palabra neurosis no se use ya más, para algunos es sinónimo de una situación extrema de agobio, estrés y ansiedad.

El meterse en lo que no te importa, una de las tantas características

Me encuentro convaleciente, con un intenso dolor en mis dos piernas, tengo dificultad para caminar después de dos semanas que tuve un accidente, aun mantengo un intenso dolor, resulta que con algo de prisa y por el fuerte calor que hacía, me bajo de mi auto a buscar a mi hijo Neto a un centro comercial, al entrar, mi hija Andrea, me dice.- Papi, papi, el carro se está lleno.- Y salgo echo la mocha tras del carro que iba de bajada, no le puse el freno, ni lo dejé en primera, abrí la puerta y trate de jalar el freno de mano, pero no lo logré, después intenté subirme y pisar el pedal con la pierna derecha, pero la velocidad fue mayor y mi pierna izquierda quedo volando, el impulso fue demasiado fuerte y me caí del carro, me raspé fuertemente la rodilla, el pantalón se hizo trizas y la sangre no se dejó esperar, la otra pierna, en la cual tengo una prótesis de cadera, dio vueltas para arriba y para abajo, la llanta izquierda trasera, casi me pasa por encima, el carro topó en una banqueta, intenté de nuevo, pero mis piernas no respondieron, mi carro chocó con un auto compacto que estaba estacionado, como pude llegué y me subí a mi carro para moverlo ya que estaba a media calle, cuando me bajé, alguien me gritó.- No vayas a huir.- Yo asustado, molesto, adolorido, por demás noqueado, le respondí.- Qué dices?. Qué no vayas a huir.- Me quedé callado y comencé a buscar la solución de mi conflicto con la aseguradora de mi carro, el tipo se quedó esperando por más de media hora, vigilando que no me fuera a darme a la fuga.- Sin duda alguna, esta actitud de meterse en lo que no te importa, tiene que ver con un nivel de ansiedad alto y una neurosis extrema.

A ver de qué cuero salen más correas

Con el pantalón roto y lleno de sangre, con mucha dificultad para moverme, media hora después, ya que la aseguradora venía en camino, me acerqué a la camioneta del “ciudadano ejemplar”, le toqué la ventanilla polarizada y bajó el vidrio.- Oye ciudadano ejemplar.- Le dije.- Viste cómo me accidenté, me caí del carro caminando, me raspé, sangré de mi rodilla y por poquito la llanta me pasa por encima de mi otra pierna, viste la dificultad que tuve al caminar y al subirme a mover el carro y tú me gritas.- ¡No vayas a Huir!.- Es que yo pensé que te ibas a dar a la fuga.- No, no lo pienses, no soy como tú, como eres juzgas.- En lugar de acercarte a mí y preguntarme como cualquier gente normal lo haría.- Te sucedió algo?, estás bien?, necesitas ayuda?.- Y tú estúpidamente metiéndote en lo que no te importa.- Ya te dije que pensé que ibas a huir.- Y le respondí, si lo hago o no, a ti que te importa.- Vive y deja vivir.- Esa actitud de ciudadano ejemplar, metiche, habla muy mal de ti.- El pobre diablo me vio tan molesto, que únicamente reconoció mi honestidad.- En otro tiempo y en otras circunstancias, le hubiera picado las llantas con una navaja, le hubiera bateado las puertas o por mi reacción neurótica, le hubiera dado un par de guamazos, pero hoy no, mi neurosis a disminuido muy considerablemente, no acciono ni reacciono, aunque a veces, me muero de ganas de engancharme con mediocres como este ciudadano ejemplar.- Claro que el cavernícola emocional sigue dentro de mí y como que a veces despierta, pero gracias a Dios, puedo controlarme.

Borrachos o no, machos insoportables

Dígase lo que se diga el machismo sigue arraigado en la sociedad, pero ahora es acompañado por el hembrismo, lo que es lo mismo pero en la mujer, la violencia doméstica, surge por esa pésima comunicación, por los aislamientos, los tipos raros, cortos de dialogo, apartados, los sin amigos, callados hasta las cachas, se irrumpe el bienestar familiar, cuando el individuo es demasiado seco y muestra siempre una cara de enojo, de pocos amigos, y cuando explota, es el mismito diablo, la variedad de estados de ánimo, descontrola a cualquiera, o se es o no se es, por esa razón los niños, muchos de ellos, están descontrolados, buscan el diálogo, la convivencia, la comunicación en “amigos” que los inducen a las drogas; en mi libro un Drogadicto en Casa, hablo a fondo de las características de un drogadicto, lo que pregunto siempre en mis conferencias.- El adicto nace o se hace? Muchos opinan que se hace y la respuesta, es que nace y se hace, como padres cometemos muchos errores, la neurosis siembra miedos, aislamiento, inseguridad, la violencia genera desconfianza, resentimientos, y cuando llega la sustancia, el primer jalón, el primer trago, es propiamente te como arrullo al alma.