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updated 7:58 PM PDT, Mar 22, 2017

La libertad no tiene precio

Por Ernesto Salayandía García

Lo mejor de la vida, es vivirla en libertad

Libre para usar el celular, mañana tarde y noche, chatear a tus anchas, pedir una pizza a domicilio, ir a los tacos, los elotes, las hamburguesas, por supuesto, al cine, comprando antes del estreno, palomitas refrescos, chocoleas y refrescos, libertad es tomarte un café con quien tú quieras, a la hora y lugar de tu elección, levantarse a la hora que quieras, igual dormirte, comprarte lo que puedas y lo que desees, estas en libertad de relacionarte con las personas que te sean atractivas, de convivir con ellas, la libertad comprende tus elecciones para tus diversos estados de ánimo, estas en libertad de deprimirte, de andar triste o alegre, tú eliges, de eso se tratara de que hagas las cosas a tu antojo, si no te quieres bañarte, simplemente no lo haces, es libre de drogarte, nadie te lo impide, de fumar y hacerle daño a tu cuerpo, igual de marcarlo de por vida con un tatuaje, la libertad es hermosa y absoluta, completa y está al alcance de cualquiera, puedes robarte un semáforo en rojo, darle una vuelta prohibida, estacionarte en un lugar exclusivo para discapacitados, ser abusos y saltarte la fila, robarle el lugar a una o varias personas, eres tan libre que a veces no te das cuenta de que manera lesionas a otros, puedes escoger qué religión predicar, a qué partido pertenecer, tienes libertad de expresión y de reunión, puedes andar a cualquier hora en cualquier lugar, sin mayor problema, esa libertad, es un derecho, una responsabilidad y un regalo de Dios, un derecho, humano, constitucional y universal.

El libre albedrío

Es tu responsabilidad, con quien te casas, si te embarazas o no, ya sea una, dos, tres, cuatro o más veces, si te divorcias, si permites qué te golpe y te maltraten, es tu elección, también, eres libre de seleccionar que carrera estudiar, donde vivir, que auto comprar, la libertad es sagrada y bien dice el dicho, uno nunca sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido, hoy, vivo en plenitud, pero yo perdí mi libertad, me hice esclavo del alcohol, la cocaína, morfina, de los antidepresivos, el cigarro y me sometí a vivir muerto en vida, atrapado sin salida, perdí salud, dinero, tiempo y lo más importante, perdí a mi familia, le cerré las puertas a la libertad con mis depresiones maratónicas, aislado, frustrado, abandonado de mí mismo en ese callejón sin salida, arruine mi vida y les robe a mis hijos sus ilusiones, viole sus sueños e irrumpí su futuro por aferrarme a una vida de alcohol y drogas, una vida ingobernable, soberbia donde tuve perdidas, muchas pérdidas, como mi libertad, el tiempo por ejemplo, ya no era mi tiempo, era la hora de alcoholizarme en las cantinas, la hora de ir a buscar cocaína o andar de farmacia en farmacia consiguiente la morfina sintética que escasez mucho por el alto consumo que hay, mi libertad laboral se vio perturbada y perdí mi empleo, porque mis adicciones me robaron mi dignidad, mi autoestima, mi amor propio, me arrebataron de tajo mi libertad, porque vivía para drogarme y me drogaba para vivir y muchos como yo, no se dan cuenta de este secuestro, de esta esclavitud que son las drogas, la codependencia de tener una relación toxica, por demás enferma, de estar atrapado en la cama con depresión, no se dan cuenta de que no son libres de que es una gran pérdida, el vivir la vida sin libertad, vivir las vida, encadenado a las sustancias o a las relaciones toxicas, a las actitudes neuróticas o depresivas, nadie quiere darse cuenta, que no tienen libertad en lo absoluto.

Por si fuera poco…Pérdida tras pérdida

Por casi 45 años registre grandes pérdidas en mi vida, perdí una cantidad de tiempo y dinero enorme en las cantinas, horas y horas jugando al domino, diario, tomando hasta caer de borracho, diario, desde muy joven mi tendencia alcohólica fue mayúscula, perdí las dignidad, me hundí en el alcohol, perdí el sentido de la vida, contamine mi mente con pensamientos obsesivos, patológicos, recurrentes, perdí mucho dinero andando en la parranda, en ese vida ingobernable, arruine mi vida matrimonial, fracase dañe y me hice daño, muchos de los daños, han sido irreversibles, me case, la primera vez a los 19 años, llegué borracho a la iglesia, perdí salud, mi condición física se esfumo por tanto cigarro, y alcohol, por tantas desveladas, perdí mi sentido de responsabilidad, no me levantada temprano, dejaba a medio mundo plantado, no cumplía con mis compromisos laborales, a los 17 años, era yo, el director del periódico diario, El Heraldo de Toluca y ahora que reflexiono, analizando mis perdidas, tengo que acreditar que perdí el piso, perdí responsabilidad y compromiso conmigo mismo, pero lo más fuerte, es que perdí mi libertad, caí en las garras del alcoholismo y a los 35 años, me secuestró la cocaína, los daños fueron muy fuertes, perdí mis dientes, la cocaína me descalcifico, perdí la fortaleza de mis huesos, perdí mi vida y me hundí en depresión, me prendí de las pastillas antidepresivas y de la morfina, al final de mi carrera activa, llegue a formarme casi tres cajetillas al día, me fumaba un cigarro cada diez minutos, mientras que en las noches, me despertaba cada hora en la hora y me sentaba en el escusado a fumarme hasta el final un cigarro y se, que como yo, hay muchos esclavos que han perdido su libertad e infinidad de cosas, pero igual que yo, son mediocres, no se quieren y no tienen la voluntad del cambio, prefieren echar su libertad, por el escusado…. Y la familia, cree que se trata de un refriado.

Sentenciados a la cárcel emocional

Al convivir con intensa del CERESO Femenil, con reclusos de los centros penitenciarios de la ciudad de Chihuahua, México,, así como con adictas y adictos de anexos, centros de rehabilitación, he aprendido a conocer mi enfermedad, celebro este próximo año, 18 años limpio, libre de drogas, solo por la Gracia de Dios y en los servicios sociales que realizo con el mayor de mis gustos y disposición, llego a comprender que el origen de las consecuencias y del sufrimiento, estriba en las familias desmoronadas, en los hogares disecciónales, ahí es donde nace la inseguridad social, es ahí, donde da principio el rio de sangre que corre por nuestros barrios y calles, es, en los hogares disfuncionales donde los niños aprenden a ser violentos, aprenden a hostigar y a maltratar a otros, para que en las escuelas sean los hostigadores de los más débiles, cuando sean novios, lleven la violencia a sus relaciones y cuando se casen, sean los maridos golpeadores o las mujeres neuróticas, los adictos, nacen y se hacen en los hogares disfuncionales, el nivel de ansiedad, el gran hueco espiritual, la ausencia de valores, se gesta en esos hogares disfuncionales, los CERESOS, son tan solo una consecuencia de esta ausencia de libertad y la readaptación, no se logra, debido a que no se trabaja a esa niña daña, a ese niño dañado, emocionalmente, estamos en la calle y la triste historia, de las cárceles emocionales, se repite una y otra vez, muchos alcohólicos, tapan la botella, dejan de beber, pero siguen presos en sus emociones y en sus nefastas conductas, viven en borrachera seca, en lo personal, tengo que acordarme lo que me decía mi mujer los primeros años que militaba en un grupo de Alcohólicos Anónimos, en San Agustín, Polanco, México.- Mejor vete a drogar, trágate todo el alcohol que quieras y metete toda la cocaína que quieras, estabas mejor antes que ahora que has dejado de consumir.- Y estar en recuperación, no se trata e i a juntas y juntas, porque la verdad, no juntas nada, para obtener tu libertad, necesitas hechos y los hechos deben de estar en tu casa, no en otro lado y tengo que recordar; Que hechos son amores y no buenas razones.- Lo demás, es lo de menos.- Muchas gracias por escribirme y más por leerme.- ernestosalayandia@gmail,com, sígueme en twitter, @teo_luna, búscame en Facebook, mis libros están en venta vía internet, pídelos en línea.- O bien, solicítalos visitando mi página crisiscreces.com.- 614 256 85 20.- Gracias.