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updated 7:14 PM PDT, May 22, 2017

Hablando de mí (Primera Parte)

Por Ernesto Salayandía García

Juro que no vuelvo a tomar

Muchas veces, principalmente cuando amanecía con una cruda física y moral, espantosa, con la insoportable repugnancia al cigarro después de haber fumado como chacuaco, me decía una y otra vez, más cuando estaba hincado en el escusado vomitando.- Juro que no vuelvo a tomar.- Lo juro, no me vuelvo a emborrachar, yo no sabía que el alcoholismo y la drogadicción, son progresivos, incurables, mortales, es decir, de por vida, que mi problema, no es solo las sustancias tóxicas, sino toda la complejidad de mi enfermedad, que es física, mental, emocional, espiritual y de la personalidad, por ello, tenía semanas de abstinencia, dejaba de consumir, incluso duré más de un año sin meterme nada de nada, pero mis días eran de humor negro, mal y de malas, mi ansiedad la llenaba con comida, dulces o con adrenalina en el juego, en el sexo, me ganaba la pereza, caí en depresión y tarde que temprano me daba por anestesiar mis sentimientos, por dormir mis emociones y de nueva cuenta empinaba el codo e inhalaba cocaína como si se fuera a acabar, no podía, no pude, a pesar de que un  borracho como yo, tiene que tocar fondos y fondos, con altos riesgos, sufrí mis consecuencias y mis pérdidas, el alcohol me robó mi vida, mi salud, dinero, tiempo, me robó mi familia, mi dignidad, imagen, trabajo, y perdí la autoestima, las ganas de vivir, de producir, de convivir, siempre fui el llanero solitario, aislado, tipo raro lleno de pensamientos negativos, y me doy cuenta que por ello, regresaba a consumir, después de un corto o mediano periodo, no salía de la llamada borrachera seca que perfectamente describe el doctor José Antonio Elizondo López.

Lo que tú quieres escuchar

Por Ernesto Salayandía García

Contradicciones respecto a la marihuana

Muchos jóvenes que están prendidos de la hierba, afirman que no es una droga peligrosa, que cuando ellos quieran, la dejan, que es medicinal, que no puede ser tan mala, cuando en muchos países y en un buen número de estados de la Unión Americana ya está autorizado su consumo, dicen que nadie se ha muerto de sobredosis, afirman que el cigarro atrofia más el cuerpo que la conocida mota y tienen firmes y variables argumentos para justificar su consumo, ante su negativa e ignorancia, les pregunto.- Tienes hermanitos pequeños?.- Sí, por qué.- Tienes sobrinos chiquitos?.- Sí por qué?.- Fumarías delante de ellos marihuana?. Claro que no?.- Por qué?.- Pues porque es malo.- Y entonces?.- Por qué fumas? Mira, les digo, tu problema no es la droga.- No? El problema eres tú mismo.- Porque te levantas después de las doce del mediodía, porque dejaste la escuela y no haces nada, ni estudias, ni trabajas, porque eres explosivo, mecha corta, no se te puede decir nada, porque de inmediato explotas, porque tienes problemas de comunicación con tu familia, porque has descuidado tu imagen, tu persona, te has abandonado a ti mismo, porque te juntas con pura gente mediocre y fracasada, sin presente ni futuro, porque no tienes una relación de pareja estable?, sabes por qué?, porque tú eres inestable, un enfermo emocional que no quiere ver su realidad y se fuga en la droga; claro que les molesta mis comentarios y lo que quieren escuchar es, como equivocadamente piensan muchos padres.- No hay de qué preocuparse, es parte de la edad, algún día van a dejar de consumir….. Si, como no.-

Chicos de Hoy: Inútiles, irresponsables, irreverentes, intocables, irritables (Segunda y Última Parte)

La ignorancia, miopía social y gubernamental

Hace tiempo, me prohibieron dar el mensaje en una secundaria, yo deseaba hablar con esos niños y transmitir mi propia vivencia, exponer mis argumentos de que si el adicto nace o se hace, de brindar las características de un adicto y de motivar a los estudiantes a participar en mi exposición.- No te puedo permitir que entres a la escuela, porque tu presencia de ahora, no es congruente con el historial que dices, te ves demasiado bien para decir que te tomabas una botella diaria de vodka, te ves súper bien, para decir que inhalabas de 10 a 15 pases o más de cocaína al día, que te inyectabas morfina sintética, te ves muy bien, como para que los chavos te vean y piensen que si tu saliste de esa adicción compulsiva, ellos también podrán salir si entran en las adicciones al alcohol y las drogas.- Simplemente, no tuve acceso a esa escuela. No es así, vivo de milagro, solo por la gracia de Dios, tengo un cuerpo severamente dañado, tengo mucho dolor en mis huesos, quedé descalcificado, soy diabético, hipertenso, perdí mis dientes, tengo problemas de respiración, soy alérgico al cigarro y a las sustancias fuertes, me torno neurótico, a veces sangro por la boca, y si no me cuido, cada vez que voy al baño arrojo coágulos de sangre. Vivo de milagro y no comparto esta manera de pensar respecto a la enfermedad.

Chicos de Hoy: Inútiles, irresponsables, irreverentes, intocables, irritables (Primera Parte)

 

Por Ernesto Salayandía García    

No hay mal que por bien no venga

Por diez años Tomás Alba Edison intentó construir una batería de almacenaje de cargas eléctricas, sus esfuerzos mermaron en gran medida sus finanzas. En diciembre de 1914, una combustión espontánea en su estudio casi lo llevó a la ruina. En minutos todos los compuestos empacados para discos o cintas y otras sustancias inflamables ardieron en llamas. Aunque los departamentos de bomberos vinieron de ocho pueblos circundantes, el intenso calor y la poca presión de agua provocaron que fuera inútil extinguir las llamas. Todo quedó destruido. El daño excedía a los dos millones de dólares, los edificios de cemento que se consideraban construidos a prueba de fuego, estaban asegurados apenas por la décima parte de esa cantidad. Charles, el hijo del inventor, buscó con desesperación a su padre, temeroso de que su espíritu resultara dañado. Finalmente lo encontró contemplando con serenidad el fuego, su rostro resplandecía mientras reflexionaba. “Mi corazón se dolía por él”, decía Charles. “El tenía sesenta años, ya no era un joven y todo ardía en llamas. “En la mañana siguiente, Edison contempló las ruinas y exclamó: “Hay algo valioso con el desastre. Se quemaron todos nuestros errores. Gracias a Dios podemos comenzar de nuevo. “Tres semanas después del incendio, Edison se las ingenió para inventar el primer fonógrafo.”

El Armario OBSOLETO (Segunda y Última parte)

No es sano reprimir emociones…Te intoxicas  

Uff, el pobre billete contaba y contaba todo lo que había en ese armario para no aburrirse, así como cuando vas al doctor o cuando un mediocre funcionario te hace hacer una antesala maratónica, y no hay nada agradable que leer en ese lugar, por lo que te pones a contar las rayitas del piso, los cuadritos del techo… ¿o no? Cuantas cosas absurdas e inútiles he guardado durante toda mi vida, ahora, con tantos cargadores y celulares que no uso, ropa que ya no me queda, cuadros, zapatos y tanta porquería que voy almacenando y almacenando, como en ese armario que describió acertadamente el billete de mil pesos con una carátula con la imagen de Sor Juana y del otro lado, la plaza de Santo Domingo de la ciudad de México. Ahora junto y junto mensajes, con la diferencia de que también archivo y reenvío un buen número de mensajes que me llegan. Los guardo y los comparto, como el siguiente texto de Joseph Newton.

Te juro que no vuelvo a beber alcohol. Lo juro (Segunda Parte)

Por Ernesto Salayandía García

Los jueves eran de dominó

Armábamos dos meses, de cuatro personas cada una, no nos bastaba haber jugado dominó en El Mirador, en las rejas de Chapultepec o en la G. de la Guerrero y haber terminado como arañas fumigadas por lo menos dos veces a la semana, todos teníamos factores en común, los ocho o diez que nos juntábamos, éramos jóvenes, no mayores de 25 años, recién casados, hijos de papi o empresarios, junior´s; éramos bien borrachos e irresponsables, todos fumábamos como chacuacos y nos venía valiendo monjas la vida, normalmente comenzábamos a jugar a las 9 de la noche, nos surtíamos de cerveza, tequila, Bacardí, patas de elefante en aquel entonces y de cigarros, terminábamos cerca de las ocho de la mañana, la mayoría hasta las chanclas, unos vomitados, otros medio dormidos y todos borrachos, en mi caso, me quedaba dormido todo el viernes, para mí, eso era lo normal, vivir de noche, dormir de día, y a esa edad mi problema con el alcohol era notable, las consecuencias no se dejaban aflorar, los pleitos constantes con mi primera esposa, la carencia económica, lleno de deudas y con los sueños de pompa y poderío, era yo director general de un periódico diario, El Heraldo de Toluca y lleno de glamur, de soberbia, me las vivía de cantina en cantina, de restaurant en restaurant, decía.- Los mejores negocios se hacen en las cantinas.

Te juro que no vuelvo a beber alcohol. Lo juro (Primera Parte)

Por Ernesto Salayandía García

Los jueves eran de dominó

Armábamos dos meses, de cuatro personas cada una, no nos bastaba haber jugado dominó en El Mirador, en las rejas de Chapultepec o en la G. de la Guerrero y haber terminado como arañas fumigadas por lo menos dos veces a la semana, todos teníamos factores en común, los ocho o diez que nos juntábamos, éramos jóvenes, no mayores de 25 años, recién casados, hijos de papi o empresarios, junior´s; éramos bien borrachos e irresponsables, todos fumábamos como chacuacos y nos venía valiendo monjas la vida, normalmente comenzábamos a jugar a las 9 de la noche, nos surtíamos de cerveza, tequila, Bacardí, patas de elefante en aquel entonces y de cigarros, terminábamos cerca de las ocho de la mañana, la mayoría hasta las chanclas, unos vomitados, otros medio dormidos y todos borrachos, en mi caso, me quedaba dormido todo el viernes, para mí, eso era lo normal, vivir de noche, dormir de día, y a esa edad mi problema con el alcohol era notable, las consecuencias no se dejaban aflorar, los pleitos constantes con mi primera esposa, la carencia económica, lleno de deudas y con los sueños de pompa y poderío, era yo director general de un periódico diario, El Heraldo de Toluca y lleno de glamur, de soberbia, me las vivía de cantina en cantina, de restaurant en restaurant, decía.- Los mejores negocios se hacen en las cantinas.

Un mar de incongruencias

En estas fechas de calor intenso de fuertes temperaturas, me sentaba frente a la chimenea y la prendía a todo lo que daba, llena de troncos, colocaba a mi Bebo, un hermoso perro salchicha negro, a un lado, mi vodka y mi perico de cocaína, a veces me fumaba un puro Montecristo, y mientras el fuego se consumía, yo pasaba horas enteras echando leños, y hasta ropa de mi mujer y cosas mías; eran tardes, días y noches de loquera, de mucha soledad y de un intenso dolor en el pecho, un vacío espiritual enorme, totalmente ausente de mí y no podía parar, entre más consumía, más quería, estaba en una zona de confort, en la rutina diaria, hundido en depresión, justificando mis tragedias, sin darme cuenta que la vida se estaba extinguiendo, yo estaba muerto en muchos sentidos y cada día moría más en otras cosas, era una muerte lenta y segura, cruel, unas veces lloraba cada vez qué empezaba a inhalar cocaína, porque sabía que en días enteros no iba a poder parar, que me tenía que atascar hasta quedar como idiota, propiamente congelado sin poder moverme, sin poder hablar, claro, sin dormir, ni comer, anestesiado en todos los sentidos…

La Saliva del Diablo, una maldición

Por Ernesto Salayandía García

Tengo que acordarme

Andábamos mi mujer y yo de luna de miel en Acapulco, hará cosa de unos 23 años y meses, yo tenía mucha resistencia, bebía como esponja, me metía las conocidas ampolletas, las Coronitas acompañadas de mi tequilita hornitos, pa que amarre, le decía al mesero, y desde temprana hora, comenzaba a empinar el codo, no era un mala copa, no lo era, al menos que apareciera mi celotipia infernal, esa tarde, en un atardecer precioso, fuera de serie, unas costeñas comenzaron a hacerle trencitas a mi esposa y entre trenza y trenza, yo me  atascaba de cerveza y tequila, hasta que llegó el momento en que el alcohol comenzó a dañarme el sano juicio, si es que lo tenía, comencé a hablar puras estupideces, a desvirtuar la realidad, haciéndome el chistosito, me acuerdo que a las dos chamaquitas, les ofrecí ponerles un negocio en Chihuahua, yo, en mi borrachera, ya me hacía lleno de franquicias con negocios para hacer trencitas, tipo Bo Derek, mi mujer, a sus 21 años, nomás se reía de la serie de estupideces que yo decía y más aún, que yo me las creía; en esos años, yo ya tenía un serio problema por mi manera de beber y por mi fuerte dependencia a la cocaína.