AISLAMIENTO Y CAMBIO DE HUMOR EN LOS JÓVENES, FOCOS DE ALARMA: PSICÓLOGA

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Psicóloga clínica Michel Villagómez Ortega.

* Es fundamental promover la salud mental tanto en espacios públicos como escolares, dice psicóloga clínica.

Por Francisco Rivera Cruz

En un joven, aislamiento y cambios repentinos de humor deberían de prender las alertas y buscar apoyarlo haciéndolo sentir integrado, consideró la psicóloga clínica Michel Villagómez Ortega.

Ante la violencia ocurrida la semana pasada en una preparatoria de la ciudad, la profesional empezó por enfatizar que es fundamental promover la salud mental tanto en los espacios públicos como el escolar. No relajar el plan de trabajar en los centros educativos llevando charlas a los jóvenes, sugirió.

Y no solo hay que ir para diagnosticar sino también para trabajar su desarrollo personal y pedirles que si notan síntomas se acerquen a alguna ayuda profesional, que hay muchas, inclusive algunas sin costo.

Cuando se le pregunta qué estaría llevando a cada vez mayor necesidad de atender la salud mental, respondió que en alguna medida la nueva constitución de familias, pues hay varias estructuras y no solo la tradicional que integran papá, mamá e hijos.

Hay formación familiar muy amplia, incluidos donde está papá o mamá solteros, hay hogares con los dos ausentes y entonces los pequeños quedan a cargo de un familiar y es donde muy probablemente no se les da la atención requerida, como también que los hijos se sientan sin un pilar que los acompañe.

En hogares están los pilares sin embargo no hay cercanía, no pregunta a los hijos cómo están, cómo les fue, que se ve como una parte muy obvia, “está bien porque no me ha dicho nada, pero esa simple pregunta da la sensación de ser visibilizado, apoyado e integrado”.

La fundadora del centro Neurovida Psicología y Neuroestimulación, observó que en las nuevas adolescencias se está viendo con menor valor el despertar sexual y sin mayor problema enfrentan problemas de índole infeccioso o reproductiva, habiendo llegado a la práctica de abordo como una salida normal, lo cual denota pérdida valor a situaciones muy importantes, acotó.

Los jóvenes están enfrentando problemas para hacer contacto social y sus vínculos interpersonales se quedan en lo superficial, lo que en gran medida tiene que ver con el uso de la tecnología.

En lugar de ir a visitar a un vecino la familia, entran a un Whatsapp y ahí preguntan cómo están, sustituyendo en los cercanos el abrazo y la convivencia, además los jóvenes se pierden en plataformas que les proporcionan modas, bailes e informaciones sin contar con los criterios de ponerlas en duda o distinguir sobre el porcentaje cierto.

Villagómez Ortega comentó que las señales de alerta deberían ser cuando a los jóvenes se les dificulte socializar hasta en la misma familia. Si llegan de la escuela y se encierra en su cuarto, muchos se meten a redes o sustancias “y ahí en el aislamiento social, se tiene que sospechar”.

Adentró que se atrevía a decir que no conocemos a los chicos, que creemos en sus intereses y gustos por como los conocimos en la infancia, ignorando lo que siguen en las redes sociales. Aunque se vean como intrusivos y no sean los buenos del cuento, hay que saber más de los hijos, “porque dónde quedan los límites a las tecnologías y de casa”, cuestionó.

La primera señal de alarma es el aislamiento, y se debe saber si tiene amigos selectos o no los tiene. Hay que invitar a los amigos a casa para saber quiénes son, recomendó.

En cambios de estado de ánimo está otra alerta, se debe observar si se muestra depresivo, ansioso y cambiante de humor. Los cambios son reflejo de que con la emoción reguladora se está teniendo problema.

Finalmente, la psicóloga clínica exhortó a conocer a los hijos, darles tiempo, pero sobre todo que éste sea de calidad y compañía, y no solo de presencia.