
Por Rafael Rivera Millán
A 54 días de haber iniciado el paro o huelga en ArcelorMittal, y con ello la paralización de todo tipo de actividades dentro de la empresa, representantes de algunas empresas contratistas consultadas por este diario, aprovecharon la ocasión para pedirle al gobierno estatal y federal mayor intervención, para que este conflicto laboral pronto termine, porque además del daño económico que está generando no solo a los trabajadores que dependen directa o indirectamente de la acerera, se está propiciando una mala imagen de la región al interior del país y del extranjero, y nadie querrá venir a invertir aquí.
De acuerdo a datos extraoficiales, en ArcelorMittal planta y en Minas, laboran alrededor de 8 mil trabajadores, de los cuales unos 3,500 son sindicalizados y el resto de base o de confianza, sin pertenecer a ninguna de las secciones mineros, pero también se ha manejado que de manera indirecta, de la actividad acerera, dependen unos 50 mil empleos.
Con el compromiso de no revelar sus nombres, los contratistas consultados dijeron que para evitar mayores pérdidas económicas, se tuvo que dar de baja a 150 a 400 obreros o más por cada empresa contratista, ya que es el número promedio que a veces maneja cada una, para realizar algún servicio o mantenimiento en ArcelorMittal.
De manera extraoficial, fuentes allegadas al sindicato minero, señalaron a este diario, que mensualmente dentro de la empresa acerera labora un número igual o mayor a los sindicalizados, claro está sin contar los empleos indirectos que se generan.
Los contratistas consultados, que no pudieron señalar cuántos son los que dan servicio a Arcelor ni cuántos al igual que ellos, tuvieron ya que tramitar la baja ante el IMSS de sus trabajadores, con el compromiso de volvernos a tener en nómina, una vez que se reanuden las actividades, aunque no del todo se les ha dejado en el olvido, pues en algunos casos se les ha seguido proporcionando una despensa o algún préstamo para que sigan llevando el sustento a sus familias.
“La verdad (dijo uno de los contratistas), es un tema muy delicado y de mucha incertidumbre para nosotros, el estar esperando día con día, a que nos digan que ya se terminó el conflicto, para poder reanudar nuestras labores cotidianas y sobre todo para seguir manteniendo la fuente laboral de nuestros trabajadores, por eso le pedimos a través de este medio, la intervención urgente de los gobiernos estatal y federal, para que de verdad sean intermediarios y se pueda arreglar el conflicto, sin esperar a que los tribunales decidan tal o cual cosa”, expresó.
Los contratistas consultados señalaron que es muy difícil cuantificar daños a sus empresas, pues por ejemplo, no saben en qué condiciones se encuentre su maquinaria y equipo que se quedaron dentro de la acerera o en Minas, pues al estallar el movimiento no se les dio ningún tiempo o chance de retirarlas para poder ocuparlas en otros sitios en donde también tienen contratos de servicios o de mantenimiento, por lo que ellos mismos, al igual que sus trabajadores, están sin chamba por no tener equipo disponible para laborar.
“Pero pues el daño es para todos, no solo para los trabajadores mineros que no están recibiendo su salario completo o para los de las empresas contratistas, que tuvimos que darlos de baja ante el IMSS, y por consiguiente, pues no están llevando el sustente semanal a sus familias, al igual que los talacheros, comedores, refaccionarias, tiendas, oferentes de los mercados y otra cadena de negocios que están resintiendo la falta de circulante por el problema que hay entre los mineros de la sección 271 y la empresa Arcelormittal”, puntualizaron.
Pero lo más grave, coincidieron por separado, es el daño que se le está haciendo a la región, que de por sí se ha tenido catalogada como un sitio muy conflictivo. “El daño a la economía de todos es mucho por la falta de circulante, pues aunque hay otros sitios que generan contratos de obra o servicios de mantenimiento, siempre es importante lo que se genera a través de la empresa acerera.
Pero no hay que tomar en cuenta solo el daño que nosotros y otros comercios o servicios estamos teniendo, sino el daño a futuro que se le está causando a la región, tanto a nivel nacional como internacional, lo que puede generar, pero ojalá y no sea así, que se ahuyenten los capitales o que ya nadie más quiera venir a invertir aquí por este tipo de problemas, por eso nuestro llamado urgente a que los gobiernos estatal y federal no sean pasivos ante este problema, que de verdad le entren como mediadores del conflicto, para que pronto haya un arreglo en beneficio de todos”, concluyeron.





