ECOS PARA LA POSTERIDAD

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Por Dra. Yazmín Arroyo

Mis estimadísimos lectores, a colación con una de las propuestas de nuestra próxima Presidenta, en el que uno de sus objetivos es abrir más Universidades, a continuación voy a citar lo siguiente: “Es momento de ofrecer la mejor educación posible a esa cantidad importante de jóvenes que han sido excluidos o expulsados de la educación superior. Pero se les debe ofrecer una educación que les ofrezca herramientas y habilidades que les permita mejorar sus condiciones de vida y que forme a las personas y a los ciudadanos que necesita el país”, según Alma Maldonado, Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvetsav.

En ese, sentido estoy de acuerdo con esta investigadora, hoy en día, no se trata de seguir haciendo campaña política, prometer lo que no se va a cumplir, considero que lo que México necesita no son más universidades, que quedarán como esos enormes “Elefantes blancos”, en los que no habrá presupuesto para pagarles a sus Docentes, que se pongan en paro, perdiendo clases, y que tengan posteriormente problemas para emitir títulos y cédulas; reduciendo el presupuesto a Universidades como la UNAM o el IPN, que si bien su cobertura no alcanza para la cantidad de jóvenes en este país.

Es un hecho, que cada vez más se acortan las posibilidades para miles de jóvenes y también porque no, para profesionistas, porque segura estoy que cuando esos jóvenes salgan de estas universidades, demandarán una fuente de empleo, estamos pues frente a un panorama desolador, que no se va a resolver con más Universidades o más preparatorias.

Según el portal, llamado politica.expansion.mx, México tiene una tasa de cobertura de educación superior de 46%, de acuerdo con datos del Banco Mundial. Un índice bajo en comparación con otros países de Latinoamérica, como Argentina, que alcanza una cobertura universitaria de 95%, o Chile, con 93%. En Colombia, la tasa es de 54%; en Panamá, de 48%, y en Cuba de 47%.

Debido a este rezago, en los últimos cuatro sexenios se ha apostado a construir más universidades, afirma la doctora Alma Maldonado, investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Entre 2000 y 2006, en el gobierno del panista Vicente Fox, se crearon 95 instituciones de educación superior. En el siguiente sexenio, el del panista Felipe Calderón, se construyeron 140, y con el priista Enrique Peña Nieto, 26. En el gobierno de López Obrador se rompió récord, con 218 en total, 203 de ellas son Universidades para el Bienestar y 15 instituciones de otro tipo, plantea la académica.

El objetivo ha sido ampliar la cobertura de la educación superior, pero no ha sido suficiente para lograr que sea con una enseñanza de calidad.

Y en el caso del gobierno actual, establecer la gratuidad y obligatoriedad en este nivel educativo. Sin embargo, subraya Maldonado, la construcción de estas universidades se llevó a cabo sin una planeación detallada, sin consideraciones técnicas y presupuesto suficiente, por lo que las Universidades Benito Juárez operan con deficiencias.

Desde su creación han enfrentado diversas problemáticas, como despido de docentes, sedes construidas a medias, falta de expedición de títulos universitarios y de profesores.

“Estos problemas son resultados de la carencia de diseño y del apresuramiento que ha tenido el gobierno por abrir instituciones, aunque no cuenten con las condiciones mínimas de operación”, asegura la académica en el estudio Detener la negligencia: ¿Qué hacer con las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García?

En lugar de ofrecerles una formación de calidad para desarrollarse de manera plena, personal, académica y profesionalmente, les ofrecen una educación deficiente, limitada y estigmatizada, con el único horizonte de mantenerse en sus comunidades”.

La Dra. Marcela Gómez agrega que es necesario que estas escuelas permitan a sus egresados incorporarse al mercado laboral. Destaca que, si se cumplieran todos los criterios establecidos en el papel para la construcción de una universidad para el Bienestar, sería un proyecto admirable, pues estos plantean que se debe considerar a las pequeñas comunidades, sin otra oferta de educación superior y los niveles de marginación, violencia y marginación de las regiones.

Si bien en nuestra Constitución nos dice que la educación es un derecho, también se tiene que decir que tenemos el derecho de una educación de excelencia y de calidad; y no solo proponer por proponer, porque las palabras segura estoy de que se las lleva el viento, o ¿tú qué piensas?