ECOS PARA LA POSTERIDAD

0
276

Por Dra. Yazmín Arroyo

Mis estimadísimos lectores, de lo que todo mundo deberíamos de estar hablando es del buen desempeño que nuestros atletas mexicanos están teniendo en los juegos olímpicos 2024 en Paris, Francia y no de la Casa de los famosos o de la Academia, hace unos días escuché a un famoso conductor decir, que el éxito de la Casa de los famosos se debe a que es un reflejo de nuestra sociedad.

En la que mostramos como mexicanos que somos homofóbicos, que somos envidiosos, que no nos interesan los demás, que nos falta tener empatía, que nos burlamos del dolor ajeno, que si alguien le está yendo muy mal, lo hundimos más, y también es un reflejo de que somos muy vulnerables como personas, y voy sacar a colación del caso de Gomita una chava que dice ser víctima de violencia ejercida por su padre, que se ha sometido a varias cirugías para cambiar su rostro y su cuerpo y que cuando pone los ojos en alguien se decepciona al sentirse rechazada por la otra persona, por no darle un beso.

Y se deprime, se siente mal, algunos de sus compañeros la animan le dicen animo Gomita no hagas caso, y que crees mi querida amiga, que el chavo que a ti te gusta tiene otras preferencias sexuales, y no está mal, cualquiera es libre de elegir con quien estar, pero que eso no te defina y no te haga sentirte poca cosa, el día que entendamos eso, las cosas van a cambiar y tu como persona vas a mejorar.

Lo primero que tienes que hacer es amarte como mujer y también como hombre aceptarte tal cuál eres, y entender que no somos moneditas de oro para caerles bien a todos, hay personas que aunque nosotros nos pongamos de cabeza no les vamos a caer bien, no nos van a querer, y es que nadie tiene la obligación de querernos, nosotros tenemos que querernos primero a nosotros mismos.

Recuerdo muy bien, un consejo que me daba mi madre, el hombre que te quiera, te tiene que querer como tú eres, con tu esencia, así como eres, pero que crees, primero quiérete tú, como eres; entender que no eres perfecta o perfecto, y que nadie es perfecto o perfecta, que todos tenemos defectos y que eso nos hace ser humanos.

Aceptarnos como somos, si somos flaquitos o gorditos, si somos altos o chaparritos, si somos de colores diferentes, si nuestra cara es redonda, cuadrada o afilada, y no te pongas triste o te deprimas si alguien no te quiere, hay tantos hombres y mujeres en el mundo, como dice el dicho siempre hay un roto para un descosido.