Vergüenza de diputados locales de CDMX
Por Lic. Julio César Zamudio
Director Corporativo Mercadotecnia de México
Los diputados locales de la CDMX no saben dialogar, eso es lo malo de tener gente inexperta en todas las materias que ellos discuten, arquitectos, ingenieros, maestros, doctores, pero, pocos son los abogados que son diputados, lamentablemente o te dedicas a hacer política o litigas, no puedes hacer ambas cosas, pero, los abogados en su mayoría que son políticos son obsoletos, no saben litigar, por ello, no sabrían hacer una iniciativa, tendrían que recurrir a gente experta en la materia para elaborar una iniciativa, y no solo eso, los diputados y diputadas locales todavía se atreven a hacerle cambios a las iniciativas como si fueran expertos haciendo iniciativas, realmente fueron una vergüenza en el Congreso Local de la CDMX peor de los que venden en los mercados públicos, agarrarse a jalones de cabello, eso deja mucho que desear, no importa de que partido sean, es la persona y con ello basta como para saber el tipo de persona que son, expusieron la desaparición del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales de la CDMX siendo que antes de tomar esa decisión se debió haber discutido, valorado, evaluado, realizar pruebas piloto, no solo es tomar decisiones a la ligera, ya que existen razones por las que no debería desaparecer el Instituto mencionado, de nada sirve desaparecer uno y crear otro igual, ahora bien, siempre van a haber desacuerdos cuando se platea o se propone una iniciativa, pero, hay que ser estratégicos, diplomáticos y actuar con serenidad y no con impulsos, el alguien debe caber la cordura, con los jaloneos de cabellos entre diputadas locales de los diferentes partidos políticos se deja mucho que desear, se demuestra la ignorancia sobre los temas que se exponen en el Congreso Local, ahora bien, primeramente hay que recordar que el Instituto obliga al gobierno local, alcaldías y entes públicos a rendir cuentas, sin el Instituto autónomo, el mismo gobierno decidiría que información si y cual no se entrega, en relación al derecho ciudadano el acceso a la información no es un favor, es un derecho constitucional, gracias a que existe el Instituto el cual plantean desaparecer se han descubierto contratos inflados, desvío de recursos, nepotismo e irregularidades en obras públicas, de la misma manera, el gobierno tiene bases de datos enormes de salud, programas sociales y padrones, sin el órgano especializado tus datos quedan vulnerables a un uso político indebido, desaparecer al Instituto es reducir vigilancia y el gobierno concentra más poder, hablo en general no importando que partido político se encuentre o se vaya a encontrar a futuro como gobernante, y eso, aumentará la corrupción, los argumentos que se presentan se encuentran fuera de lugar, no hay respaldo ni sustento tampoco, se dice que mantenerlo es caro y hay duplicidad de funciones, que las funciones pasen a una secretaría o Contraloría y que es parte de la simplificación administrativa, aquí el problema es que ninguna dependencia de gobierno podría ser juez y parte, todo esto es lo que los diputados y diputadas locales no han evaluado, ni siquiera lo han discutido, en pocas palabras desaparecer al Instituto no es buena idea, ya que si la autoridad miente o no responde a las solicitudes de acceso a la información entonces el Instituto de Transparencia la obliga legalmente a entregar la información, inclusive, puede ordenar, multar y sancionar, pero, si el Instituto desaparece, entonces, las dependencias decidirían si te informan o no, ya no habría un árbitro autónomo y se tendrían que ir a juicios largos, tediosos y costosos que es lo que mucha gente no entiende de los juicios, habría más empresas fantasma, desvío enorme de recursos, etcétera, en relación a los actos de las diputadas locales de jalarse el cabello y violentarse unas a otras es inaceptable, vergonzoso y dañino para la vida pública, de hecho, no fue un pleito menor, las legisladoras no estaban en la calle, no eran ciudadanas privadas, en ese momento estaban ejerciendo un cargo público de alta responsabilidad, y, cuando una legisladora grita, empuja y jala los cabellos no solo se exhibe ella, degrada a la institución completa, y es ahí exactamente donde se rompe la idea de representación para poder debatir, argumentar y legislar no para intimidar, agredir e imponer por la fuerza, ellas claramente con sus actos deshonestos indican que, si no gano con argumentos gano con empujones, lamentablemente eso normaliza la violencia como forma de hacer política, simplemente son una vergüenza para la CDMX y del país entero por sus malas acciones violentas propias de mujeres feministas.






