Alejandro Martínez Araiza, líder del SNAC, es candil de la calle y oscuridad de los trabajadores

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Afuera habla de salarios dignos, pero internamente cobra cuotas sindicales que no se reflejan en beneficios, dicen trabajadores disidentes del SNAC.

Redacción

En el discurso de Alejandro Martínez Araiza, líder del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), la bandera parece clara: salarios dignos para frenar el llamado “dumping laboral”. La narrativa suena bien en foros y entrevistas. El problema aparece cuando se revisa lo que ocurre dentro del propio sindicato que encabeza.

A través de un comunicado, trabajadores afiliados al SNAC denuncian que pagan cuotas sindicales de hasta 5% de su ingreso total, entre sueldo base y comisiones, sin que esos recursos se reflejen en beneficios visibles ni en un patrimonio sindical transparente. Tampoco existen informes públicos claros sobre el destino de ese dinero, pese a que se trata de aportaciones que salen directamente del bolsillo de los afiliados a la organización.

El SNAC está conformado por 17 mil trabajadores en todo el país, de los sectores alimenticio, comercio y hotelero (este último en menor medida), con una importante representación en Michoacán.

El contraste se volvió más evidente con el conflicto reciente en la fuerza de ventas de Mondelēz México, que preside Carlos Veraza, donde cerca de 400 trabajadores denunciaron presiones para aceptar condiciones laborales y sindicales vinculadas al SNAC. El episodio abrió un nuevo frente de inconformidad que contradice el discurso de defensa laboral que Martínez Araiza proyecta hacia el exterior.

Mientras el dirigente sindical exige elevar salarios en Norteamérica para frenar el dumping laboral, dentro de su propio sindicato persisten reclamos por el manejo de los recursos de los trabajadores. En cualquier organización sindical, la legitimidad no se construye con discursos regionales, sino con transparencia interna y beneficios tangibles para los agremiados.