ASESORÍA LEGAL

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Tortilla y productos caros, campo olvidado

Por Lic. Julio César Zamudio

Director Corporativo Mercadotecnia de México

Por décadas, el precio de la tortilla ha sido motivo de inconformidad de la gente, no es para menos, se trata del alimento diario que es base de millones de personas, cada incremento impacta directamente en la mesa de los hogares, especialmente en los sectores más vulnerables, sin embargo, la discusión pública suele quedarse en la superficie, culpar a la tortillería, la realidad es más compleja, más profunda, y sobre todo, más injusta, el problema no inicia en la tortillería, inicia en el campo, en nuestro país, miles de campesinos producen maíz en condiciones difíciles, altos costos de insumos, falta de financiamiento, escaso acceso a la tecnología, y en muchos casos, abandono institucional, a pesar de ser el origen de toda la cadena alimentaria del maíz, son los campesinos quienes menos ganan, venden su producto a precio bajo, muchas veces obligados por la urgencia económica o la falta de canales de comercialización directa, de igual manera, los campesinos cuando transportan su mercancía por las carreteras son parados por la maña o la policía para robarles su mercancía o sacarles dinero bajo pretextos ficticios, la policía diariamente viola el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al retener a particulares en contra de su propia voluntad privándolos de la libertad por segundos, minutos o horas abusando del uniforme, placa y pistola, pareciéndose más sus actitudes ilícitas que lícitas.

Una figura conocida en todo el país se aparece, se llama, intermediario, también llamado “coyote”, este personaje compra grandes cantidades de maíz a bajo costo e inclusive a través de sus locales que tienen para revenderlos a precios muchísimo más altos a la industria, centros de procesamiento o a personas particulares, esto, sin haber sembrado, sin haber cosechado, sin haber asumido riesgos del campo, obtiene una de las mayores utilidades dentro de esa cadena alimenticia, posteriormente, el maíz pasa a procesos industriales dominados por grandes empresas como GRUMA que transforman el grano en harina de maíz nixtamalizado, dicho producto es distribuido a miles de tortillerías del país, para muchas de ellas, el uso de harina industrial es más práctico que procesar maíz directamente, pero también implica depender de precios fijados por grandes corporaciones, así, el precio final de la tortilla no es resultado de una sola persona, sino de una cadena donde el eslabón más débil es el campesino, es quien menos se beneficia, mientras los intermediarios y la industria concentran mayores márgenes de ganancia, la pregunta es, ¿se podría cambiar este modelo de actuar?, la respuesta es sí, pero se requiere una visión distinta, México necesita transitar hacia esquemas donde los propios productores de maíz participen en la transformación y comercialización de su producto, es decir, que no solo vendan materia prima, sino que también formen parte del valor agregado, esto implica impulsar cooperativas, sociedades de producción rural y empresas campesinas capaces de procesar maíz, producir harina y eventualmente distribuir tortilla siempre bajo la asesoría de abogados y personal técnico en esta materia, no se trata de competir frontalmente con gigantes industriales, sino de crear alternativas regionales sólidas, así como existe GRUMA a nivel nacional, podrían surgir empresas impulsadas por los propios campesinos, adaptadas a sus contextos y necesidades, esto permitiría reducir la dependencia de intermediarios, estabilizar precios y generar mayores ingresos para quienes trabajan la tierra, además, este modelo que estoy mencionando tendría efectos positivos en cadena, fortalecimiento de economía local, generación de empleos, mayor control sobre la calidad del producto, y sobre todo, una distribución más justa de la riqueza, obviamente no es un camino sencillo, requiere organización, capacitación, acceso a financiamiento y acompañamiento técnico, realizar estudios técnicos como los que hace Mercadotecnia de México de Julio Cesar Zamudio, esto también implica voluntad política para facilitar la creación de estas estructuras productivas y eliminar prácticas que históricamente han marginado al campo, sin embargo, continuar con el modelo actual en todos los productos como el maíz, el aguacate, la banana, cacao, melón, etcétera, es perpetuar una injusticia estructural, no es sostenible que quienes producen el alimento base de la nación sigan siendo los menos beneficiados, tampoco es razonable que el consumidor final pague cada vez más por un producto cuyo origen sigue siendo mal remunerado.