La globalización en Michoacán
Por Dr. Salvador García Espinosa
Todos hemos escuchado hablar de la globalización, este concepto se atribuye al economista Theodore Levitt en 1983, editor de Harvard Business Review, titulado “La globalización de los mercados” donde señalaba que las nuevas tecnologías, la comunicación, el transporte y los viajes estaban creando una nueva realidad comercial: el surgimiento de mercados globales, y señalaba que el futuro de las empresas no eran las corporaciones multinacionales, sino a las corporaciones globales.
Este proceso de globalización que comenzó con el comercio propició inmediatamente una intensificación de los flujos de intercambio de productos entre regiones lejanas en su geografía, que siguió con la reubicación de empresas, el desplazamiento de mano de obra y sobre todo la liberalización de los recursos del capital.
Una característica de los procesos de globalización es la reconfiguración del territorio, donde algunas regiones tienden a especializarse para lograr competir globalmente. Un claro ejemplo de este proceso es el Puerto Lázaro Cárdenas, que en el ranking de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) lo ubica entre uno de los 20 más importantes, mientras que en términos territoriales el área de influencia comercial del Puerto se estima en 15 entidades de México, con una población superior a los de 70 millones de habitantes, y su área internacional abarca el mercado de 125 millones de habitantes de la Costa este de los Estados Unidos. Estos nodos logísticos generan profundos contrastes y desigualdades con zonas cercanas excluidas del proceso; tal y como ocurre con la localidad de Lázaro Cardenas, cuyas condiciones urbanas contrastan significativamente con la relevancia mundial del Puerto.
Una de las manifestaciones más evidentes de la globalización está en la producción agrícola. Seguramente ha notado, amable lector, que ya prácticamente no hay “fruta de temporada” pues el acceso a productos de todas las latitudes nos hace accesibles diversas frutas todo el año. Esta integración de mercados locales con la economía mundial ha permitido el intercambio masivo de alimentos y materias primas. En Michoacán ocurre con el aguacate, con más del 40% de la producción mundial, que se cultiva en 64 de los 113 municipios de Michoacán, donde 10 de estos municipios tienen la mayor producción de aguacate en a nivel nacional.
La globalización ha facilitado no sólo la movilidad de personas, sino que reduce los costos de transporte y los avances en las tecnologías así sistemas de comunicación, lo que propicia el traslado de ideas, conocimientos y habilidades que impactan tanto a las comunidades de origen como de destino. En este contexto, las remesas son la manifestación económica de la migración, y Michoacán se ubica como la entidad que mayor captación de remesas concentra, aproximadamente el 13% del total nacional y que representan el 10% del Producto Interno Bruto de la entidad.
El principal riesgo para Michoacán es que, en buena medida, las decisiones significativas sobre estos procesos se toman fuera del territorio michoacano e incluso nacional. Nunca será igual que los procesos globales incidan en el territorio de Michoacán, a que Michoacán aproveche sus ventajas globales competitivas para impulsar el desarrollo. Esto último requiere propiciar las condiciones de vinculación que detonen un mayor desarrollo para los habitantes de las diferentes regiones de Michoacán en el contexto mundial.






