TALENTO ENTRE EL LODO Y EL PELIGRO: GRITO DE AUXILIO DE LA SECUNDARIA TÉCNICA 134

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Esta es una muestra de lo que tienen que sufrir alumnos, padres de familia y maestros para llegar a las instalaciones de la secundaria técnica 134 de Acalpican de Morelos. En esta época del año el camino es un lodazal.

* El plantel sufre de abandono estructural por parte de las autoridades correspondientes, no obstante ser semillero de orgullo local.

Por Francisco Rivera Cruz

En el papel, la Escuela Secundaria Técnica 134 es un semillero de orgullo local; en la realidad, es una zona de riesgo latente. A más de dos décadas de haber obtenido su registro oficial ante la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 2002 —tras años de operar como una extensión de la Técnica 33 de Playa Azul—, esta institución se debate hoy entre el éxito académico de sus estudiantes y el abandono estructural de las autoridades.

Con una matrícula actual de 164 alumnos y 12 docentes, la comunidad escolar de la escuela situada en Acalpican de Morelos, enfrenta una paradoja indignante: mientras sus jóvenes brillan a nivel estatal y nacional, la escuela se encara riesgos.

Estudiar en la línea de peligro

Cada temporada de lluvias transforma la vida cotidiana de la escuela en una carrera de obstáculos y supervivencia:

El camino: La cuesta de acceso a las aulas se convierte en un lodazal intransitable.

Las áreas comunes: La cancha de actividades cívica y áreas deportivas quedan bajo el agua, transformadas en lagunas.

La mayor amenaza: El plantel está asentado en las faldas de un cerro con riesgo inminente de deslave.

Dictámenes de Protección Civil Estatal y de comisiones técnicas solicitadas por padres y maestros han sido contundentes: se requiere la construcción “con relativa urgencia” de una barda de contención para frenar posibles desgajamientos.

A pesar de que las imágenes del peligro —que acecha directamente a tres aulas-taller, los sanitarios y un almacén ubicados al pie del talud— inundan periódicamente los escritorios de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE), la respuesta oficial se reduce a un burocrático e indiferente “para su conocimiento”.

Sin barda… y sin maestros

El rezago de la Técnica 134 no es solo de infraestructura, sino también pedagógico. La escuela padece una grave falta de personal que deja a los alumnos con horas muertas. Irónicamente, tratándose de una escuela de corte técnico, no se imparten materias clave como Ciencias, Tecnologías y Artes, privando a los jóvenes de la formación especializada que el propio plan de estudios de la SEP exige.

Una historia de gestión sin eco: Desde su fundación, directores como Raymundo Galindo, Basilio Bustos, Horacio Cruz, Roberto Maldonado, René Villa y Juan José Palacios han tocado puertas e inscrito al plantel en infinidad de programas de mejora. Los avances, lamentablemente, llegan a cuentagotas.

El orgullo que las autoridades ignoran

El verdadero motor de la Técnica 134 es su gente. Recientemente, una delegación de diez jóvenes estudiantes viajó a Morelia y Guadalajara para representar a su escuela en concursos académicos y culturales de alta exigencia. Regresaron a casa con reconocimientos que ponen en alto el nombre de la Zona Escolar 22, a Lázaro Cárdenas y Michoacán.

Es este el contraste más doloroso: una juventud que demuestra excelencia y que, al volver a su realidad, tiene que pisar tierra y lodo en una escuela vulnerable.

Ocho directores a la fecha, iniciando con la fundadora, Profra. Elvira Jacobo Medina, hasta el actual director, Roberto Gastón Álvarez Constantino, han gestionado por cambiar la realidad.

Sin embargo, tras 25 años de historia, la comunidad de la Secundaria Técnica 134 sigue esperando que alguna autoridad sea lo suficientemente sensible para levantar la barda que proteja sus vidas y dignifique su educación.