EL DERECHO A LA CIUDAD

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Hornos urbanos fatales para la humanidad

Por Dr. Salvador García Espinosa

Al inicio del presente año, cuando Estados Unidos y Canadá enfrentaban una de las mayores tormentas invernales que puso en alerta a más de 150 millones de personas, por temperaturas extremas y el riesgo que representaban para la vida, el 23 de enero el presidente Donald Trump negó los efectos del cambio climático y publicó en su red Truth Social: “Se espera que una ola de frío récord afecte a 40 estados. Rara vez se ha visto algo parecido. ¿Podrían los ‘insurrectos ambientales’ explicar QUÉ PASÓ CON EL CALENTAMIENTO GLOBAL?”.

Dicha publicación sólo evidenció la supina ignorancia de Trump, pues el calentamiento global es sólo uno de los factores más evidentes del Cambio Climático, donde las actividades humanas han provocado la alteración del equilibrio térmico del Planeta, provocando sequías, olas de calor extremo, derretimiento de los polos, tormentas invernales, el aumento del nivel del mar, entre muchos otros aspectos.

Una evidente muestra del cambio climático antropogénico son las casi dos semanas que lleva Europa sufriendo elevadas temperaturas extremas, como consecuencia de una inmensa masa de aire caliente procedente de África. Los máximos históricos registrados van de los 37 °C en Dinamarca, 41.7 °C en Alemania, 41.1 °C en República Checa y 40.5 °C en Polonia. A pesar de que junio no suele ser el mes más caluroso en Europa, a la fecha se han registrado más de 3000 muertos adicionales entre Francia y Bélgica. Una colaboración de científicos con sede en Europa publicó un estudio de World Weather Attribution, en el que informó que el calor y la humedad récord en Europa son resultado del cambio climático, y descartaron cualquier relación atribuible al fenómeno natural de El Niño.

Al menos 410 millones de personas experimentaron al menos una vez temperaturas por encima de los 35 grados Celsius (ºC) durante la ola de calor, entre el 15 y el 30 de junio. Las olas de calor causan más muertes en Europa que todos los demás desastres naturales juntos; en parte, por el envejecimiento de la población y la creciente prevalencia de enfermedades crónicas, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los sistemas de salud. La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó más de 1.300 muertes adicionales atribuibles a las altas temperaturas en Europa desde el 21 de junio.

En México, la Secretaría de Salud informó que durante la actual temporada de calor se han registrado 920 casos de personas afectadas en 15 estados de México, con 30 defunciones, donde 93.3% se relaciona con golpes de calor y 6.7% por ciento con deshidratación. Los estados con defunciones por golpe de calor incluyen a Baja California, Chiapas, Nayarit, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Baja California Sur, Campeche, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas y Yucatán.

Si bien, Michoacán no figura como una de las entidades señaladas, para todos es evidente que cada vez se presentan temperaturas más extremas, y en junio de 2023 se registró la muerte de al menos nueve personas en el municipio de Huetamo, como consecuencia de las altas temperaturas. Es necesario comprender que el impacto no se limita a la mortalidad directa; el aumento de las temperaturas se asocia con un incremento de las hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales, así como por golpes de calor y deshidratación.

Ante tal situación, las ciudades están buscando transformarse para reducir el impacto del calor urbano. Una de las principales acciones es el incremento de áreas verdes urbanas, la instalación de techos y fachadas verdes, así como disminuir el uso de materiales reflejantes de la radiación solar para disminuir la temperatura en las zonas urbanas.