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Mototaxis, oportunidad para transformar la movilidad en colonias populares

Por Lic. Julio César Zamudio

Director Corporativo Mercadotecnia de México

Durante muchos años, el transporte público en México ha enfrentado un desafío que pocas veces se aborda desde la realidad cotidiana de millones de personas: la falta de conectividad entre las colonias populares, las comunidades periféricas y los centros urbanos.

En cientos de municipios del país existen asentamientos humanos donde el autobús simplemente no entra, el taxi convencional resulta costoso para la economía familiar y las distancias son demasiado largas para recorrerlas caminando, en esos lugares, el mototaxi ha surgido como una respuesta práctica a una necesidad real de movilidad.

Sin embargo, el debate nacional suele centrarse en prohibir o permitir este servicio, cuando quizá la discusión más importante debería ser otra: ¿cómo lograr que los mototaxis sean un medio de transporte seguro, regulado y técnicamente confiable?

Los mototaxis no nacieron como una moda, surgieron porque millones de ciudadanos requerían una alternativa para trasladarse diariamente hacia sus trabajos, escuelas, hospitales, mercados y oficinas públicas; en muchas comunidades representan el primer eslabón del transporte público, conectando zonas donde ningún otro servicio opera de manera permanente.

Desde una perspectiva de movilidad integral, los mototaxis pueden convertirse en un complemento eficiente del transporte tradicional, su función no necesariamente consiste en sustituir a los autobuses o combis, sino en acercar a las personas hacia las vialidades principales donde ya existen rutas establecidas. Este esquema, conocido internacionalmente como movilidad de primera y última milla, permite reducir tiempos de traslado y mejorar el acceso al transporte colectivo, no obstante, reconocer la utilidad social de los mototaxis también obliga a exigir estándares más altos de seguridad.

Uno de los grandes retos consiste en evolucionar del modelo artesanal que aún predomina en algunas regiones hacia vehículos diseñados específicamente para el transporte público de pasajeros.

México cuenta actualmente con normas oficiales que establecen requisitos mínimos de seguridad para vehículos, entre ellas la NOM-194-SE-2021, cuyo propósito es fortalecer las condiciones de protección para conductores y ocupantes mediante diversos dispositivos de seguridad, aunque la aplicación de esta norma depende de la categoría y tipo de vehículo, el principio que inspira su existencia resulta claro: cualquier unidad destinada al transporte de personas debe ofrecer condiciones adecuadas para proteger la vida y la integridad física de los usuarios, por ello, el diseño de futuros mototaxis debería orientarse hacia unidades que incorporen mejoras estructurales importantes, me refiero a lo que indica los requisitos que indican dicha NORMA, estas características no deben considerarse un lujo, sino una inversión en la protección de miles de familias que diariamente utilizan este medio de transporte.

Otro aspecto que merece atención es la planeación gubernamental; en numerosos municipios todavía no existen estudios técnicos suficientes que permitan conocer con precisión dónde hacen falta nuevas rutas, cuál es la demanda real de pasajeros o qué zonas presentan mayores problemas de conectividad. Toda decisión pública debería sustentarse en estudios de movilidad, análisis de demanda, evaluación de impacto vial y diagnósticos socioeconómicos, regular sin información puede generar deficiencias, pero prohibir sin alternativas también puede afectar a comunidades enteras que dependen de estos servicios para realizar sus actividades cotidianas.

La movilidad moderna exige soluciones flexibles, las ciudades ya no pueden planearse únicamente pensando en grandes autobuses o sistemas masivos, existen localidades pequeñas, comunidades rurales y colonias con calles estrechas donde vehículos de menor tamaño pueden desempeñar un papel estratégico siempre que operen bajo reglas claras, supervisión permanente y estándares técnicos adecuados.

Asimismo, resulta indispensable impulsar programas de capacitación para los operadores, un conductor profesional debe conocer normas de tránsito, atención al usuario, conducción preventiva, primeros auxilios básicos y protocolos de actuación en caso de emergencia, la seguridad vial no depende únicamente del vehículo; también depende de quién lo conduce.

México enfrenta una oportunidad importante para replantear el futuro de la movilidad comunitaria, en lugar de ver a los mototaxis exclusivamente como un problema administrativo o jurídico, conviene analizarlos desde una perspectiva de desarrollo social, inclusión y conectividad territorial, el verdadero objetivo no debe limitarse a autorizar o restringir unidades, sino construir un modelo que combine innovación tecnológica, seguridad, regulación eficiente y servicio público de calidad.

Cuando una madre puede llegar más rápido al hospital con su hijo, cuando un estudiante logra reducir el tiempo que invierte para asistir a clases, o cuando un trabajador encuentra una conexión eficiente entre su colonia y su empleo, la movilidad deja de ser únicamente un asunto de transporte para convertirse en una herramienta de bienestar social.

Los mototaxis pueden formar parte de esa solución, siempre que evolucionen hacia un modelo moderno, seguro y técnicamente responsable, el futuro de la movilidad en México no dependerá únicamente de construir más carreteras o adquirir más autobuses, también dependerá de reconocer que las necesidades de cada comunidad son distintas y que toda política pública debe colocar a las personas y su seguridad en el centro de las decisiones.