EL DERECHO A LA CIUDAD

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Incertidumbre climática

Por Dr. Salvador García Espinosa

La semana pasada llovió con tal intensidad en la ciudad de Morelia que, en un lapso temporal menor a dos horas, la precipitación pluvial fue tan significativa que, junto con vientos intensos de gran velocidad provocaron la caída de varios árboles de gran tamaño en diversas zonas de la ciudad. Para algunos se podrá considerar como una lluvia “atípica” o una “pequeña tromba”; pero la realidad es que se trata de una consecuencia del Cambio Climático.

Para la mayoría de las personas el Cambio Climático resulta un asunto global que se relaciona con la capa de ozono, el derretimiento de glaciales y polos, etcétera. Sin embargo, la alteración que ha provocado la humanidad sobre las condiciones climáticas son muy diversas y de tal índole, que se han vuelto impredecibles. Esto no es cosa menor, si se considera que uno de los pilares sobre los que se sostiene el desarrollo del conocimiento ha sido que los procesos existentes, desde su surgimiento hasta su desaparición, son predictibles y verificables, tal y como había ocurrido, hasta ahora con el clima.

De acuerdo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) no hay duda de que las actividades desarrolladas por los seres humanos constituyen la causa del calentamiento global, además de que cada vez resulta más complejo predecir el comportamiento climático. Recordemos el huracán Otis, que destruyó buena parte del puerto de Acapulco, respecto al cual los sistemas meteorológicos señalaron que fue imposible su predicción, pues pasó de tormenta tropical a categoría 5 en menos de 24 horas de forma sorpresiva.

Sin duda que a lo largo de la historia geológica -de la Tierra- se han producido muchos cambios climáticos, algunos de ellos calificados como glaciaciones (enfriamiento) y otros de calentamiento; la diferencia hoy radica en la velocidad con que ocurren estos cambios, y que ahora las condiciones climáticas ponen en riesgo la preservación de la especie humana.

La certeza de que cada vez habrá más incertidumbre en el comportamiento climático nos plantea un gran reto, para comenzar debe comprenderse que lo realizado hasta hoy con relación a los eventos climáticos serán insuficientes. Se deben incrementar y diversificar todas aquellas acciones tendientes a aumentar la resiliencia de nuestras ciudades; se trata de pensar globalmente y actuar localmente. ¿Cómo podremos evitar que, ante una lluvia o tormenta, en buena parte de la ciudad se colapsen sus actividades y se incrementen las pérdidas materiales?

Se tienen identificadas perfectamente las zonas que de forma recurrente se inundan; es hora de actuar con una visión integral y multidisciplinaria para lograr un manejo y  aprovechamiento del agua de lluvia, en lugar de simplemente pavimentar las otrora zonas de infiltración, mientras se extrae cada vez agua de mayores profundidades.

A manera de ejemplo, de lo mucho que se puede y debe hacer, mencionaremos la necesidad de reglamentar la obligatoriedad de que la edificación de viviendas nuevas incluya dispositivos para garantizar la captación de un porcentaje del agua pluvial que caiga sobre la edificación. Otra sería el uso de pavimentos que permitan la infiltración de agua pluvial, además de la creación de pozos de captación pluvial en parques y jardines vecinales.