Por Dr. Manuel Portillo Serrano
Gastroendoscopía/Gastrocirugía
Debo recordarte que mi examen nacional para la especialidad lo realicé en el año 1980, hace 39 años, y lo realiza uno como médico al terminar la carrera de 6 años incluidos el internado y el servicio social, ya está uno preparado para decidir qué especialidad va uno a tomar y el camino que seguirá en su vida, yo ya sabía por cierto, lo realizamos en mi época, casi 10 mil médicos, las sedes, la alberca olímpica Juan de la Barrera, el Estadio Azteca, y otras sedes en ese entonces como Guadalajara, Monterrey, a mí me tocó en la Alberca Olímpica, asientos muy duros, muchas horas de examen, en esa época de frío, aunque más frío daban los nervios, muy largo, casi 6 horas de examen, bueno, eso es lo que dan, uno podía terminar en 3 o 4 horas y entregarlo, pero yo lo revisé al menos una vez más, para estar seguro de lo que contestaba era lo correcto.
En mi época nos preguntaron más de medicina interna, era un examen general para todos y nos daban tres opciones para escoger especialidad, yo tomé Cirugía General como primera opción, Urología como segunda y como tercera Angiología, las tres quirúrgicas.
Sale uno de esos exámenes bombo, esa es la palabra, letras, números y fórmulas por todos lados, ahora ya cuando salen les dan la calificación inmediatamente, y en mi época debíamos esperar a que saliera la lista en un periódico de circulación nacional, salía en El Universal.
Y el día que salía íbamos a esperar a la salida del periódico, ahí por la calle de Bucareli, para saber si habíamos pasado ese famoso examen. Yo tuve la suerte de pasarlo en el primer intento, tomé el periódico y no me vi, nervios, ceguera, el mundo se me cayó encima, no me había visto en la lista, llegué a casa con mi mamá y dejé el periódico en la mesa y me metí al baño, no se a qué o por qué, pero me metí, estando adentro oí los gritos de mis hermanos y mi mamá, y dije mira estos ven mi dolor y festejan. No, lo que pasó es que vaya que sí, ellos sí me encontraron en la lista, estaba hasta abajo y casi no era visible, pero sí era yo.
Ya estaba aceptado para hacer mi especialidad, fui aceptado para hacer una Residencia Médica en México, pero me faltaba aún más, debía hacer un año de Residencia Rotatoria de post grado. En mi generación en el IMSS, fuimos la última generación de residencia rotatoria, ya no quería saber más de la SSA, después de la experiencia del servicio social me le alejé lo más que pude, y hasta la fecha, así es.
Apliqué al IMSS, así que mi intención era ingresar al H. Gral. CM La Raza, como Residente Rotatorio, debía rotar un año más por todas las especialidades, pero ya como residente rotatorio, era uno el residente de menor jerarquía, y sí, afortunadamente fui aceptado en la Raza a hacer mi RR, en el Hospital General del Centro Medico la Raza, una oportunidad y un privilegio, ya sabrás, nos rotaban en todas las especialidades.
Quiero que sepas, pertenecíamos al Hospital General de La Raza, pero a un lado está el Hospital de Especialidades, al que pasé a pertenecer después y el Hospital de Ginecobstetricia y el de Infectología.
En esos hospitales viví RR, R1, R2, R3 y R4, cinco años de mi vida, durísimos, pero gratamente satisfactorios y llenos de enseñanza.
Regreso con mi relato a mi RR. Las rotaciones debían ser en toda el área hospitalaria y me tocó iniciar en urgencias del H. Gral. de La Raza, otra cosa, venía de manejar urgencias en La Villa, acá era de todo tipo de urgencias y la verdad eran más urgencias médicas que de trauma o heridos, había médicos de base y Residentes Rotatorios, no existía la especialidad de urgencias, esa especialidad la formó el IMSS años después.
En los hospitales del IMSS, de La Raza, no había internos, esa figura no existe en La Raza, sí había estudiantes, pero volvíamos a ser la carne de cañón para los servicios de contacto, y va de nuevo, rotábamos por guardia de 4 a 6 residentes y 4 adscritos, ahí en ese año entablé una gran amistad con mi compañero El Chanclas, él quería hacer gineco, pero igual que yo nos debíamos soplar el Rotatorio, y así fue, fuimos inseparables en la rotación, al grado que al salir, el primer consultorio lo pusimos juntos, él gineco, yo cirugía; les dije, mi vida estaría ligada a la ginecología, sin querer, queriendo, diría la filósofa chimoltrufia.
Eran guardias muy pesadas, ya eran más separadas que en el internado, ya eran guardias A,B,C, cada tercer día, ya era mejor, al igual que en Urgencias Villa, a suturar, a poner férulas en fracturas, para enviar a Magdalena de las Salinas o a Traumatología de Tlatelolco, valorar los casos que llegaban y realizar las interconsultas con los servicios, y aquí sí había de todos los servicios, todos, absolutamente todos, así que debíamos valorar perfectamente el caso, ya que le llamaríamos a los residentes de 2 año de las distintas especialidades, para que bajaran a valorar el caso.
Las primeras interconsultas que solicité estando yo en Urgencias de La Raza, fueron a Angiología, por una trombosis de miembros inferiores; a Urología por una RAO, retención aguda de orina, y una a neurocirugía por un hematoma. Iba un residente de 2 año con uno de base, generalmente acudían a las valoraciones, los estabilizaban y los citaban a la consulta externa con ellos, o bien se los llevaban a su servicio a resolverles su problema, una rotación mágica, todo se podía resolver, hasta que aparecía la muerte.
Gracias.





