Se sobreponen enramaderos a huracanes y mar de fondo: PBA

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Pánfila Beltrán Arreola, dirigente de los enramaderos de Paya Jardín y Eréndira, señaló que sus colegas han sabido sobreponerse a los embates de la naturaleza.

Por Francisco Rivera Cruz

Algunos más lentos que otros, pero en general se sobreponen los enramaderos de la zona gastronómica de Playa Eréndira, y estarán listos para brindar atención en diciembre-enero, el más importante periodo de afluencia a los destinos de sol y arena.

Así lo afirmó Pánfila Beltrán Arreola, empresaria de este sector, luego que las 22 enramadas de Playa Eréndira, en este municipio, resultaran gravemente afectadas por la rachas de vientos del huracán Rick, que golpeó a este municipio el lunes 25 de octubre, y que dice, quiso ser el golpe mortal este año, tras sufrir limitaciones por pandemia, mar de fondo y tormentas tropicales.

La que ha sido dirigente de enramaderos de este municipio, calculó que para una “reparación básica”, tras Rick se aplicarán unos 11 millones de pesos, es decir 500 mil en promedio, por negocio.

Rick, que fuera el décimo séptimo evento meteorológico de la presente temporada, derribó palapas y madera, además de golpear y arrastrar al mar mobiliario, causando daño, que Pánfila Beltrán Arreola, consideró “tiro de gracia” para su sector.

Comentó que dicho golpe mortal, posiblemente deje a alguno sin levantarse, pero se espera que tarde o temprano se sobrepongan todos, “aunque este año llovió sobre mojado, ha sido golpe tras golpe, con la pandemia Covid-19, mar de fondo, tormentas tropicales y huracanes”.

Para una ramada básica se ocupan gastar 500 mil pesos, entre materiales (madera, palapas, remaches) y mano de obra, dijo.

Sobre si hubiera oficios o alguna petición al gobierno, dijo que en lugar de perder tiempo tocando puertas, han buscado algún crédito para reparar con la esperanza puesta en que pronto haya recuperación de la economía general, dado que se aproximas las vacaciones de fin de año.