Ecos para la posteridad

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Por Dra. Yazmín Arroyo

Mis estimadísimos lectores, vamos por una semana más, y de verdad te deseo que no sea una semana más sino que cada día lo vivas con intensidad y serenidad que sea de verdad una oportunidad de cada día valorar, mucho más lo que tenemos, como nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras cosas, etc.

Y es que cuando valoramos lo que tenemos, creo que podemos decir que somos de verdad muy afortunados, no sé si has leído que si tienes un plato que comer en la mesa, eres afortunado de aquel que no tiene que comer, si tienes un hogar donde vivir, eres afortunado de aquel que no tiene un techo sobre su cabeza,  si tienes que salir de tu casa a trabajar y regresar cansado y no salir a buscar un trabajo de aquel que está desempleado, si tienes hijos eres afortunado de aquel que no los tiene, si lo ves, eres una persona muy afortunada.

Y es que la fortuna de valorar lo que tenemos también tiene que ver con nuestra salud, cuando nos enfermamos y estamos postrados en una cama es cuando valoramos nuestra vida, y también valoramos a nuestro familiar a esa persona que está enferma, o en su caso valoramos que nuestros padres y hermanos están bien y todo esto sale a colación del esposo de una gran querida Amiga que se enfermó, a mi estimadísimo Sr. Alejandro  al cual les deseo de todo corazón que se recupere, porque le hace mucha falta a sus hijos, a su esposa y a todas las personas que le rodean, por ser una gran persona.

Así como también mi querido amigo Carlos, como cuando me enteré que le había dado un infarto, y que bueno que tuvo esa oportunidad de contarlo porque le hace falta a su esposa, a sus hijos y a sus nietos.

Y es que vivir de verdad es una oportunidad, así que hay que agradecer, hay quienes dicen que agradecer es una buena oportunidad para la prosperidad; y es que cuando agradecemos por todo lo bueno y aunque nos duela también por lo malo, abrimos dicen, a mí no me lo crean; que abrimos canales de prosperidad y abundancia y nos empieza a ir mejor, que quizás no como pensábamos, pero nos empieza a ir bien.

El hecho de que hasta incluso agradezcamos por lo malo, también es bueno, una vez escuché que las enfermedades en realidad son bendiciones, y suena hasta difícil decirlo, incluso suena de verdad muy descabellada esta idea, como seres humanos cuando recibimos estas malas noticias, renegamos de todo hasta de ese ser supremo en quien creemos.

Porque si, la primera etapa del duelo es la negación, cuando una persona muy cercana a nosotros se enferma renegamos; y empezamos a decir, por qué él y no yo, pero a veces las enfermedades son también, lo que dicen, son avisos, son oportunidades, también para no seguir haciendo lo que estamos haciendo, para ya no comer lo que comemos.

Para cambiar nuestros hábitos alimenticios, nuestra rutina, que tal hacer ejercicio, o hacer eso que por la falta de tiempo y dinero dejamos de hacer o podemos hacer; y replantearnos nuestra vida.

Por ejemplo: ya no pelear con ese ser querido, o buscar acercarnos con el corazón en la mano, perdonar, olvidar rencores y malos momentos que nos marcaron nuestra vida, decirle a esa persona que la amamos y la queremos mucho, y empezar a disfrutar cada momento que estamos con ella.

Mi querido Amigo mi querida Amiga recapacita, no te llenes de rencores, envidias ni egoísmos, porque éstas al ser emociones también nos matan, y recuerda que todos absolutamente todos, somos fuente de inspiración para alguien más.

Recuérdalo siempre, que lo que no te mata te hace más fuerte, y que no hay mal que por bien no venga, analiza de esta situación que es lo que puedo tomar y que no, y seguir y seguir adelante, porque no le hablas a tu papá, mamá, a algún hermano o algún amigo o amiga y en la medida de lo posible trata de recuperar el tiempo perdido.

Porque el tiempo es lo único que no podemos dejar perder, tiene un valor incalculable para aquel que sabe aprovecharlo en el momento, y recuerda que lo mejor siempre está por venir, porque todo lo que hagamos y no hagamos, en esta vida tendrá un Eco en la Posteridad.