Por Dra. Yazmín Arroyo
Mis estimadísimos lectores, bienvenidos sean a leer mi columna, he de comentarles que me impresioné este sábado al ver las noticias y vi imágenes de la pequeña Amal, la cual es una marioneta de 3.5 metros de altura que representa a una niña siria refugiada y que es un símbolo de la lucha por los derechos humanos de los refugiadas, recorrió este fin de semana el centro y sur de la Ciudad de México donde ha cautivado a cientos de personas, principalmente a niños y niñas quienes se maravillan con su andar y sus movimientos.
Amal llegó el pasado jueves a la capital mexicana, visitó el Senado mexicano, y desde ese día ha cumplido recorridos en la capital, los más significativos el sábado en Ciudad Universitaria, sur de la ciudad, y el Zócalo y el Centro Histórico, mientras que este domingo ha caminado por la emblemática avenida Paseo de la Reforma, que atraviesa gran parte de la metrópoli.
En ese trayecto, la marioneta se detuvo en la Glorieta del Ahuehuete, conocida como la Glorieta de las y los Desaparecidos.
La marioneta, cuyo nombre significa esperanza y representa a niñas y niños refugiados de todo el mundo, permanecerá hasta el 21 de noviembre en la capital mexicana donde también visitará la Basílica de Guadalupe y las alcaldías de Iztapalapa y Xochimilco.
Amal viaja con el lema “No se olviden de nosotros”, en solidaridad con las infancias, que han abandonado su lugar de origen y su familia debido a la violencia, guerra o persecución.
En su recorrido previo por 14 países, la marioneta monumental ha ofrecido su mensaje de paz, tolerancia y solidaridad hacia las personas migrantes.
En su travesía alrededor del mundo, la marioneta permanecerá en México hasta el 26 de noviembre para hacer un trayecto de Tijuana hasta Tapachula, con paradas en Monterrey, Guadalajara, Zapopan, Ciudad de México (ya cumplidas), y seguirá en Oaxaca y Tapachula, con el fin de realizar actividades culturales junto a niñas, niños y jóvenes, además de figuras públicas y agrupaciones artísticas.
La Pequeña Amal es parte central del proyecto “The Walk” (La Caminata), que ha recorrido 15 países desde julio de 2021, llevando un mensaje de esperanza para las personas desplazadas, refugiadas y migrantes, especialmente a niñas, niños y adolescentes separados de sus familias.
Amal viajará más de 5 mil kilómetros por México, por siete ciudades, toda esta información la encontré en un portal llamado lopezdoriga.com.
Lo que más me asombra es una fotografía en el que la marioneta esta inclinada en el monumento a migrantes, foto de EFE/Isaac Esquivel, en el que hay una cruz de color rojo, con el número 72, con tres aves que evocan a la libertad y la frase “Migrar es un derecho humano”.
Y es que si migrar es un derecho humano, es decir, el hecho de que no se les puede negar el paso, pero todos los países lo que buscan es proteger sus fronteras, y lamentablemente estas personas viven a su paso por los lugares en los que caminan en condiciones infrahumanas.
Viven, comen, duermen, hacen sus necesidades, en la calle, para poder transitar por el país necesitan de un permiso, desafortunadamente son miles, miles de personas que buscan llegar a Estados Unidos aquí en América Latina, buscando el famoso y llamado sueño Americano, en Europa por ejemplo, Italia ha denunciado el alza de personas que buscan internarse en el país.
Y es que la migración es un problema a nivel mundial, en donde la violencia, la pobreza, la guerra propicia el flujo de personas que buscan mejores condiciones de vida, pero la pregunta sería a qué precio, ¿Cuál es el precio que tienen que pagar estas personas?
Violaciones, robo, vejaciones, hasta la misma muerte, familias que se desintegran por esta situación, hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, personas enfermas, que sufren y que caminan mucho, que no descansan bien, duermen en el suelo, no comen bien, no toman mucha agua para evitar ir al baño, no se asean, no se bañan, porque no hay donde, y llegan a “x” país y reciben malos tratos.
Te acuerdas del incendio que hubo en un centro de migración en Ciudad Juárez en el que hubo un incendio y murieron varios migrantes; no murió uno, murieron 40 migrantes, en donde estaban las autoridades, para permitir tal atrocidad, aún y cuando procesen al titular del Instituto Nacional de Migración de México jamás se podrán recuperar esas vidas.
Me queda claro que si somos hipócritas, exigimos y pedimos respeto por nuestros paisanos en Estados Unidos así como condiciones igualitarias y dignas, y nosotros no lo hacemos con los migrantes que vienen de Guatemala, Honduras, Ecuador, Cuba, China y de otros países.
Como quisiera que haya mejores oportunidades para todos, y que los migrantes tengan comida, abrigo, un consuelo y no tengan que irse de sus lugares de origen, que todos tengamos más y mejores oportunidades para vivir dignamente y tratar de ser felices, ¿Y a ti que acaso no te duele tu México, mi México?






