El aumento salarial en ArcelorMittal: cuando trabajar más no significa ganar mejor

0
9
Mientras obreros afiliados al sindicato minero reclaman a ArcelorMittal el pago del PTU 2025, los trabajadores de base y de confianza denuncian pérdida de su poder adquisitivo, por la falta de un buen incremento salarial.

Por Rafael Rivera Millán

Mientras el debate entre los trabajadores de ArcelorMittal Lázaro Cárdenas se ha centrado en el reparto de utilidades y los bonos extraordinarios, existe un problema que durante años ha permanecido prácticamente invisible para la opinión pública: el sistema de aumento salarial del personal de confianza.

De acuerdo con trabajadores de distintas áreas, que por supuesto pidieron el anonimato para evitar represalias, los incrementos salariales dependen de un sistema de evaluación denominado EGEDP.

En teoría, este modelo busca reconocer el desempeño individual; sin embargo, quienes forman parte del personal de confianza consideran que la evaluación privilegia el cumplimiento de actividades administrativas —cursos, OP’s, EP’s, registros y documentación— por encima de los resultados obtenidos en la operación diaria.

Los empleados afirman que la propia dinámica de trabajo dificulta cumplir con esos requisitos. Supervisores, especialistas y jefes de turno pasan gran parte de su jornada resolviendo problemas operativos, atendiendo emergencias, coordinando personal y garantizando la continuidad de la producción. En esas condiciones, sostienen, resulta contradictorio que una parte importante de su evaluación dependa de actividades administrativas para las que, muchas veces, simplemente no existe tiempo.

Pero la principal inconformidad no se encuentra únicamente en la evaluación, sino en la forma en que se distribuyen los incrementos salariales.

Entre los puntos que más cuestionan los trabajadores destacan los siguientes:

– La calificación final depende, en gran medida, de la valoración de la gerencia, aun cuando los empleados consideran que quienes toman la decisión final no siempre conocen de primera mano el desempeño cotidiano de cada colaborador.

Señalan que las evaluaciones sobresalientes se limitan mediante criterios estadísticos internos, por lo que, aun existiendo varios trabajadores con resultados destacados, solo un número reducido puede acceder a las mejores calificaciones.

Afirman que el presupuesto destinado a incrementos salariales se reparte por áreas y no exclusivamente por mérito individual, lo que provoca que trabajadores con desempeños similares reciban aumentos distintos.

También cuestionan que, cuando una persona asciende de puesto, el ajuste para homologar su salario provenga del presupuesto destinado al EGEDP y no del presupuesto propio del nuevo puesto. Consideran que esta práctica reduce las posibilidades de incremento para otros trabajadores que también obtuvieron buenos resultados.

Sin embargo, el tema que más preocupa al personal de confianza tiene que ver con el poder adquisitivo.

Trabajadores aseguran que existen casos de empleados que han recibido 0% de incremento salarial durante varios años consecutivos, aun sin registrar sanciones o evaluaciones deficientes. Mientras tanto, señalan que el personal sindicalizado ha obtenido, mediante negociación colectiva, incrementos anuales que, según los propios trabajadores, han oscilado aproximadamente entre el 8% y el 11%, mientras que el personal de confianza ha recibido aumentos que van desde el 0% hasta alrededor del 6%, dependiendo de la evaluación y de la distribución presupuestal.

Desde una perspectiva económica, la diferencia es significativa. La inflación acumulada en México desde 2021 hasta finales de 2025 ronda el 30%. Esto significa que un trabajador cuyo salario permaneció sin aumento durante ese periodo puede comprar hoy considerablemente menos bienes y servicios con el mismo sueldo que hace cuatro años. En otras palabras, aunque su salario nominal no haya disminuido, su salario real sí lo hizo, reduciendo su capacidad para cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda, transporte, educación y salud.

Para muchos trabajadores, este es el verdadero problema: no solo sienten que el reconocimiento económico es insuficiente, sino que cada año su esfuerzo vale menos frente al incremento constante del costo de vida.

El personal de confianza insiste en que esta comparación no busca confrontar a trabajadores sindicalizados y de confianza. Lo que pretende es abrir un debate sobre la equidad de los mecanismos mediante los cuales se reconoce el desempeño de quienes integran la misma empresa.

Finalmente, los trabajadores plantean una pregunta que resume el sentir de muchos de ellos:

¿Se considera un ataque a la empresa señalar que un trabajador pierde poder adquisitivo cuando pasa años sin recibir un aumento salarial?

Los empleados responden que no. Afirman que exponer estas inquietudes no tiene como objetivo desacreditar a ArcelorMittal, sino abrir un diálogo serio sobre un sistema que consideran perfectible y que, de mantenerse sin cambios, seguirá afectando la motivación, el sentido de pertenencia y la estabilidad económica de cientos de familias.

“Solo queremos que alguien nos escuche”, expresan. “Si nuestra voz tiene que llegar hasta la dirección global de la empresa para que se revise esta situación, entonces que llegue. No pedimos privilegios; pedimos justicia y un reconocimiento acorde con nuestro trabajo”, puntualizaron.