EL DERECHO A LA CIUDAD

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Morelia en la calle

Por Dr. Salvador García Espinosa

Morelia, como la gran mayoría de las ciudades en México, enfrenta grandes retos; en buena medida por su crecimiento poblacional. Hay que recordar que cada vez son más las personas que viven en una ciudad y menos las que radican en localidades rurales. Entre los principales problemas está el abastecimiento de agua, la inseguridad en sus múltiples manifestaciones, todo lo referente a los residuos sólidos urbanos y la movilidad urbana.

Este último tema adquiere mayor relevancia, conforme la población se incrementa y aumenta el área urbana, sus implicaciones van desde aspectos económicos, como es el caso del costo que los habitantes deben enfrentar para lidiar con la cantidad de viajes necesarios para acudir a su trabajo o escuela; aunado a ello, esto pasa también por aspectos ambientales, dada la cantidad de contaminación que genera un mayor número de vehículos utilizados para el transporte público, así como la baja velocidad con la que circulan, lo que llega a impactar en cuestiones sociales derivadas del tiempo destinado a los traslados.

En este contexto, Morelia demanda una mejora en su estructura vial, calles, avenidas, bulevares, libramientos o cualquier forma bajo con la que se denominen, acciones que garanticen un mejor nivel de servicio. Existen cuatro aspectos fundamentales para lograr un mejor funcionamiento vial:

  1. Garantizar la continuidad vial. No importa el ancho de una vialidad, lo que garantiza su mayor eficiencia es la continuidad, es decir, que a menor cantidad de intersecciones viales se garantiza la circulación de una mayor cantidad de vehículos en menos tiempo, sin que necesariamente se requiera aumentar la velocidad de circulación. Aquí juega un papel fundamental la revisión detallada de las intersecciones realizadas en camellones, y que si bien buscan facilitar la accesibilidad vehicular a establecimientos comerciales o equipamientos; generan conflictos que disminuyen significativamente la fluidez vial.
  2. La regularidad de la sección vial. Es prioritario garantizar la regularidad del ancho de la vialidad, sea uno o dos carriles, pero que sean constantes en la mayor longitud posible, cuando se pasa de tres a dos carriles o cuando un carril se obstruye en algunos puntos por vehículos estacionados, se generan puntos de conflicto que disminuyen la fluidez vial.
  3. La sincronización de semáforos. Resulta básico que los semáforos se encuentren sincronizados para garantizar la fluidez vial y acortar el tiempo de traslado, sin la necesidad de incrementar la velocidad de tránsito.
  4. Sin lugar a duda, las condiciones del pavimento resultan fundamentales, cada uno de los denominados “baches” hacen que los vehículos disminuyan su velocidad o invadan el carril contiguo; así mismo se deben evitar los topes que, si bien obligan a detener los vehículos, esto es solo momentáneo, porque los conductores buscan aumentar la velocidad de circulación para compensar estas detenciones.

Finalmente, la mejora en los sistemas de transporte público hacia la incorporación de modelos semi-masivos (BRT) resultan prioritarios para mejorar la calidad de vida de los habitantes de una ciudad.