* El próximo 04 de noviembre se cumplirán 50 años de haber sido inaugurado el complejo siderúrgico local, conocido como Sicartsa, hoy ArcelorMittal.
Por Francisco Rivera Cruz
En un emotivo encuentro marcado por la nostalgia, la memoria histórica y un firme compromiso con la identidad local, el ingeniero Héctor Huacuz Álvarez, quien dedicó 40 años de su vida laboral al complejo siderúrgico, ofreció la conferencia titulaba “Sicartsianos con voluntad de acero”.
Durante su intervención, expuso no solo los retos técnicos y políticos que dieron vida a Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas (Sicartsa), sino también la preocupante pérdida de memoria histórica entre las nuevas generaciones de la región.
Con un tono de desánimo reflexivo, el conferencista relató cómo recientemente un joven se le acercó para preguntarle qué era Sicartsa y si se trataba de alguna empresa contratista donde pudiera solicitar empleo. Esta anécdota, señaló, sintetiza la deuda histórica que existe con la juventud local.
“Faltó que alguna autoridad y, sobre todo, que nosotros como padres les dijéramos a las siguientes generaciones lo que representó este proyecto industrial del México contemporáneo; un proyecto que significó el futuro para miles de familias. Ninguno de los que estamos aquí existiría en esta ciudad sin Sicartsa”, enfatizó Huacuz Álvarez.
Para el ponente, el olvido progresivo de Sicartsa pareciera responder a ciertos intereses, pero reconoció también el error central de las familias pioneras al no transmitir a sus hijos la vivencia e integración emotiva a esta magna obra nacional.
Quien se hizo cargo de varias áreas a nivel gerencia, y se retiró 2015, tras laborar en las tres etapas de la acerera: Sicartsa, Villacero y ArcelorMittal, abordó las raíces históricas: De los yacimientos al sueño cardenista.
Para reconstruir el origen del complejo, Huacuz Álvarez recurrió a valiosos apuntes del cuaderno de notas del General Lázaro Cárdenas del Río y pasajes del libro “Cárdenas: Retrato Inédito”, escrito por Luis Suárez a partir de testimonios del expresidente y de su esposa, Doña Amalia Solórzano.
Década de 1930: El General Cárdenas incorporó los yacimientos de hierro del Pacífico mexicano al patrimonio nacional. Sin embargo, años más tarde las concesiones regresaron a manos extranjeras, por lo que en 1948 fueron canceladas definitivamente para garantizar el aprovechamiento soberano de las más de 130 millones de toneladas métricas de mineral detectadas a flor de tierra.
1947–1957: El 19 de junio de 1947 se creó la Comisión del Tepalcatepec (que posteriormente se transformaría en la Comisión del Balsas), integrada activamente por Cárdenas del Río. A instancias de esta comisión, hacia 1957 se colocaron las bases técnicas para la explotación industrial del mineral.
1966–1969: En 1966, el presidente Gustavo Díaz Ordaz instruyó los detalles complementarios para levantar la planta siderúrgica. Finalmente, en 1969 nació formalmente Siderúrgica Las Truchas, S.A. (Sitsa), cuyo Consejo de Administración fue presidido por el propio General Cárdenas, acompañado por Adolfo Orive de Alba, a la postre primer Gerente de la acerera.
El proyecto ejecutivo quedó aprobado en 1970. Sin embargo, el camino no estuvo exento de fricciones políticas. El 26 de septiembre de 1970, el General Cárdenas pretendía entregar personalmente su informe sobre el proyecto, pero no fue recibido por el Ejecutivo Federal, incomodado por las severas críticas que Cárdenas había emitido contra la intervención federal del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Pocos días después, el 19 de octubre de 1970, el General Cárdenas falleció.
En 1971, el nuevo presidente Luis Echeverría Álvarez reimpulsó el proyecto y rebautizó la empresa como Sicartsa, rindiendo un homenaje póstumo a Lázaro Cárdenas del Río.
Compartió el ponente, que preside a la AC Sicartsa Nuestra Historia, que en abril de 1973 arrancó la construcción con un contingente inicial de apenas 190 trabajadores. La escala del reto era colosal: una zona geográfica apartada, con escasa población y sin infraestructura básica.
Para 1976, la fuerza laboral alcanzó los 18,196 trabajadores en la planta, cifra que no contemplaba al personal que simultáneamente levantaba la infraestructura urbana a través del Fideicomiso Lázaro Cárdenas (Fidelac).
De los primeros desafíos fue el habitacional. Ante el vertiginoso arribo de más de 30 mil habitantes en la década de los setenta, la demanda de vivienda rebasó toda previsión, obligando a la empresa a ocupar de manera completa el Hotel Presidente de Zihuatanejo y otro complejo hotelero en Playa Azul para hospedar al personal técnico y operativo.
Lo que era un territorio aislado se transformó en cuestión de años en el polo de desarrollo industrial y portuario más importante del Pacífico mexicano. El ambicioso plan no solo contemplaba a Sicartsa en cuatro etapas, sino la creación de un clúster industrial con empresas como Productora Mexicana de Tubería, NKS y Fertinal (de las cuales sobreviven la primera y la última bajo otros nombres y dueños).
Originalmente, el corte de listón inaugural estaba programado para septiembre de 1976; sin embargo, el embate de un huracán afectó severamente la costa de Michoacán, posponiendo la ceremonia oficial para el 4 de noviembre de ese mismo año.
Huacuz Álvarez recordó que en la Presidencia Municipal existe una placa conmemorativa que atestigua las decisiones del presidente Luis Echeverría y las gestiones de miles de hombres y mujeres. Exhortó a la comunidad y a las asociaciones civiles a reconocer formalmente a quienes entregaron su vida a la construcción y operación del complejo siderúrgico, preservando el origen histórico de la ciudad.







