TRÁMITES BUROCRÁTICOS PONEN EN MAYOR PELIGRO A LA TORTUGA MARINA

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El esfuerzo que realizan en forma altruista diversas personas para la protección y conservación de la tortuga marina, puede verse truncado por trámites burocráticos para dotar de permiso a los campamentos tortugueros.

* En tiempos normales, Semarnat se tarda 60 días en otorgar permisos para el funcionamiento de un campamento: Alonso Ramírez Galeana.

Por Rafael Rivera Millán

No solamente los depredadores naturales de la tortuga y los huevos del quelonio, como son los animales y los humanos, los que siempre ponen en peligro de extinción a la tortuga marina, sino el burocratismo con que se conducen las autoridades, en este caso la Semarnat para otorgar el permiso respectivo para la operación de un campamento tortuguero, señaló Alonso Ramírez Galeana, Presidente del campamento de El Habillal.

En tiempos normales se requiere de un promedio, si todo el papeleo está en regla, de 60 días como mínimo, pero ahora con la pandemia no se sabe cuánto tiempo se requiera, y en el caso del campamento tortuguero de El Habillal, el permiso con el que se cuenta vence el 30 de este mes.

Si no se consigue uno provisional, se dejará de operar y el quelonio y su producto estará a merced de los depredadores, porque no se tendrá autorización para recolectar y sembrar los nidos de las tortugas que salen a desovar en esa playa, ni mucho menos hacer los recorridos de vigilancia acostumbrados, precisó Ramírez Galeana.

Sin embargo dijo tener confianza en que por lo menos se consiga un permiso provisional, y mientras tanto los 18 voluntarios y jóvenes becarios que han sido ya capacitados desde principios de año, se han dado a la tarea de habilitar el campamento y con el apoyo del constructor Raúl Valdovinos Peñaloza, se ha colocado una buena señalética para que tanto la gente local como los turistas sepan cómo llegar a dicho campamento, donde se les da explicaciones a los visitantes de la importancia del cuidado y preservación de la especie, y a quien lo desea, se le invita a realizar recorridos nocturnos para que se den cuenta de cómo se apoya la reproducción de quelonio.

Dijo que la temporada 2019, en números globales se sembraron unos 1,545 nidos, de los cuales hubo el nacimiento y liberación de poco más de 125 mil crías de tortuga Golfina, ya que desde el año pasado a la fecha, en esa playa no ha salido ninguna tortuga Laúd a desovar, lo que indica el serio peligro de extinción que pesa sobre esa que es la especie más grande. Si todo marcha bien, para este año se estima superar un poco la meta lograda en el 2019.

Al preguntarle sobre los apoyos que reciben, indicó que a diferencia de otros años, en la actualidad los recolectores voluntarios no reciben ningún recurso, todo lo hacen por amor a la naturaleza. Solo hay 5 jóvenes que reciben beca federal mensual de 3,750 pesos, a quienes se ha capacitado desde febrero pasado, con los cuales se ha apoyado para habilitar los corrales de incubación y con ellos se están haciendo los recorridos nocturnos. En este inicio de temporada ya se tienen algunos nidos incubados producto de las primeras hembras que han salido a desovar.

Finalmente dio a conocer que hace unos días estuvo con ellos la diputada local Teresa López Hernández, para constatar que el recurso gestionado por la asociación civil que representa a ese campamento, estuviera bien invertido.

A la legisladora dijo, se le mostraron facturas y cotizaciones que comprueban a cabalidad el recurso que se recibió para cuatrimotos y material para habilitar campamentos tortugueros de Solera de Agua, El Habillal y del Balsas. “Todo lo que se nos depositó a la cuenta fiscal se comprobó, la diputada constató que todo lo tenemos en orden, ni un peso más ni un peso menos, y quien quiera venir a constatar lo que te digo puede venir, pues todo está en orden”, concluyó.