A los enramaderos nos ha llovido sobre mojado: Pánfila

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Pánfila Beltrán Arreola, dirigente de los enramaderos de Playa Eréndira y Playa Jardín.

Redacción

Como suele decirse, “a los enramaderos nos ha llovido sobre mojado, primero la pandemia del 2020, luego los cierres de negocios por varios meses el año pasado, y en este año, entre el mar de fondo y la tercera oleada del COVID-19, a los prestadores de servicios turísticos nos ha ido muy mal, pero aquí seguimos tratando de seguir adelante, porque de nuestra actividad dependen miles de familias”, precisó Pánfila Beltrán Arreola, dirigente de los enramaderos de Playa Eréndira y Playa Jardín de este lugar.

El pasado viernes, en una parte de la charla sostenida en el Noticiero de este diario, la también reconocida como Cocinera Tradicional, y además quien junto con otras personas maneja un campamento tortuguero en esa zona del litoral lazarocardenense, advirtió que todavía, según le comentaron especialistas con los que tuvo la oportunidad de platicar, en este año hay el riesgo de que dos huracanes de mayor categoría que el “Enrique”, que causó graves daños en el mes pasado, azoten esta zona del litoral michoacano “y entonces nos la vamos a ver todavía mucho más difícil”, recalcó.

Ante el cambio de gobierno estatal que se avecina, y aunque en el municipal hubo reelección, Beltrán Arreola hizo un llamado a que tanto estos dos niveles como el federal volteen los ojos hacia este sector que genera grandes derramas económicos y que es el sostén de miles de familias, para que, incluso se candidateó, pongan a una persona del sector, que sepa lo que realmente se necesita, como responsable de la delegación local de Turismo, “para ver si podemos hacer gestiones ya de manera oficial, como las hemos estado haciendo de manera personal, para que haya apoyo gubernamental hacia los prestadores de servicios turísticos, a fin de que no sigan abandonados a su suerte”.

A nivel local insistió, “no ha habido un presidente municipal, incluida la actual alcaldesa, que se ponga la camiseta con el sector tan noble que genera derrama económica y es fuente de empleo para muchos, “porque quien viene a la plana y visita nuestras enramadas, en la noche se va al bar o al antro, o en el día se va de compras al mercado o a otros negocios y ocupa también del hotel. Si logramos que volteen los ojos hacia nosotros, otro gallo nos cantará”, expresó.

De verdad añadió, no se ha visualizado el potencial turístico que tiene el municipio, y se ha dejado en el abandono a los prestadores de servicios, porque carecen de todos. “Yo tengo 40 años trabajando en la playa, sin drenaje, sin agua potable y sin luz, tenemos ahora energía eléctrica porque nosotros mismos hemos gestionado el servicio.

Hace diez años se nos vendió algo muy bonito, el boulevard costero, como un proyecto del gobierno de Leonel Godoy Rangel, pero no se terminó, se quedó ahí en el abandono, nosotros los enramaderos estábamos incluidos en ese proyecto que ha quedado como un elefante blanco, es triste ver todo esto”, afirmó.

Lázaro Cárdenas no requiere de rascacielos u hoteles de 5 estrellas, con lo que se tiene basta, para ofertar el ecoturismo “pero los prestadores de servicios no podemos hacer todo solos, estamos abandonados, yo tengo 20 años gastándome la suela de mis zapatos, yendo y viniendo de Morelia o a México a gestionar lo básico, pero hasta el momento no nos hacen caso, porque en principios de cuentas en el gobierno del estado nos han dicho que no hay presupuesto para nosotros.

El año pasado andábamos flotando entre las aguas negras, porque todos tenemos fosas y se saturaron. Se requiere una planta de tratamiento. Ya lo hemos planteado, tenemos el proyecto, se requiere dinero de la federación, y la Sectur estatal dijo que no hubo recursos, pero nosotros que culpa tenemos. No queremos recursos, que nos hagan la obra, con una plantita de oxigenación, con eso la hacemos para concentrar todas esas aguas, porque se van al mar y se está contaminando todos los mantos acuíferos de la zona 3 a la 5 donde están haciendo más asentamientos humanos y a dónde van a ir tirar las aguas negras, más que a los mantos acuíferos, al rato no va a haber agua ni para regar las plantas de coco”, concluyó.