Una recuperación a conciencia o se es o no se es

0
122

Por Ernesto Salayandía García

Ayer y hoy, volver a empezar

La droga me robó salud, dinero, trabajo, mi matrimonio, me robó el sano juicio, me volví loco, tuve que tocar fondos muy tristes, desagradables y devastadores, yo no quería entender mi condición de enfermo emocional, no reconocía la magnitud de mi enfermedad, el escribir, el hablar de mí, ha sido básico en mi recuperación, en este libro narre mi vida, mi carrera alcohólica y de drogadicción, mi ayer en vivo y a todo color, por ejemplo en un artículo que titule.- Periodista que no toma, es como una flor, sin aroma, recordé mis borracheras, mi santas guarapetas que me ponía en algunas cantinas de la colonia Guerrero de la a CDMX, escribí sobre la ansiedad que generaba mi adicción por la cocaína y los fármacos, mi dependencia a la nicotina y encontré temas en los que me puse a trabajar, gracias a esos artículos de Ayer y hoy, como el perdonarme y el perdonar a todo aquel que me hizo daño, aprendí a sanar y a trascender las heridas profundas del alma, trabaje el cumulo de defectos de carácter, mi vida ingobernable, reflexione sobre mi propia experiencia con mi artículo, La esposa de un alcohólico es, en verdad un buen libro con fundamentos para el crecimiento espiritual, con una guía para aprender a vivir en el equilibrio, con armonía, pero sobre todo, vivir la vida con libertad

Parejas disparejas

Yo le di un verdadero infierno a mi mujer

Tengo que acordarme, que yo no podía parar, entre más consumía, más quería, se me hizo una costumbre, andar, mal y de malas, anestesiado, totalmente intoxicado, secuestrado por mis pensamiento psicóticos, patológicos, recurrentes, obsesivos, vivía para drogarme y me drogaba para vivir, lleno de soberbia, experto en manipulación, control, chantaje emocional, yo me adueñe de la vida de mi esposa a quien trataba con la punta del pie, de prostituta no la bajaba, era todo un especialista en hostigarla, humillarla, ridiculizarla, compárala, le echaba la culpa de todo, me robaba su autoestima, hacia trizas su dignidad e integridad, la golpeaba física y emocionalmente, después de pisotearla, orinarla, zurrarla, venia la hipocresía.- Perdóname, no vuele a pasar.- En menos de lo que cantaba  un gallo, volvía el cavernícola emocional a denigrarla, más de lo mismo, había guerra de platos, lámparas, ceniceros, portazos, insultos, retos, agresiones, humillaciones, había de todo y muchas veces hicimos el intento de divorciarnos, pero la misma codependencia, nos jugaba una broma pesada, hoy en día, tenemos 28 años de casados, 29 de novios, vivimos, felices y en paz, dormimos de cucharita, hay amor, comunicación, respeto ante todo, no ha sido fácil, en mi caso ha sido un proceso de perdidas, poco a poco, he perdido mi machismo, perdí mis egos, abandone mi soberbia y falso orgullo, le eche humildad para respetar y cambiar con hechos esta relación, que era, híper enferma, por demás toxica, he trabajado intensamente en mi cumulo de defectos de carácter,  le he puesto acción a la vida y como por arte de magia, la relación neurótica, cambió radicalmente. En mi recuperación he trabajado todo lo que intoxicaba mi relación de pareja baje la intensidad de mi machismo, claudique en el mar de egos que me dominaba, erradique mi celotipia, mis nefastas actitudes de manipulación, control y chantaje emocional, deje de ser él bebe eterno, he trabajado mi inmadurez y mis actitudes narcisistas, mi recuperación se basa en hechos, me aboque a no regresar, al menos solo por hoy, a los dominios del cavernícola emocional, mis libros en estos 22 años de sobriedad, han sido fundamentales, mi libro, Parejas Disparejas fue el parte aguas en mi matrimonio.

La Saliva del Diablo

Mi segundo libro publicado, me dio la oportunidad de dar a conocer mi testimonio de vida, sin empacho, ni máscaras, narro en un artículo titulado, El príncipe que se convirtió en sapo, el hecho de trasformación que sufrí gracias a las sustancias y a mis conductas toxicas, modifique mi lenguaje, el de las frases tiernas por el lenguaje del odio, las ofensas y agresiones, de estúpida, prostituta, no la bajaba, perdí la caballerosidad en mi relación, sin duda alguna, me adueñe no solo de su vida, sino de su mente, de su manera de ser y de pensar, vivíamos en el infierno, en un ring. donde los pleitos eran interminables, peleábamos por todo y por nada, porque si voló la mosca, porque no voló, como macho, era yo don perfecto, inmaduro e infantil hasta las cachas, mitómano, irresponsable, el tipo de las mil máscaras, la hipocresía andando, don ego siempre por delante y claro, todos los días, con una botella de vodka adentro, de diez a quince pases de cocaína, un mundo de morfina, mas antidepresivos, casi tres cajetillas de cigarros, mal comido, mal dormido, mal vivido, hundido en depresión y por supuesto, toda la culpa la tenía mi mujer, recuerdo cuando ella le dijo a alguien que yo necesitaba ayuda psiquiátrica, me sentí tan ofendido, que procese una demanda por difamación de honor.- ¿ Te imagina? Eso y más vienen en mi libro, La Saliva del Diablo

Secuestrada por un neurótico

Este libro lo comencé narrando mi propio testimonio, ahi me inspire en el secuestro del cual fue objeto mi propia esposa, describe con lujo de detalles la nula comunicación que yo tenía con ella, mis actitudes machistas, autoritarias, controladoras, por demás enfermizas, narre mis nefastas actitudes con el afán de controlar, dominar sus sentimientos y pretendí que su vida girara en torno a mí, incluí en el contenido de esta texto, testimonio de varias mujeres que por años se habían sometido al yugo del marido, victimas del mal trato, de la violencia doméstica y que en carne propia, han sufrido de los estragos amargos que genera la codependencia presente, testimonios, de mujeres jóvenes, maduras y de la tercera edad, el espíritu de esta obra ha sido informar, orientar y despertar conciencia ante la adversidad y crueldad de esta enfermedad perversa del alma, llamada codependencia, logre publicar cinco ediciones y me aboque a que fuera un material de prevención para evitar el sufrimiento de mujeres débiles sentenciadas al mal trato, a sentir el riguroso yugo del macho típico mexicano y que el dolor descrito, sirva para que esta triste historia de relaciones toxicas, no se repite, pero por desgracia, la codependencia te obliga a que te hagas adicto al adicto y sea este, el adicto, una terrible droga. Me fue muy útil para erradicar mis juicios y actitudes machistas, por demás egocéntricas y aún sigo trabajado en la sanación y la reestructuración de mi alma para mejorar

Un drogadicto en casa

Con los años he aprendido infinidad de temas de mi enfermedad, hablando de mí, ahora comprendo, que el machismo es nefasto para la integración familiar, es el picaporte de la disfuncionalidad de un hogar, cuyo efecto habrá de provocar niveles de ansiedad muy altos y los niños, estarán propensos a caer en las garras de las adicciones, un drogadicto en casa, se convierte en un maestro que te enseña un nuevo lenguaje de comunicación, el cumulo de actitudes negativas, por demás nefastas, la madre o la esposa, son víctimas de la incertidumbre, del pánico desbordado ante el hijo desaparecido, que nadie sabe dónde y con quien anda, la familia se enferma más que el adicto, mostrando sus emociones a flor de piel, el adicto, a pesar de que se levanta a las tres de la tarde, es quien tiene el control sobre el resto de la familia llega el momento en que se le tiene miedo y por ello, todos lo tratan con pincitas, aprendí que para recuperarme, era necesario romper con mis rutinas dejar de ser mitómano, maniacodepresivo, abandonar la pereza, el conformismo y la mediocridad, erradicar mis viejos moldes y emprender un nuevo vuelo cada mañana, el adicto recae y recae, debido a que nunca se ha levantado y tal parece que le gusta el ser siempre, el mediocre de mediocres.

Pensamiento alcohólico, psicótico, patológico, obsesivo

El adicto es mitómano por naturaleza, mediocre hasta las cachas, nefasto, por demás soberbio, yo no podía salir del hoyo emocional, vivía en borrachera seca y me dañaba la mediocridad de mis pensamiento, por supuesto estacionado en el callejo de la autoestima baja, atrapado en mis depresiones y en mi soledad, viviendo mi vida en blanco y negro, el escribir sobre mi enfermedad, de mis pensamientos y acciones en mi libro, Tiempos de Luz y en el de Crisis Creces, me dio el despertar de un cambio de actitud, comencé a detectar a la loca de la azotea, a esos pensamientos toxico e incongruentes en mis libros, hablando de mí, he podido trascender a ese ser nefastos, enfermo, por demás toxico y no me las dos de muy cuco, ni sabiondo, vivo el solo por hoy, sé que el tiempo no es recuperación, la verdadera recuperación está en los hechos, hechos son amores y eso es lo que he hecho en 22 años limpio, ponerle acción, con hechos y sé que la recuperación de un adicto, obedece, primordialmente en su forma de ser y de hacer su vida, no puedes seguir siendo igual de deshonesto, de mal hecho, debe perder el valor a la palabra, vaya, no puedes aparentar una cosa y ser de otra manera, mi trabajo es diario, es de cambios y de hechos, el adicto no sale del hoyo  por mediocre, engañifa, enano.