Nuestra Nueva Realidad

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

¿Cómo será nuestra nueva realidad? Podemos imaginarla o al menos añorarla, como aquellos días que podías acudir a los conciertos de tus artistas favoritos, con más de 30 mil personas, en que acudías al cine al estreno de tu película favorita, a las 0.00 del día del estreno en un cine lleno hasta el tope, aquellos días que te ibas al estadio de futbol a ver a tu equipo favorito, y a gritarle mil cosas, alrededor de un estadio con más de 60 mil almas, en viajar y subirte a tu medio de transporte como avión o autobús sin tanto control ni restricciones,  qué tiempos aquellos; Don Simón, parafraseando la película de Joaquín Pardavé, del año de 1941.

Ahora nuestra realidad es otra; desde el uso del cubre bocas (pese a los contras, que siempre existirán), se convirtió en el escudo que salvó miles de personas para contraer el coronavirus, el odiado SARS-CoV-2, con todas sus variantes del alfabeto griego, y que desgraciadamente hasta el día de hoy, tan solo en nuestro estado en Michoacán, más de 70 mil casos se han presentado y de estos con más de 8000 muertes, por esta causa (De Our World in Data y JHU CSSE COVID-19 Data) y a estas cifras que son de aquí de nuestro estado y contribuyen a las cifras escalofriantes a nivel nacional.

Y ¿qué pasara ahora?

Ahora acudiremos a los conciertos en menor número de personas, haciendo espacios más amplios entre persona y persona, haciendo el espectáculo o el partido de futbol más caro, acudiremos a las bodas o reuniones de más de 30 personas con cubre bocas, y pruebas de COVID negativas previas al evento,  para garantizar la salud de los asistentes, y que aun así el riesgo de contagiarse será muy elevado, acudiremos al cine con cubre bocas, que no nos lo podremos quitar para poder saborear las palomitas, ni tomar algo refrescante, haciendo la experiencia antes placentera de ver una película, un suplicio de incomodidad al tener el cubre bocas persistentemente.

El acudir a clases será otra nueva realidad, aquello de correr en el patio de la escuela con tus amigos y jugar a todo tipo de juegos quedó en el olvido, ahora será un recreo de pocos alumnos, con cubre bocas y sin la posibilidad de jugar como se jugaba antes. En el aula, la maestra que de por sí ya debía de gritar en sus clases, ahora deberá gritar más fuerte ya que hablará a través de su cubre bocas, el alumno deberá lavar sus manos al menos tres veces durante su estancia en la escuela o al menos aplicarse alcohol sanitizante, comportamiento que no lleva un adulto adecuadamente, un menor menos lo hará, y será susceptible de contagiarse él y llevar el contagio a su casa donde pudiera haber adultos mayores que serán los que tendrán las complicaciones más graves.

Espero realmente que estemos en la etapa final de esta pandemia, y espero también fervientemente, que poco a poco y paulatinamente lleguemos a tener aquella libertad, que ahora añoramos y que en ese tiempo no aquilatábamos, y ni entendíamos cómo éramos felices, sin cubre bocas, acudiendo a todos los sitios sin ese fantasma de la contagiosidad del SARS-CoV-2 2, cómo viajábamos en autobuses y en aviones sin tanto protocolo y sin tantas restricciones.

Así es, debemos adaptarnos a nuestra nueva normalidad y paulatinamente regresar a lo que había sido siempre la libertad absoluta de poder movilizarnos y convivir con familiares y amigos sin la necesidad de separarnos por mucha distancia o con un cubre bocas.

No supimos atesorar esa realidad hoy día lejana, pero por fortuna cada día más cercana.