Regresa el gigante de los mares a LC

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Puerto LC recibió en su segundo viaje hacia este recinto portuario, pero ahora con carga contenerizada, al navío MSC Ámsterdam, luego de que lo hiciera hace poco más de tres años, pero vacío, en viaje de pruebas.

Por Rafael Rivera Millán

Luego de poco más de tres años de haber realizado su primer viaje, de pruebas y vacío a este puerto, hace unos días regresó de nuevo el buque MSC Ámsterdam, de bandera panameña, con una eslora (largo) de 399 metros y una manga (ancho) de 54 metros, el más grande navío en toda la historia del puerto michoacano que ha entrado a una de sus terminales portuarias, la de APM Terminals.

Ahora, la semana pasada, lo hizo pero ya con carga contenerizada, para descargar y cargar mercancía procedente y hacia el continente asiático en la Terminal 1 que opera Hutchinson Port.

Fue el 22 de marzo del 2019 cuando en la terminal de APM terminals, Puerto Lázaro Cárdenas recibió el arribo oficial de este gigante de los mares.

En marzo de 2019, el navío se llevó de Lázaro Cárdenas, dos mil contenedores vacíos. Su capacidad está diseñada para transportar un total de 16,653 contenedores.

De acuerdo a la información que en marzo del 2019 se dio, el MSC Ámsterdam es el primer buque Triple E en atracar en un puerto de México. El nombre Triple E deriva de sus tres principios de diseño: “Economía de escala, Eficiencia energética y la mejora de medio ambiente” en inglés (Economy of scale, Energy efficient and Environmentally improved).

En promedio los buques Triple E miden 400 metros de eslora (largo) y 59 metros de manga (ancho). Aunque son sólo 3 metros más de largo y 4 metros más de ancho que los buques Clase E, los buques Triple E son capaces de llevar 2, 500 contenedores adicionales.

Una de las principales características de diseño de esta clase de buque, son sus dos motores de 32 MW (43,000 hp) en su ultra-larga carrera de los motores diésel de dos tiempos, que accionan dos hélices a una velocidad de 22 nudos. Más lento que el de sus predecesores, esta clase utiliza una estrategia conocida como navegación lenta, con la que se espera reducir el consumo de combustible en un 37% y las emisiones de dióxido de carbono por contenedor en un 50%.