
Por Francisco Rivera Cruz
Frente a la negativa del presidente Andrés Manuel López Obrador de cambiar su fallida estrategia de seguridad, como se lo pidió la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) luego del asesinato de dos religiosos jesuitas, la Iglesia católica emprendió desde ayer domingo cuatro acciones ambiciosas por la paz.
El CEM tomó la iniciativa de promover un esperanzador proceso de pacificación en el que invitará a colaborar a distintos actores sociales, como organizaciones no gubernamentales, académicos, actores políticos, miembros de distintas iglesias y, en general, a toda “persona de buena voluntad” interesada en desterrar la violencia del crimen organizado.
La propuesta, que consta de cuatro acciones, inició de inmediato ayer domingo 10 de julio. Aplicó la primera, cuando en todas las misas se hizo memoria de los sacerdotes y religiosos asesinados en el país, recordando que han dado su vida por pueblo de Dios.
En una segunda acción, todo este mes, se desarrollarán misas y celebraciones comunitarias en lugares significativos que representan a las personas que han desaparecido o sufrido muerte violenta, sea por homicidio o feminicidio, sean periodistas, activistas sociales o cualquier otro vulnerado.
Mediante un video, se indica que ahora, como nunca, necesitamos unirnos en el momento la indignación de nuestro pueblo ante la barbarie de la violencia, que nos abre la puerta para construir la paz.
En una tercera acción, el 31 de julio, en la celebración eucarística se pedirá por los victimarios y las instituciones gubernamentales, especialmente las de prevención y procuración de justicia, orando por sus acciones y vidas, pidiendo conversión de sus corazones.
En último eje, cada Diócesis, congregación religiosa o parroquia definirá las acciones, misas, convocatorias, procesiones por la paz y mensajes de paz, que estime convenientes.
Como acción común, y toda vez que “estamos frente a un problema que necesita de todos para atenderlo desde la raíz, se convocará a construir acuerdos que hoy México necesita”, dice la convocatoria.
Qué parte de la violencia es nuestra responsabilidad: “La jornada será un periodo de introspección a nivel individual y comunitario para luego pasar a algo más amplio. Será, pues, sólo la primera acción de otras acciones a futuro”, declaró la religiosa Juana Ángeles Zárate, presidente de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México.





