Por Dra. Yazmín Arroyo
Mis estimadísimos lectores, bienvenidos sean, saben en esta semana tuve la oportunidad de conocer a varias mujeres encabezadas por la Dra. Dinora Gámiz en su colectivo llamado “Sanando Corazones”, y es qué te has preguntado si es posible, sanar nuestro corazón, y a colación de este tema, quiero hablarte de lo siguiente, según el portal http://aefym.es/blog/mindfulness/emociones-en-el-cuerpo-donde-se-sienten-y-como-liberarlas.
Las emociones son un estado fundamental en los seres humanos, siempre presentes y estrechamente vinculadas a nuestros cuerpos y lenguaje, actuando como una forma importante de información sobre pensamientos, actitudes y acciones. Cada emoción se compone de tres componentes: fisiológico, cognitivo y conductual, preparándonos para la acción y ahorrando tiempo en momentos cruciales, lo que demuestra que son reacciones subjetivas al entorno acompañadas de cambios orgánicos que influyen en el pensamiento y el comportamiento.
Las emociones negativas pueden debilitar el sistema inmunológico, haciéndonos más susceptibles a enfermedades, el estrés prolongado daña las células cerebrales y altera los sistemas hormonales, afectando a varios órganos y sistemas; un estado de ánimo positivo y emociones agradables pueden mejorar el sistema inmunológico y ayudar al cuerpo a combatir enfermedades.
La expresión saludable de emociones mejora la salud mental, la autoconciencia y el bienestar general, la práctica de mindfulness y técnicas de meditación se ha relacionado con una mayor regulación emocional y una reducción de los síntomas de ansiedad y depresión. Mantener un estilo de vida equilibrado, asegurando un sueño adecuado, nutrición, ejercicio y actividades placenteras, es fundamental. El estrés crónico puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes mellitus y otras condiciones crónicas.
Las emociones no solo afectan nuestra salud mental, sino que también tienen un impacto significativo en nuestra salud física, manifestándose en diferentes órganos del cuerpo. A continuación, se detalla cómo diversas emociones afectan áreas específicas:
Emociones y Órganos Específicos:
O Alegría: Estimula el corazón y los intestinos.
O Estrés, Ansiedad y Excitación: Pueden causar problemas cardíacos, insomnio y falta de concentración.
O Resentimiento, Ira y Agresión: Impactan negativamente en el hígado y la vesícula biliar.
O Miedo, Ansiedad y Baja Autoestima: Afectan los riñones, las glándulas suprarrenales y la vejiga.
O Tristeza, Melancolía y Pena: Impactan los pulmones.
El sistema nervioso juega un papel crucial en el proceso, producción y regulación de las emociones, implicando al sistema límbico, el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo. Este complejo sistema asegura que nuestras emociones no solo se sientan a nivel mental, sino que también tengan manifestaciones físicas tangibles.
Las emociones intensas o no controladas pueden llevar a desequilibrios internos, resultando en enfermedades. La medicina tradicional china vincula cada emoción principal con un órgano específico, y se puede influir en estas emociones presionando puntos clave en dichos órganos.
Según la Medicina Tradicional China, las siguientes emociones menoscaban a algunos de los siguientes órganos:
O Alegría: Corazón.
O Tristeza: Pulmones.
O Miedo: Riñones.
O Ira: Hígado.
O Preocupación/Reflexión: Bazo.
Este enfoque subraya la importancia de mantener un equilibrio emocional y físico, reconociendo que factores externos como la dieta, el descanso inadecuado y la falta de ejercicio también juegan un papel significativo en nuestra salud emocional y física. Técnicas como la kinesiología pueden ayudar a equilibrar las emociones y prevenir o reducir el dolor causado por desequilibrios internos, ofreciendo una vía para mejorar tanto la salud emocional como la física.
Un estudio realizado por investigadores finlandeses en la Universidad de Aalto ha marcado un hito en la comprensión de cómo las emociones se manifiestan en nuestro cuerpo. Esta investigación, publicada en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos, involucró a más de 700 participantes de diferentes culturas, incluyendo finlandeses, suecos y taiwaneses.
Los participantes fueron instruidos para señalar en un maniquí las áreas del cuerpo donde experimentaban una serie de emociones básicas y complejas. Los resultados revelaron patrones consistentes y universales, destacando una correlación directa entre emociones específicas y regiones corporales. A continuación, se detallan las emociones estudiadas y los puntos emocionales del cuerpo asociadas a cada una:
- Ira: Se observó una activación intensa en la parte superior de los brazos y el pecho, reflejando posiblemente la tendencia del cuerpo a prepararse para una respuesta de confrontación.
- Miedo: El miedo mostró una activación generalizada en el pecho, lo que podría estar relacionado con el aumento del ritmo cardíaco, un síntoma común del miedo.
- Ansiedad: Similar al miedo, la ansiedad se sintió predominantemente en el pecho, pero también se extendió hacia el estómago, sugiriendo una posible conexión con sensaciones de nerviosismo o “mariposas en el estómago”.
- Felicidad: La felicidad se manifestó en casi todo el cuerpo, con una notable activación en el área del corazón y el rostro, lo que podría explicar por qué a menudo sentimos un “calor” generalizado cuando estamos contentos.
- Amor: El amor, al igual que la felicidad, mostró una amplia activación en todo el cuerpo, especialmente en el pecho y el estómago, áreas comúnmente asociadas con el sentimiento de “calidez” emocional.
- Tristeza: La tristeza se sintió predominantemente en el corazón y el estómago, pero también en los hombros, posiblemente reflejando la sensación de “carga” o “peso” que a menudo acompaña a la tristeza.
- Sorpresa: Esta emoción activó principalmente el área del pecho y el rostro, áreas que pueden estar vinculadas a la reacción instintiva de sorpresa y al aumento de la alerta.
Las emociones como la ira, el miedo, el disgusto, la felicidad, la tristeza y la sorpresa, así como la ansiedad, el amor, la depresión, el desprecio, el orgullo, la vergüenza y la envidia, tienen una característica común: suelen localizarse principalmente en la cabeza y la parte superior del cuerpo, cerca de órganos vitales. Este patrón sugiere una conexión intrínseca entre nuestras emociones y áreas físicas críticas para nuestra supervivencia y bienestar.
Algunas de las estrategias para liberar emociones atrapadas en el cuerpo, son las siguientes:
- Identificación de la Emoción: Reconocer y nombrar la emoción específica que se siente.
- Comprensión del Origen: Reflexionar sobre el origen de la emoción, especialmente si se relaciona con experiencias de la infancia.
- Expresión y Movilización: Encontrar maneras saludables de expresar y movilizar la emoción, como a través de la terapia, ejercicios somáticos, la escritura, el arte o el ejercicio físico.
Abordar y tratar los traumas pasados es crucial, ya que estos sentimientos a menudo se originan en experiencias de la infancia y pueden tener un impacto duradero en la salud física y emocional de una persona. La comprensión y aplicación de estas estrategias pueden facilitar un proceso de sanación y liberación emocional, mejorando así el bienestar general. Sabes no es malo pedir ayuda, hazlo si lo necesitas, recuerda que no estás solo, no estás sola.






