Cinco cortos en el 2do Encuentro de Creadores Cinematográficos de LC

0
536
Los organizadores del 2do. Encuentro de Creadores Cinematográficos abanderan a tres directores y un actor, de los cortos presentados.

Por Francisco Rivera Cruz

Con temática variada: cotidianidad, suicidio, reconocimiento a un oficio y la complejidad de la vida, fueron los cortometrajes del segundo Encuentro de Creadores Cinematográficos Mono Negro de esta ciudad, que se desarrolló este fin de semana.

La mirada se puso en cinco cortos que invitaron a sentir no solo el cine en el cine, sino la fresca propuesta de creadores emergentes, esta vez invitados de Guanajuato, Guerrero y la Ciudad de México.

La proyección inició con “Los faroles”, que bajo la dirección del guanajuatense Miguel Domínguez puso enfoque en las luminarias y aquello de lo que éstas pueden testificar en una noche cualquiera: carreras de algún automovilista, una emergencia, persecuciones policiales, soledad, algún acto violento y en algunos puntos el imparable canto de las aves que se adaptaron a los ritmos, ruidos y luces de la ciudad. Todo desde el angustioso manto del miedo y el qué se descubrirá al colocar cámaras entre las 2 y 6 de la mañana con enfoque al alumbrado público.

En seguida “El sabor de lo perdido” que dirigió David García, un creador lazarocardenense que puso el dedo sobre el suicidio, un comportamiento deliberado que preocupantemente se comete cada año por diez mil personas en México, afectando a la población joven, principalmente entre 15 y 29 años. En el corto de solo 10 minutos del porteño, no se consumó el extremo acto, aunque hasta hubo una carta del candidato a suicida.

“Cuando la guitarra calla”, propuesta de Roberto Janacua, siendo de Paracho, tendría lógica que fuera un homenaje a los lauderos, aunque la trama pone el punto sobre la i, al explorar la labor de quienes dedican su vida a fabricar, reparar, ajustar y dar mantenimiento de instrumentos musicales. Un abuelo que no quiere apartarse de su taller de guitarras desierta los sentimientos del público.

Santiago Ambriz, creador de artes visuales de Zihuatanejo, facilitó “Lo que queda” que produjo este año. Su propuesta es a no perder las oportunidades de darle para adelante a la vida en lugar de quedar atrapados en alguna batalla. El protagonista decidió superar los días grises, y sin embargo, para entonces ya había minado su salud, y crudamente en el trabajo fue reemplazado apenas pagó la factura de llevar un desorden en hábitos que incluía una descuidada alimentación en base a productos chatarra y bebidas gaseosas y fermentadas.

Cerró el Encuentro, por lo que ve a proyecciones con Décol, dirigida por Rodrigo Lizárraga, de la Ciudad de México, que la producción “más espesa” al mostrar extremos en el equilibrio mental. El protagonista es un sujeto que transita de victimario a víctima. Fue el más grande cortometraje en cuanto a tiempo.

Aramís García, director del Encuentro tuvo saludos de gratitud a creadores, por ser parte de esta oportunidad de cine en el Puerto de Lázaro Cárdenas, y a patrocinadores por hacer posible las actividades.

El final del Encuentro fue con tres de los cinco directores y un actor, quienes al interactuar con el público asistente hablaron de sus experiencias, en tanto, el equipo organizador hablaba de los propósitos de esta ventana al cine que permite visibilizar talentos emergentes y generar nuevo espacio de cine en esta ciudad.

En esta oportunidad, el músico Oscar Beckar, aprovechó para preguntar sobre los proyectos de musicalización de las producciones.

Debe anotarse que aunque la calidad del evento sube, el público empobrece en comparación con el primer encuentro, de noviembre de 2014.

También señalar que este 2do. Encuentro de Creadores Cinematográficos estuvo precedido de una charla entre alumnos de la Preparatoria ICEP y cineastas, además de proyección de los cortos de la primera edición en el cine teatro del Fraccionamiento La Orilla.