
Por Francisco Rivera Cruz
Polémico, recio, directo, calificador, conocedor de política y de sindicalismo, Álvaro Santillán López, dejó de existir este 5 de febrero, día de la Constitución, conmemoración nacional que no fácil olvidarán sus deudos.
Junto a su hermano, Alejandro, los Santillán impusieron su nombre en decisiones públicas, contratos de obra y levantaron discusión con sus decisiones muchas veces cercanas al gobernador michoacano en turno; solo que ya se acaba prácticamente el apellido.
De Alejandro Santillán, su nombre se ligó siempre a CTM, porque en los años de construcción de las empresas paraestatales, y desde mucho antes, cuando se construían los canales del sistema de riego en esta zona, los contratos de acarreo, pipeo, retiros y otros, los acaparó, creando la Federación Regional de la Confederación de Trabajadores de México.
“Siempre fui a la sombra de Alejandro, porque desde el inicio, me vine enviado por mi madre para dar razón de qué estaba haciendo acá y si podía convencerlo de que se regresara a nuestro pueblo; y fui el convencido de quedarnos. Empezamos con volteo y pipa y así hicimos capital económico y político”, compartió Álvaro, en una de sus tantas charlas.
“Hasta la muerte me va seguir la sombra de haber sido priista y eso que nunca ocupé un cargo público. Hace más de 15 años que renuncié al PRI, y donde me pare me vinculan con esas siglas”, comentó en otra charla.
Tras dejar el PRI afirma que descansó “públicamente porque en lo corto, el pinche gusanito y que los amigos llamaban, apoya acá o dame opinión de esto” siguió llegando a estar detrás y en algunas batallas políticas.
Intentó desde las candidaturas independientes. “Fue iluso, vimos ganar a algún candidato y hay vamos a engordar el caldo al gobierno que no a la democracia”, declaró.
“El gobierno tenía todo preparado para que los independientes no pasaran, tenían que cumplir con un serial de requisitos, sin publicidad que sí tenían los partidos y sus aspirantes; había que conseguir apoyos ciudadanos, consistentes en que te facilitaran la credencial, te firmaran, les sacaras una foto y todavía otra foto del ciudadano y el que levantaba el registro, lo que ocasionaba mucha desconfianza del que te iba a apoyar”.
Y no era todo, te limitaban en la mesa, hacías mil 200 registros y te tumbaban 400 o 500 porque la firma no se parecía, porque quién sabe qué y lo que se les ocurría. Así que querer la candidatura era ir costa arriba y luego tendrías enfrente una férrea fiscalización.
La participación pública lo puso en las filas del Frente Cívico Nacional, del que fue delegado distrital y consejero, ejercicio del que transitó a la llamada marea rosa y más tarde en Somos México, que fue el más reciente proyecto que empuñó.
En 2024, durante la última elección, en las filas del Partido Encuentro Solidario (PES) –que ese año desapareció–, apoyó las candidaturas de Benjamín Rodríguez Álvarez a la presidencia municipal y a Alfonso Castillo Abogado, a la diputación local.
En el Frente Cívico y PES caminaron juntos, pero pasado el proceso, Álvaro se separó de los empresarios mencionados, que decidieron abrazar el proyecto de creación de un partido político desde la organización Construyendo Sociedades de Paz (CSP), que impulsa quien fue dirigente nacional del PES, Erick Hugo Flores, de quien se dice, ahora trabaja por concretar un instituto afín a la 4T, incluso con las iniciales de la presidente de México.
Castillo y Rodríguez, públicamente señalaron que había rompimiento político, aunque no de afecto con Santillán, “vestimos distinta camisa y vamos por otro camino, pero preservamos amistad”, dijeron cuando se les preguntó si había un desencuentro.
En el Restaurante El Manguito, punto de reunión de los políticos vigentes “y en desuso” como alguien señalara, se solía ver con frecuencia “al señor del sombrero”, como llegaron a referirse de Álvaro Santillán.
Todavía el miércoles de la semana pasada, hubo oportunidad de saludarlo, y tras haber estado en charla con algunos referentes sociales de esta ciudad, se retiró con el dicho de “Nosotros ya arreglamos el mundo, y por lo visto ustedes no”, que dijo a periodistas que seguíamos platicando en el lugar.
Ayer, por la mañana, falleció de un paro cardiaco, y aunque le sobreviven varios hijos, éstos no hacen vida pública en política ni sindicalismo.
Descanse en paz, Álvaro Santillán López.





