La Nación que olvidó el mar

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* Historia, identidad y educación marítima en México.

Autor: Almirante (ret)  J. E. GarciaSilva P.

México no perdió su vocación marítima porque careciera de mar; la perdió porque, durante dos siglos, su historia lo obligó a vivir de espaldas a ella.

INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO VIRREINAL

La historia marítima de México no comenzó con la proclamación de la República; nació mucho antes, en el seno de la Nueva España. A lo largo de tres siglos, el virreinato constituyó uno de los centros neurálgicos de articulación marítima del Imperio español. Los puertos de Veracruz y Acapulco conectaban al territorio novohispano con Europa y Asia mediante tres circuitos comerciales, dos globalizados: la “Carrera de Indias”, el “Istmo de Tehuantepec” y el “Galeón de Manila” (1). El comercio transpacífico entre Manila y Acapulco (activo desde la segunda mitad del siglo XVI hasta 1815) transformó a la Nueva España en un punto nodal indispensable para el intercambio de bienes, ideas y culturas entre los mercados asiáticos, americanos y europeos (Cobo & Seijas, 2020).

El Galeón de Manila.

Nota: La ruta roja es el Tornaviaje.  Ruta que era secreto de estado en esa época. El “tornaviaje” del Galeón de Manila fue descubierto por el fraile agustino y navegante español Andrés de Urdaneta en el año 1565.  A consecuencia de vientos y corrientes de oeste a este… que le eran favorables.

Los astilleros y las actividades navales novohispanas formaron parte de una estructura económica y estratégica de escala global. La navegación prospectiva hacia las Californias, el Pacífico noroccidental y las expediciones boreales demuestra que la mar no era concebido únicamente como una frontera o un límite geográfico inexpugnable, sino como un espacio dinámico de comunicación, comercio, exploración e integración imperial.

Investigaciones históricas sobre los primeros viajes hacia Nueva España confirman la existencia de sólidas prácticas náuticas, cartográficas y mercantiles desde las primeras décadas del siglo XVI (Robles Macías, 2025). En aquella época, la mar no dividía: era la vía principal de enlace de México con el mundo.

EL SIGLO XIX: INESTABILIDAD Y RETROCESO CONTINENTAL

La consumación de la Independencia en 1821 inauguró una nueva etapa política, pero también dio paso a un prolongado periodo de inestabilidad estructural. Tras romper el vínculo imperial, México enfrentó enormes dificultades para establecer un Estado funcional, definir su identidad política y consolidar sus instituciones. La historiografía sobre la formación del Estado mexicano durante el siglo XIX identifica la volatilidad política, las crisis fiscales, los conflictos territoriales y las intervenciones extranjeras como los vectores dominantes de ese periodo (Caplan, 2017).

Guerras civiles, rebeliones regionales, invasiones extranjeras, movimientos separatistas y continuas confrontaciones ideológicas entre liberales y conservadores por el poder e ideologías, consumieron el desarrollo nacional. En este escenario de supervivencia, la prioridad del Estado dejó de ser el aprovechamiento integral del espacio marítimo y la proyección naval; la urgencia se concentró en la defensa del poder y del territorio continental, la contención de invasiones externas y la preservación del gobierno central. La mar, antes fuente de prosperidad, pasó a ser percibido principalmente como una vía por donde desembarcaban las amenazas extranjeras.

CONSTRUCCIÓN DE NARRATIVAS Y MEMORIA COLECTIVA

La construcción de la identidad nacional estuvo directamente condicionada por este clima de urgencia.

Como ocurre en diversas naciones surgidas de rupturas traumáticas, los relatos oficiales tienden a seleccionar acontecimientos, héroes y símbolos específicos para articular una memoria colectiva unificada.

En México, las narrativas históricas posteriores al siglo XIX concedieron un lugar estelar a las gestas continentales: la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. En este proceso, la cultura marítima y los logros náuticos de la experiencia novohispana quedaron relegados o supeditados a una interpretación centrada en el rechazo al pasado colonial. Reconocer el valor del legado marítimo novohispano no implica negar las diversas desigualdades, violencia y explotación del periodo virreinal.

Un análisis riguroso exige balancear la crítica a las estructuras de dominación con el reconocimiento de los avances científicos, náuticos y comerciales desarrollados en esa época. La historia nacional gana en profundidad cuando supera la condena simplista y recupera los elementos de la identidad náutica perdida.

MARCOS TEÓRICOS: PSICOLOGÍA SOCIAL Y CIENCIA POLÍTICA

Para comprender cómo una nación reorienta sus prioridades e identidad, resulta útil recurrir a marcos multidisciplinarios:  Inseguridad y cohesión (Erich Fromm): Desde la psicología social, Fromm analizó la relación entre la incertidumbre, el miedo y la búsqueda de autoridad en momentos de crisis (Fromm, 1941, 1973) (2).

En sociedades sometidas a conflictos traumáticos y constantes amenazas a su soberanía, la prioridad colectiva se repliega hacia la búsqueda de seguridad interna, postergando proyectos de expansión o exploración de largo plazo como el desarrollo marítimo.  Conformidad y consenso (Solomon Asch): Los experimentos de Asch sobre la presión del grupo (Asch, 1955) ilustran cómo la opinión mayoritaria o el discurso institucional influyen en la percepción individual.

Aplicado a las ciencias sociales, este principio explica cómo una narrativa histórica puramente continental, repetida sistemáticamente desde las instituciones del Estado, terminó por desplazar a la mar de la conciencia colectiva.

Institucionalización política (Samuel P. Huntington): En Political Order in Changing Societies (1968), Huntington argumenta que la estabilidad política depende de la capacidad de las instituciones para procesar el cambio social. La fragilidad institucional del México decimonónico impidió la creación de un proyecto marítimo mercante o militar duradero, absorbidas las energías en la mera consolidación del poder político.

Hegemonía y educación (Antonio Gramsci): Gramsci planteó que el poder se ejerce no solo por la fuerza, sino a través del consenso cultural y la educación (Gramsci, 1971). Las instituciones educativas de la República construyeron una hegemonía cultural volcada hacia el interior de la patria, priorizando los símbolos terrestres y dejando la cultura del mar en un plano marginal. La siguiente cronología permite visualizar la magnitud del desafío histórico que enfrentó México después de su Independencia. La constante sucesión de guerras internas, intervenciones extranjeras y pugnas políticas no solo devoró recursos vitales e institucionales que pudieron impulsar el desarrollo marítimo nacional, sino que dejó una profunda fractura social: generaciones de viudas y huérfanos desprovistos de guía y acceso a la educación. Más que una simple relación de acontecimientos militares, esta tabla representa el contexto que explica cómo las prioridades de un Estado en permanente reconstrucción contribuyeron a relegar la educación y la cultura marítima de México.

Nota: Si se consideran únicamente los grandes conflictos nacionales e invasiones:

Esta cronología ilustra el eje central del presente trabajo: los registros de mortandad no solo corresponden a bajas en combate, sino también a epidemias, hambrunas y desplazamientos derivados de los conflictos. Toda esta devastación dejó como trágica herencia un panorama de orfandad, desamparo social y rezago educativo para las siguientes generaciones.

Entre 1821 y 2026, México vivió aproximadamente 90 a 100 años de conflictos armados o violencia política significativa, es decir; cerca de la mitad de su vida independiente.   La suma aproximada de las pérdidas humanas oscila entre 1.9 y 3 millones de personas hasta finales del siglo XX. Si se incorpora la violencia asociada a la guerra del narcotráfico, el total supera ampliamente los 2.5 a 3.5 millones de víctimas directas e indirectas, según el criterio de contabilización. (Las cifras de población y de muertos para el siglo XIX y anteriores; son aproximadas, ya que no existían censos y las estimaciones varían entre historiadores. Presentando así rangos aceptados por la historiografía).

CONCLUSIÓN: EL RETO DE VOLVER A MIRAR AL OCÉANO

A partir de estas dinámicas, México desarrolló una identidad política y cultural predominantemente continental. Esto no significa que el Estado haya ignorado del todo sus litorales, sino que la dimensión marítima perdió relevancia estratégica frente a las emergencias continentales. La constante sucesión de guerras internas, intervenciones extranjeras y vacíos institucionales no solo consumió recursos vitales, sino que comprometió el futuro de las siguientes generaciones, atrapadas en un círculo vicioso de devastación social y humana.

En este escenario de crisis permanente, la atención nacional se desvió de las oportunidades que ofrecía la mar. Más que una renuncia deliberada, la pérdida de la cultura marítima mexicana fue el resultado de un Estado fragmentado que se vio obligado a priorizar la supervivencia e imposición del orden en su presente inmediato, por encima del desarrollo estratégico a largo plazo.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA (ACLARATORIAS) (1).

El circuito del Istmo de Tehuantepec funcionó históricamente como una ruta interoceánica terrestre-fluvial clave que conectaba el Golfo de México con el Océano Pacífico, antecedente conceptual y estratégico de las vías de comunicación transístmicas contemporáneas. (2).

Erich Fromm diferencia entre las respuestas neuróticas ante la inseguridad en Escape from Freedom (1941) y la naturaleza de los impulsos destructivos a gran escala en The Anatomy of Human Destructiveness (1973), marcos conceptuales aplicables a sociedades expuestas a traumatismos bélicos continuados. (3). En la historiografía demográfica mexicana, las cifras de bajas en la Revolución Mexicana (1910-1920) suelen integrar el exceso de mortalidad provocado por la pandemia de gripe española de 1918 y la crisis alimentaria generalizada, aspectos que impactaron directamente a la estructura familiar de la época.

REFERENCIAS:

Asch, S. E. (1955). Opinions and social pressure. Scientific American, 193(5), 31-35. https://doi.org/10.1038/scientificamerican1155-31 Caplan, K. (2017). Creating order and authority in XIX-century Mexico. Johns Hopkins University Press. Cobo, R., & Seijas, T. (2020). The Manila Galleon trade and the making of the Pacific world. Journal of Pacific History, 55(3), 215-234. https://doi.org/10.1080/00223344.2020.1763636 Fromm, E. (1941). Escape from freedom. Farrar & Rinehart. Fromm, E. (1973). The anatomy of human destructiveness. Holt, Rinehart and Winston. Gramsci, A. (1971). Selections from the Prison Notebooks (Q. Hoare & G. Nowell-Smith, Eds. y Trads.). International Publishers. Huntington, S. P. (1968). Political order in changing societies. Yale University Press. Robles Macías, C. (2025). Early transoceanic navigation and maritime networks in New Spain. Hispanic American Historical Review, 105(1), 45-78.