FUERTE OLEAJE, LLUVIA Y VIENTO PROVOCA DESTRUCCIÓN DE ENRAMADAS TURÍSTICAS

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Así luce ahora Playa La Soledad. Las fuertes olas, vientos y lluvias por los recientes huracanes, colapsaron todas las enramadas turísticas y en lugar de arena en la playa, ahora hay montones de roca.

* Devastación y resistencia en Playa La Soledad: El mar devora enramadas.

Por Francisco Rivera Cruz

Entre el estruendo del oleaje y ratos de lluvia y viento, el paisaje en Playa La Soledad ya no es el mismo. Lo que antes era una amplia franja de arena dorada para el descanso de los visitantes, hoy se ha convertido en un escenario de toneladas de piedra, palapas colapsadas y electrodomésticos inservibles. La fuerza de los recientes huracanes y la temporada de lluvias han dejado una marca implacable en este sitio de la costa michoacana, donde los pobladores luchan por sostener lo que queda de sus patrimonios.

Ocupantes, comparten que por primera vez en la memoria de la comunidad, la naturaleza interrumpió su ciclo habitual. En años anteriores, el mar solía retirar o depositar toneladas de arena, pero para la víspera de Semana Santa la playa lograba recuperarse casi por sí sola, permitiendo la llegada del turismo. Este año la historia fue distinta: los arenales no regresaron.

El impacto del cambio marino se siente con rigor en las seis enramadas de la localidad. La entrada continua de agua de un bravo mar ha inundado los negocios, destruyendo a su paso equipos electrónicos y refrigeradores indispensables para la conservación de mariscos y bebidas.

La situación es extrema para la enramada propiedad de Evangelina Barragán Farías. Su negocio se vino abajo por completo luego de que las embravecidas olas destruyeran el muro de contención que lo protegía. A diferencia de otros locales donde el mar depositó hasta un metro de piedra —creando una barrera rocosa natural que paradojamente ahora los protege de la marea—, la palapa de Evangelina recibe los impactos marinos de manera directa y destructiva.

“Desde que comenzó a manifestarse el fenómeno de mar de fondo, ya habíamos perdido unos 10 de los 20 metros de playa que normalmente disfrutaban los turistas para bañarse”, relatan con preocupación los lugareños, quienes advierten que necesitarán apoyo con maquinaria pesada para remover el empedrado que hoy obstruye sus accesos.

En medio de la incertidumbre, el recuerdo de compromisos gubernamentales sigue presente. Evangelina Barragán confió en que el Gobierno del Estado brinde el respaldo prometido. Recordó que durante el paso del huracán Polo, el secretario de Turismo estatal, Roberto Monroy, visitó la zona y prometió retomar la tradicional Expo Arena, evento que el año pasado interrumpió su trayectoria tras 32 ediciones consecutivas.

Iniciada en 1994, la Expo Arena se consolidó como el escaparate más importante de la región para la promoción de artesanías, música y costumbres de la costa michoacana. Sin embargo, el abandono institucional terminó por apagar la festividad:

“Con desfalco y desgano por la promesa de apoyos que nunca llegaron, se dejó de hacer este importante evento”, lamentó Barragán Farías.

A pesar del panorama adverso y con una temporada de lluvias que aún no concluye —lo que les impide hacer un balance definitivo de los daños—, el espíritu de los pobladores de Playa La Soledad no se rinde.

Entre el lodo, las piedras y las ruinas de lo que fue su muro de contención, los ramaderos mantienen firme el deseo de sobreponerse y ponerse de pie para recibir a los viajeros en la esperada temporada vacacional de diciembre.