
Redacción
A casi dos días de la suspensión de la producción en el molino de laminación en caliente (Laminador), se perciben dos realidades dentro de ArcelorMittal México: la fuerza del Sindicato 272 y la incertidumbre de los trabajadores de confianza, señalaron a este diario estos últimos, quienes por obvias razones pidieron el anonimato para evitar represalias.
Mientras la sociedad sindical busca, con justa razón, defender sus derechos laborales y evitar que sean pisoteados mediante la presión que representa el cese de actividades, del otro lado se encuentra el personal de confianza, nuevamente a la expectativa y sin margen de maniobra, preocupado porque las pocas prestaciones que aún conserva, como el VCP y el reparto de utilidades de 2027, vuelvan a verse afectadas por un conflicto del que no es parte directa y cuyas consecuencias tampoco está en condiciones de resolver.
“Nuevamente nos encontramos en una situación fuera de nuestro alcance para resolver, pero dentro del alcance para ser afectados”, indicaron.
Resulta cuestionable la manera en que se manejan los bonos y las prestaciones del personal de confianza ante este tipo de situaciones. No se percibe una intención clara de la alta dirección por establecer mecanismos que eviten que este sector termine absorbiendo las consecuencias económicas de un conflicto ajeno a sus decisiones.
Mientras tanto, el tiempo pasa, la producción cae y la preocupación aumenta. Los trabajadores de confianza, dicen, observan cómo crece la incertidumbre, conscientes de que podrían enfrentar consecuencias laborales o económicas por una baja producción que no provocaron y sobre la cual no tienen control. La sensación de desamparo se hace presente cuando quienes deberían ofrecer certidumbre permanecen sin dar respuestas claras.
Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿quién defiende al trabajador de confianza cuando sus intereses también están en juego? ¿Quién considera sus circunstancias cuando las decisiones administrativas y los conflictos laborales terminan repercutiendo en sus ingresos y prestaciones?
Porque el problema no es que los trabajadores sindicalizados defiendan sus derechos. Están en su derecho de hacerlo. El problema es que, una vez más, el personal de confianza parece quedar atrapado entre las decisiones de la empresa y un conflicto que puede terminar afectándolo, sin contar con mecanismos claros de protección frente a esas consecuencias.
Indicaron que no se trata de enfrentar a trabajadores contra trabajadores, sino de cuestionar un esquema en el que unos luchan por mejorar sus condiciones mientras otros temen perder lo poco que todavía conservan.
“No podemos seguir viendo batallas que logran una mejora económica para un solo sector, mientras nosotros tenemos una batalla perdida incluso antes de que la catástrofe comience”, puntualizaron.






