Por Francisco Rivera Cruz
Por ser el periodismo una profesión que busca la verdad y la transparencia, tiene enemigos en gobernantes corruptos y sujetos que les interesa la sociedad desinformada.
Por lo anterior, hay quienes se oponen a que el periodista brinde información fidedigna a la sociedad y colabore con la democracia.
En el año 2019, en el territorio nacional se registraron once asesinatos de comunicadores y México siguió siendo el país más riesgoso para ejercer el periodismo.
Se suma el importante exilio debido a las agresiones que han sufrido algunos periodistas locales y ciertamente no hay certeza sobre cuántos comunicadores han emigrado. Se estima que la mayoría viaja por temporadas a diferentes destinos y vuelve a sus regiones de origen por breves estancias y algunas circunstancias.
De acuerdo a algunas organizaciones como la Federación Internacional de Periodistas; Reporteros sin fronteras y Artículo 19, México ocupa el nada honroso primer sitio respecto a homicidios de comunicadores, y parece hacerse poco para cambiar dicha realidad.
El domingo 20 de enero de 2019 cayó el primer comunicador cuando cegaron la vida del bajacaliforniano Rafael Murúa Manríquez, de Radio Kashana.
Siguió Samir Flores Soberanes, asesinado de dos impactos de bala en la antesala de una encuesta sobre la construcción de una termoeléctrica en el estado de Morelos. El colaborador de Radio Amiltzinko, era opositor al proyecto.
Santiago Barroso Alfaro ingresó a las estadísticas el 15 de marzo, cuando fue víctima de un violento comendo que ingresó a su domicilio, en San Luis Rio Colorado. El periodista tenía espacio de noticias en radio.
El fundador de radio comunitaria Estéreo Cafetal, Telésforo Santiago Enríquez, fue emboscado el 2 de mayo en Huchitán, Oaxaca cuando conducía su auto. Falleció en el lugar.
Levantado por un comando, Francisco Romero, apareció horas después –el 16 de mayo– en colonia Ejidal de Playa del Carmen, Quintana Roo, sin vida y con impactos de bala. Laboraba para el espacio de noticias “Ocurrío Aquí”.
Y también tocó al género femenino: Norma Sarabia, corresponsal de Tabasco Hoy, fue asesinada el 12 de junio por hombres que iban a bordo de una motocicleta.
De Guerrero al Instante, Rogelio Barragán desapareció del estado de Guerrero y su cadáver apareció en Morelos el 39 de julio.
Otro guerrerense sería la siguiente víctima, en este caso el 2 de agosto, Edgar Alberto Nava López, quien administraba la página de Facebook “La verdad de Zihuatanejo” y era Director de Reglamentos del municipio de Zihuatanejo, que oficialmente se llama José de Azueta.
Y para no variar, Veracruz puso cuota, con Jorge Celestino Ruiz Velázquez, al que acribillaron con ocho disparos en su propio domicilio, con lo que perdió un colaborador El Gráfico de Xalapa, el 4 de agosto.
Nevith Condés Jaramillo, director del portal de noticias “El observatorio del sur”, fue el décimo asesinado del país y su cuerpo hallado el 24 de agosto en el Cerro de Cacalotepec, Estado de México.
Cerró la lista Erick Castillo, a quien un comando armado quiso levantarlo en el puerto de Acapulco y al resistirse lo asesinaron frente a su esposa, mientras hacían compras en una tienda de conveniencia. El fotógrafo de Discovery Chanel, se registró el 12 de septiembre.
Agosto, como se podrá ver fue el más violento y es tan delicada la situación, que México se coloca por encima de naciones con largos conflictos armados; Afganistán contabilizó tres casos, mientras que Paquistán y Somalia sumaron dos cada uno.
Expertos en la materia aseguran que existe una marcada diferencia entre países que atraviesan crisis bélicas y los que no. Allá los informadores mueren en el fuego cruzado; y en tierra azteca, son el objetivo.
La CNDH ha sido contundente: Entre el 2000 y el 2019, en México han sido asesinados 152 periodistas. Veracruz es el estado con mayor incidencia, registrando 23 casos; le siguen Guerrero, con 17; Oaxaca y Tamaulipas, con 16 y Chihuahua, con 14.
El organismo confirmó que el número de homicidios de comunicadores en los primeros meses de 2019 ya superó la cantidad de los ocurridos en todo el año pasado; incluso los tres últimos casos sucedieron en la misma semana (entre el 30 de junio y el 2 de agosto).
Así, México concentra el 38.46% del total de ataques fatales a informadores en todo el mundo. Y si fuera poco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), estima que el 89% de las investigaciones relacionadas con este flagelo no se han resuelto, por lo que la impunidad es otro factor a considerar.
Los tiempos cambiaron. El periodista pasó de la máquina de escribir al teclado y ratón. De escribir al micrófono y video. Pasó de ser necesario para difundir a ser estorbo para algunos. Y padece las consecuencias de la violencia.
Hoy 4 de enero es el Día del Periodista en México en memoria a Manuel Caballero, el padre del reporterismo, cuyos trabajos en investigación fueron un gran ejemplo para el periodismo moderno y hoy se lo recuerda como el primer reportero mexicano.
Y las fechas confunden a algunos porque se celebra más el Día de la Libertad de Expresión, el 7 de junio, y el 8 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Periodista en homenaje al comunicador checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis en esa fecha de 1943.





