Ecos para la posteridad

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Por Yazmín Arroyo

Sean ustedes bienvenidos, mis estimadísimos lectores; como cada semana es un placer para mí escribir y por supuesto dar mi opinión acerca de los acontecimientos más importantes de la semana, y retomo en esta nueva oportunidad sobre el sismo que azotó a los países de Turquía y Siria.

Un hecho sin precedente, por la cantidad de muertos y personas desaparecidas, es lamentable la situación por la que están pasando, imagínate que eso nos pasará a nosotros, por eso considero que debemos de tener empatía, porque a pesar de que culturalmente hablando somos muy diferentes sí creo que esta situación también nos atañe a nosotros.

Son personas igual que nosotros murieron y desaparecieron familias enteras, todavía no hay cifras exactas de niños y personas mayores que quedarán en la orfandad. Dentro de los daños colaterales no debemos de olvidar la gobernanza, el medio ambiente o el impacto diferenciado en aspectos de género.

Para muchos analistas, el impacto en la gobernanza o la política puede marcar la diferencia. En Turquía, hay elecciones políticas en mayo de 2023 y la gestión de la emergencia será clave en sus resultados. En Siria, el control del norte del país está dividido entre el Gobierno, las fuerzas dirigidas por los kurdos y otros grupos rebeldes, según el Diario el País en su portal.

Pero por si eso no fuera poco, En Turquía, las 10 provincias afectadas figuran entre las más pobres, por lo que sus efectos pueden ser más graves al tener menos capacidad de resiliencia, escuché el día de ayer a una persona que entrevistaron que ya no pensaba en el futuro, porque no saben si van a poder salir adelante.

Más grave incluso es en Siria: Alepo, una de las regiones más afectadas por el terremoto, es también una de las regiones más afectadas por el conflicto. Para más gravedad, las gélidas temperaturas y las lluvias torrenciales están dificultando las labores de rescate. La región vive una crisis dentro de una crisis.

No quisiera sonar alarmista, esto que está ocurriendo es de verdad alarmante, en esta ocasión me parece que la realidad superó a la ficción, y no es una pesadilla en la que estas personas en unos momentos o el día de mañana puedan despertar es una realidad es su realidad lamentablemente.

Lo que me parece además más preocupante es un detalle y no un pequeño detalle, se dice que colapsaron más de 6000 edificios y es en este momento, en el que puedo sentir el “hedor de la corrupción”.

Y es que acaso también allá hay corrupción, personas que con toda falta de ética y sin escrúpulos rebajan materiales para la construcción de casas, puentes, edificios, carreteras, que no les importa que a causa de ello se pierdan vidas humanas, o el caso de un PseudoCirujano en nuestro país que combinaba ciertas sustancias y que no tuvo el más mínimo cuidado en el tratamiento o procesamiento de la anestesia y que fuera la causa de “Meningitis” en el estado de Durango y que esto haya ocasionado al menos 23 muertes y más de 70 personas contagiadas.

Según algunos investigadores de la fiscalía y expertos independientes: el origen del hongo llamado Fusarium solani que causa la Meningitis  está en la reutilización de jeringuillas o problemas de esterilización del material médico, otro caso de corrupción, de no hacer bien las cosas, de no tener conciencia que teniendo o haciendo malas prácticas se pone en juego la vida de las personas.

Hasta cuándo nos va a caer el veinte, de que tenemos que tener Integridad, esa que consiste en hacer las cosas correctas aunque nadie nos vea, sea lo que sea, lo que hagamos o a lo que nos dediquemos.