ECOS PARA LA POSTERIDAD

0
404

Por Yazmín Arroyo

Mis estimadísimos lectores, que tal esta semana, ¿Cómo les ha ido con estas escasas y copiosas lluvias?, espero de todo corazón que estén bien, y esta semana les voy a platicar de algo, que se suscitó en una entrevista que le hice a la Dra. Yunuen Amezcua la semana pasada por si no lo sabían en mi facebook live llamado de Soñador a empresario en la plataforma llamada Red Empréndete, se comentó acerca de los problemas alimenticios y de cómo las palabras hieren, alguna vez escuché a alguien decir que las palabras hieren más que los golpes.

Y es que las palabras tienen una carga importante, porque muchas de las veces no es lo que dicen sino como lo dicen, la fuerza, la intensidad, el tono de voz, hasta la intención, porque así como somos lo que comemos, también creo que somos lo que decimos, lo que nos decimos a nosotros mismos y lo que les decimos a los demás.

A veces te has preguntado: ¿por qué me va tan mal?, quiero que te hagas un análisis, una introspección como se dice, que te dices todas las mañanas cuando te levantas, que te dices cuando estas frente al espejo, como te hablas a ti mismo.

Y quiero que analices lo que te dices, son palabras positivas o son hirientes hacia ti, o simplemente no te dices nada, y así sales a la calle, sin más ni más a la rutina de todos los días, quiero que reflexiones un poco y recordé lo que alguna vez dijo Pau Donés, vocalista de Jarabe de palo, antes de morir.

“Estoy enfadado con el cáncer porque no me quiero ir, ahora no me viene bien irme. Preferiría vivir un poquito más, la verdad, pero es lo que hay y estoy bien conmigo mismo, en paz y tranquilo”.

Hasta sus últimos días, el cantante se mantuvo optimista frente a su enfermedad, de la que habló sin miedo en un sinfín de ocasiones.

Aunque el cantante murió joven, a los 53 años, dejó un legado imborrable para sus fans, no sólo en sus canciones, también en su manera de vivir, y quiero que estas líneas las tengas siempre a la mano, un tanto para honrar su memoria ahora que él ya no está con nosotros:

  1. Que sepamos vivir el presente.
  2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
  3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
  4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
  5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
  6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
  7. Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.
  8. Que nos besemos, nos toquemos y nos abracemos mucho.
  9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
  10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
  11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡Al carajo el ego y el orgullo!
  12. Que nos dejemos de rollos, de cosas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve para nada.
  13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
  14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
  15. Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
  16. Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.
  17. Que los hipócritas, corruptos, pesaos, estúpidos, mentirosos… Se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
  18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
  19. Que la vida sea siempre un sueño.
  20. Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.

Mi querido Amigo, mi querida Amiga vive y aprendamos a vivir, porque vida solo hay una, y quiero que sepas que lo mejor siempre siempre está por venir.