Ecos para la posteridad

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Por Dra. Yazmín Arroyo

Mis estimadísimos lectores, en esta semana que es la última del mes de septiembre, que ya huele casi a pan de muertos, porque si estoy segura que octubre se nos va a ir muy muy rápido.

En esta semana quiero que analicemos el tema de la migración, todos en algún momento de nuestra vida hemos sido migrantes, buscando mejores oportunidades de vida, de estudio hasta para encontrar al amor de nuestra vida.

La migración según los especialistas es un tema muy complejo, según información de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), el corredor migratorio México-Estados Unidos es el más transitado del mundo, al ser Estados Unidos de América el principal destino de la migración mundial actualmente.

De acuerdo con lo reportado por la Unidad de Política Migratoria (UPM) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) durante el año 2018: 138, 612  personas de distintas nacionalidades estuvieron detenidas en estaciones o estancias migratorias del Instituto Nacional de Migración (INM), cifra que en el año 2017, era de 93,846. Además, durante el año 2018: 112, 317 personas extranjeras fueron deportadas o acogidas al beneficio de retorno asistido desde México a otros países, mientras que en el año anterior, la cifra alcanzó a 82,237 personas extranjeras.

La Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación también reportó que en el año 2018: 31,717 niñas, niños y adolescentes (NNA) migrantes fueron presentados ante el INM, de los cuales 1,202 viajaban no acompañados (esto es sin papá, mamá o tutor). A febrero de 2019 la cifra representaba a 5,121, NNA de los cuales 1,101 viajaban en condición de no acompañados.

Según los datos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) de la Secretaria de Relaciones Exteriores, para el año 2017, existían 11,848,537 personas mexicanas viviendo fuera de México, siendo que 11,517,375 residían en Estados Unidos de América, lo que representa el 97.21% del total de las personas mexicanas que viven fuera del país. La UPM, reportó que en ese mismo año, Estados Unidos repatrió a 167,064 connacionales.

Las estadísticas presentadas líneas arriba nos dan cuenta de que México es un país en el cual el tema migratorio está intrínsecamente ligado a nuestro contexto de vida, tanto en contextos de movilidad regulares como irregulares. Los altos índices de migración irregular que se presentan en México (tanto de personas extranjeras en tránsito a Estados Unidos de América como de mexicanos que aspiran llegar y vivir en ese país) hacen necesaria una aproximación al tema migratorio que parta de la generación de una política pública que contemple la complejidad de la situación, la responsabilidad compartida de los países en nuestra región, pero, sobre todo, que tenga como base a los derechos humanos y el concepto de seguridad humana.

Entendida esta como la seguridad de las personas en sus vidas cotidianas, que se alcanza no mediante la defensa militar de las fronteras de un país, sino con la consecución del pleno respeto a sus derechos humanos, garantizando su desarrollo personal, a la satisfacción de sus necesidades básicas y la participación en la comunidad de forma libre y segura.

En este contexto, la seguridad humana significa proteger las libertades fundamentales, aquellas que son la esencia de la vida. Significa proteger a las personas de situaciones y amenazas críticas. Utilizando procesos que se basen en las fortalezas y aspiraciones de las personas.

Significa crear sistemas políticos, sociales, medioambientales, económicos y culturales que, de forma conjunta, aporten a las personas los fundamentos para la supervivencia, el sustento y la dignidad, en caso concreto, el pleno respeto en el ejercicio de sus derechos humanos, según la página cndh.org.mx.

Yo creo que todos hemos visto a personas migrantes, la cara de la migración que refleja tristeza, hambre, ira, soledad, pobreza, desolación, amargura, y lo mejor de los casos esperanza.

Criticamos tanto las políticas migratorias de los Estados Unidos, pero no nos fijamos como somos nosotros al sur de nuestro país en la frontera con Guatemala, dijeran por ahí, solo vemos la paja en el ojo del vecino y no en el nuestro.

Y no por hablar de política, porque no busco promocionar a ningún partido político, pero sí quiero hablar de una mujer que cuando estuvo a cargo del departamento de Desarrollo de los pueblos indígenas hoy llamado Instituto Nacional de los pueblos indígenas, dijo en una entrevista después del temblor del 2017 en la ciudad de México, que no existía pobreza más importante que no tener un lugar donde vivir, y es que si lo analizamos de esa forma, de verdad que si, el no tener un techo sobre nuestra cabeza es de verdad bien importante.

En nuestra casa descansamos, comemos, nos aseamos, nos bañamos, hacemos nuestras necesidades, nos divertimos, imagínate el no tener un lugar donde vivir, donde estar, donde dormir, comer, etc.

Piensa en esas personas que son migrantes, que no tienen donde vivir, donde refugiarse del mal tiempo, donde bañarse, donde hacer sus necesidades, básicas y lo tengan que hacer en la calle provocando focos de infección tanto para ellos como para los demás, donde soportar estas altas temperaturas, no poder asearte, y peor aun cuando van con sus niños, a veces hasta recién nacidos o mujeres embarazadas, que tienen que caminar mucho y no puedan descansar en una cama, dignamente.

Esto creo que es un problema a nivel mundial, países como Italia también lo está sufriendo, pero más allá de hablar de problema se está convirtiendo en una condición, a nivel mundial, primero te pido que valores y agradezcas por lo que tienes y pidamos por todas esas personas que no tienen nada.

Para que el día de mañana tengan un mejor futuro, un futuro con esperanza con miras a un nuevo amanecer, y que a todos nos vaya mejor, cuídate mi querido amigo mi querida amiga, y recuerda que lo mejor siempre siempre está por venir.