Uno nunca sabe lo que tiene.

0
537

 

Por Ernesto Salayandía García

 

Una mala relación de pareja

Nos encontramos en plena decadencia del matrimonio, es un concepto en el que pudiéramos considerar como el cimiento de la familia, y desafortunadamente, el matrimonio tiende a desintegrarse, qué podemos esperar de la familia. Yo me casé a los 19 años la primera vez, sé lo que es un divorcio y todos los daños que genera, sé de mis errores, de mis aciertos y ahora, tengo 25 años de casado, cierto, con muchos intentos de divorcio, con algunas separaciones cortas, otras prolongadas, pero, al menos, solo por hoy, disfruto de una buena relación de pareja y tengo que ver las actitudes que dañaron mi matrimonio, mi vida de pareja, hablando de mí, de mi vida, no ha sido nada fácil, hoy poseo un gran capital, una experiencia que puedo usar para no repetir errores, aunque hay que recordar, lo que dice el dicho y dice bien.- El Hombre es el único animal que se tropieza con la misma piedra dos veces.- y dice también otro.- En la casa del jabonero, el que no cae resbala.- Quiero decir, que no es nada fácil llevar la fiesta en paz.

No te ama, quien te insulta, denigra, agrede….

No hay peor lucha que la que no se hace.- Cuando ofrezco mi experiencia a través de mis talleres, encuentro una gran apatía en la mayoría de los hombres, igual, cuando escribo, o hablo en televisión o en la radio, o doy una plática sobre codependencia, relaciones destructivas, relaciones enfermizas o simplemente, el por qué muere el amor, son las mujeres las más interesadas, pero resulta que quieren el máximo resultado ante el más mínimo esfuerzo y no es por que tengas la varita mágica y la solución inmediata, muchas de ellas, creen que esto es instantáneo y lo único instantáneo es el Nescafé, la sopa Maruchan y todo lo que se mete al micro, bueno casi todo; cada taller de Matrimonios en Armonía, o de Liberación emocional, me doy cuenta coma anda el agua y como dicen por ahí, hago una dinámica para medirle el agua a los camotes, primero, las motivo a que me escriban lo que más gordo les cae de su pareja, lo que aborrecen, lo que odian, lo que les rechoca, y ya te habrás de imaginar, hay quienes necesitan como mil 570 hojas, escritas por los dos lados, claro, muchas lloran y lloran y hacen catarsis, luego, de un tiempo razonable, tres horas después… No, no es cierto, más o menos en media hora, hago el complemento, escribe por favor, les digo, las cualidades, lo que admiras de tu marido, lo que te gusta de su manera de ser, de pensar, de actuar, requiero honestidad, honestidad al máximo y ahí te puedes dar cuenta, si la pareja puede tener solución o no, todo depende de lo que escribas con la verdad, con el corazón en la mano.

Lo más importante, la comunicación

A pesar de que me las doy de muy cuco, de que tengo más 4 décadas en medios de comunicación, de que doy conferencias, soy escritor y todo ese rollo, debo de reconocer que mi talón de Aquiles es mi comunicación con mi pareja y es algo que he estado trabajando con honestidad, debido a que tengo muchos defectos de carácter que no aceptaba, que me costó mucho trabajo reconocer y no quería cambiar, por ejemplo, soy infantiloide, inmaduro, soy él bebe eterno, el de los berrinches, el que no sabe pedir las cosas, sino es con enojos o reclamos, no sé escuchar, no tengo ese gesto de humildad, soy ególatra, primero yo, siempre yo y después de todo, otra vez yo, quiero que todo giré al modo que yo quiero, al tono que toco es el que quiero que todo el mundo baile, por supuesto soy autoritario, tajante y no acepto mis errores, ni reconozco que me equivoqué, soy ese típico macho mexicano, tipo raro, aislado, seco, inexpresivo, incomunicado, agresivo, violento, merecedor, que no valoro y todo lo quiero al instante, en el momento que yo digo y hace muchos años que comencé a trabajar mis defectos de comunicaciones, mis defectos de carácter, mis patrones de conducta equivocados y mis actitudes nefastas, me enojaba y lo que hacía, me orillaba al silencio, me aislaba, me refugiaba en mi computadora y mi falso orgullo no me permitía ofrecer disculpas, ni pedir perdón.

Como perros y gatos

El alcohol y las drogas, son el peor enemigo de un matrimonio, soy el huracán rugiente, lleno de soberbia, celos, soy el de los gritos, las humillaciones y las devaluaciones. Se me olvidaron las fechas importantes para ella, días que tenían un especial significativo como su cumpleaños, nuestros aniversarios, se me olvidaron los detalles, antes le llevaba flores a cada rato, viajaba en avión y le escribía en una servilleta, en el porta vasos, en el mantelito individual, en una revista o un periódico, le hablaba por teléfono y durábamos una eternidad, a pesar de la larga distancia, la enamoraba con detalles, con frases bonitas al oído, con sorpresas, pero después, las sorpresas que le daba con mis actitudes de celos, hostigándola, las sorpresas que le daba con mis agresiones e insultos, lleno de rabia le aventaba lámparas, ceniceros y lo que estuviera a mi alcance, la diferencia, era que si yo le arrojaba un cenicerazo, ella me aventaba diez.

Defectos de carácter

Podría empezar por mis mentiras, de una mentira me iba a otra, era demasiado fácil mentir, engañarla, verle la cara, diciéndole que estaba en una parte y la verdad estaba en otra, drogándome o comprando droga, que iba a una cita y me encerraba en un hotel a perderme, lo mismo que me sentía mal, cuando la verdad de las cosas estaba bien drogado, debo de agregar, mi manera rara de ser al no convivir, al dejarla a ella y a mis hijos que se fueran a las reuniones de amigos o de familias solos, y yo poniendo uno y mil pretextos, tuve muchas actitudes neuróticas, golpeando puertas, aventándola, estrujándola, insultándola y una vez, traté de ahorcarla, lo he dicho, yo llegué hasta donde ella lo permitió, y ella llegó, hasta donde yo lo permití, ninguno de los dos supimos poner límites y sistemáticamente nos faltamos al respeto.

Daños irreversibles

Sé cómo fui llenando de resentimientos a mi mujer, cómo, a través de los años, establecimos una relación neurótica, enferma, destructiva, cultivé con mis actitudes un matrimonio conflictivo lo que generó un hogar disfuncional, cometí serios errores como el pelear delante de mis hijos, el insultarla en cualquier lugar y a toda hora, el tiempo fue mermando, causando dolor, tristeza y frustración, sin duda, una carga emocional enorme, yo aún, lleno de soberbia, sin querer cambiar, sin aceptar mi enfermedad, mis adicciones, mis celos y todo el estuche de monerías que cargo, hoy, gracias a Dios, nada que ver con ese infierno, pero tengo que acordarme del secuestro del cual mi mujer fue víctima, tengo que acordarme del cavernícola y de ese ser humano enfermo, macho, agresivo y sin duda despreciable.

Mis difíciles procesos

El primer intento por ayudarme a salir de mi alcoholismo y mi codependencia a la cocaína, lo hace mi mujer al obligarme prácticamente a internarme en una clínica de Mazatlán, Oceánica, cumplo con los 35 días y nos quedamos 8 días más de luna de miel en un hermoso rancho, Las Moras, cuando llegamos a México, mi cuñado me recibe con un pase de cocaína y me dice, eso de alcohólicos anónimos es pura jalada, y le doy tremendo jalón, ahí dejé en la basura las ilusiones y mi compromiso por cambiar, luego, con los años, mis huesos se descalcifican por el abuso excesivo en el consumo de cocaína y me veo en la necesidad de que me pongan una prótesis en la cadera derecha, demasiado joven, casi a mis 36 años de edad, mi mujer, dormía en el suelo en el cuarto del IMSS donde me recuperaba, ahí estuvo, llevándome con la silla de ruedas por un largo tiempo, después en mi agresiva actividad, me llevó 4 veces a diversas clínicas debido a mi estado anémico, a mi condición enferma que yo le oculté, le mentí durante 7 años que yo era cocainómano, una de esas 4 veces, ella iba embarazada de mi hijo Gabo que tiene ahora 17 años y el doctor cuando me vio, pesando menos de 50 kilos, amarillo, con lo blanco de los ojos café, ojeroso, le dijo.- Señora, no se asuste, pero su marido tiene SIDA.- y ella, mi esposa, con mis nefastas actitudes, siempre ha estado conmigo, en estos 26 años, no me ha dejado morir solo.

Enfermo de Celotipia

Le di un verdadero infierno por mis celos patológicos, enfermizos, mi mujer, es hermosa por dentro y por fuera, pero gracias a la droga, a mis miedos, a mis traumas, a mi pasado, a mi autoestima baja, me saturé de una celotipia infernal, misma que puedes leer en monografias.com, busca celotipia infernal, obsesión que mata y te darás cuenta del vil secuestro, del daño que le causé y me causé, aun así, seguimos juntos, mis celos se fueron, desaparecieron y mi cambio en ese sentido, ha sido radical, he trabajado mucho en mí, en mi recuperación, en mi encuentro conmigo mismo y sigo en ello, buscándome, comprendiéndome, aceptándome, rindiéndome, y ahora, hasta riéndome de mí, estos años, ahora son años de gloria, son días estupendos y sé que de mí depende, solo de mí depende el vivir en la gloria o en el infierno. Quien tiene la información, tiene el poder de decisión. Muchas gracias por leerme y más por escribirme.- ernestosalayandia@gmail.com contáctame En Facebook y WhatsApp, 614 256 85 20 Mas información de este articulo montrealquebeclatino.com, sigue la huella en Twitter @teo_luna Tratamiento ambulatorio para alcohólicos y adictos, sin internamiento.