Mujeres, el ingrediente novedoso de las nuevas campañas políticas

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Teresa López Hernández, candidata de Morena a diputada local, en franco diálogo con un vendedor de cocos.

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no solo es el único partido que en nuestro municipio privilegia en las candidaturas a mujeres, puesto que las aspirantes a la alcaldía y al congreso son féminas, Itzé Camacho Zapién y Teresa López Hernández, respectivamente y cuatro de siete integrantes de la planilla también lo son, sino que su asistencia a los actos de campaña es aplastantemente mayoritaria.

Pero hay algo más. El viejo rol que le habían asignado el machismo mexicano en cuanto a que no podía ni mover un dedo sin la aprobación del marido, el padre o el hermano empieza a ser, por lo menos a través de la evidencia de los actos de campaña, un asunto del pasado. Las mujeres opinan, discuten, cuestionan y todavía más, reclaman que los candidatos solo buscan a la gente cuando necesitan el voto y una vez que ocupan el cargo “se olvidan de los de abajo y mandan al pueblo a chingar a su madre”.

Tal hecho ocurrió en la colonia Tinoco Rubí, cuando la candidata a la presidencia municipal, Itzé Camacho, frente a un auditorio compuesto por 60 mujeres y 30 hombres, fue interrumpida por una señora de piel canela, quien sin ningún rubor ni timidez soltó la frase. Otras mujeres mostraron también su posición al advertir que “ya no tenemos en quién confiar, porque cuando llegan al puesto se olvidan de la gente que votó por ellos, como el gobernador Silvano”.

Las mujeres además se muestran ahora decididas, resueltas y participativas y esos nuevos bríos femeniles se resumen en el grito de otra señora que, frente a la afirmación de que “las mujeres sí podemos”, soltó a todo pulmón una frase que provocó el aplauso y el regocijo de la multitud: “de que podemos, ¡podemos!”

Y sí que pueden, porque aquel sometimiento y miedo para denunciar las tropelías y corruptelas de los políticos ya tiene vocablos sustitutos: Se llaman ahora valor civil y audacia, porque una señora expuso sin temor alguno, pero además, sin la clásica petición de que “no lo vaya a decir porque me perjudica”,  el despojo de un área verde aledaña a la cancha de futbol de la colonia Tinoco Rubí que mide unos 3 mil metros cuadrados y que aparentemente el exalcalde y ahora aspirante del PRD para el mismo cargo, Mariano Ortega Sánchez, se lo apropió cuando fue presidente municipal.

En esta extenuante jornada de visitas a siete colonias del corredor norte de la avenida Noyola, las candidatas recibieron muestras de simpatía y de adhesión al ofrecer que votarán por ellas. Teresa López Hernández, quien aspira a una curul en la cámara local de diputados, agradeció al final del recorrido la asistencia al acto a un grupo de personas que se congregó al filo de las nueve de la noche en la colonia Noyola.

Las labores proselitistas comenzaron a las cuatro de la tarde del pasado viernes, en una pequeña cancha de volibol ubicada en la colonia Lucio Cabañas, en uno de cuyos costados se refugiaron 36 mujeres y 15 hombres a la sombra de unos árboles, porque el sol volcó con especial fuerza sobre esa parte de la tierra un tremendo calorón que se desplomó inclemente sobre la humanidad de quienes salían a la intemperie a una temperatura superior a los 40 grados.

El mejor acto sin embargo, por lo concurrido y participativo, fue en la colonia Tinoco Rubí. A llegar las comitivas de las candidatas ya había en el lugar cerca de cien personas. El inminente arribo del atardecer inhibió la fuerza del sol y ya recostado sobre el horizonte, listo para echarse a dormir, sus rayos se filtraron apenas entre las ramas de algunos árboles, de tal manera que el encuentro fue más acogedor.

Si bien en todas las reuniones los contingentes de mujeres fueron mayores, aquí, a un costado de la única cancha de futbol de la colonia, reducido un tanto por la franja que según algunas mujeres se apropió Mariano Ortega, la fuerza del género se impuso de plano para tomar la palabra, para reclamar las fallas de los políticos, para mostrar la nueva condición que asoma ya en la sociedad para hacer de las mujeres una fuerza real y representativa.