Tranquilidad interior

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Qué difícil se pone, en la vida actual, alcanzar esa tranquilidad, esa paz en nuestro interior, que debería ser una prioridad en nuestras vidas, sino es que la más importante, sí, de mucha relevancia, con el objeto de tener y lograr una mejor calidad no solo de vida sino de forma de ser.

Ese constante desasosiego, ese alimentar la envidia, la ira, los corajes, llega a ser tan fuerte que daña nuestros organismos desencadenando ya patologías de tipo físico como gastritis, colitis, fibromialgias, migrañas, psoriasis, en fin, un sinnúmero de enfermedades de las llamadas psicosomáticas, y que solo nosotros y nada más nosotros somos los causantes que esto se desencadene.

¿Cómo quitarlo? Logrando su tranquilidad interior, esa tranquilidad que le permita vivir adecuadamente. Se tiene actualmente un ritmo de vida tan acelerado y luego lo hacemos más difícil consiguiendo más responsabilidades, hasta que el cuerpo mismo se queja, manifestando las enfermedades que les menciono en párrafos anteriores. Al no lograr esa tranquilidad y ver que somos rebasados por la problemática, las situaciones familiares, económicas, políticas y sociales, tendemos a manifestar estrés que nos llevará irremediablemente a una depresión, que puede ser sencilla o muy severa.

Aquí te menciono algunas cosas y situaciones que puedes hacer para ayudarte a lograr esa tranquilidad:

Ponte como objetivo en tu vida, de ayudar a algo o alguien, hazlo desinteresadamente, no esperes nada a cambio más que un gracias, y muchas ocasiones ni eso, pero hazlo, debe ser un compromiso tuyo contigo mismo.

Mantén una inercia con tu vida, acepta los cambios que se van presentando, modifica los que se puedan modificar, habrá algunos que no puedas y debes aprender a vivir con ellos sin amargarte.

Acéptate cómo eres y a cómo estás, alto, gordo flaco, no te gusta tu cabello, trata de cambiar en tu cuerpo lo que no te gusta, claro, sin pensar en cirugía, con dieta, ejercicios, cuidados faciales y cortes de cabello que te hagan lucir mejor y te den seguridad, pero por mucho que cambies, tal vez no logres tu cambio perfecto deseado y así es como te debes aprender a vivir.

Felicítate porque no hay otro ser en la tierra como tú, y eso es una ventaja para ti, para tu sociedad y para la humanidad, de aquí que debes aprovechar esa materia prima que te dio la naturaleza, aprovéchala y sácale el mayor provecho si tiene de donde, aunque no lo creas.

No te aferres a cosas materiales, ese apego en ocasiones llega a ser hasta patológico, muchas veces tienes que dejarlo por alguna razón y sufres por algo que no deberías sufrir, ese apego es en ocasiones muy nocivo, no quiero decir que no cuides lo que tienes, claro que sí, cuídalo, pero igual, al irte tú todo eso se quedará y siendo tuyo nunca lo fue, una casa, un terreno, un edificio, en fin, son bienes que debes no apegárteles en una forma avariciosa.

No te encolerices fácilmente, esos ataques de ira, esos corajes exacerbados solo hacen que tu cuerpo reciba descargas altamente patológicas de adrenalina, cortisol y a la larga tendrán su repercusión, en hipertensión, migrañas, cefaleas, en fin, mejor trata de tener calma y serenidad.

Desiste de lo que realmente no uses y regálalo, en tu closet tienes ropa que no usas desde hace más de 6 meses, ya no la usarás, regálala, no la vendas, son cosas que no usabas y quieres que te paguen por algo que ibas a tirar a la basura y que bien le puede servir a otra gente, es avaricia, nunca te dará tranquilidad.

Trata de usar lo menos que puedas en tu vocabulario diario la palabra después; después me baño, después viajo, después voy a ver a mi mamá, después voy de vacaciones, hazlo, dale tu prioridad, eres tú el que lo va a hacer, el día que te vayas o que ya no puedas físicamente, lo hubieras querido hacer.

Se consiente de tu momento actual en tu vida, qué papel juegas y acéptalo con mucha tranquilidad y frialdad, no sabes cuantas veces he escuchado “es que se estresa porque da clases”, ¿para qué escogió dar clases si sabía que se iba a estresar? Realiza algo que no te estrese, y si ya lo tienes hazlo sin estrés, disfrútalo no lo sufras, nuestros maestros quirúrgicos nos decían, “el día que sufras la cirugía llegó el momento de retirarte, la cirugía la debes disfrutar, la debes saborear y saber lo que estás haciendo”, así es en cada trabajo y de plano si no te gusta cámbialo, con toda la responsabilidad que esto representa.

Un punto que yo siempre le digo a mis pacientes y que es uno de los más difíciles, estar preparado siempre para un cambio, tarde o temprano va a llegar, vivir en tu zona de confort es muy agradable y cómodo, pero no es eterno y debes tener esa capacidad de adaptación al cambio casi inmediata y sin sufrir, aquí estriba que vivas en plena tranquilidad, ese llegar por las noches a tu cama y recostarte y saber que hiciste el bien, que no debes nada a nadie y que alguna gente te debe algo, pero que tú estás dispuesto a No cobrarlo, en forma de afecto, cariño, respeto, eso, eso te traerá tranquilidad.

Gracias por leer este artículo.